Opinión

Control y no control: magia y dioses / Piel curtida

 

Lecturas de mano, cartas, limpias, amarres, horóscopos, trabajos de magia negra o blanca; son algunos de los servicios que ofrece la industria esotérica, mismos a los que la mayoría de las personas han accedido, al menos, una vez en la vida. A través de la Técnica (técnicas), los humanos han reconstruido su mundo, por lo que existe un miedo a lo desconocido o lo que podría dejar de ser sometido a las manos del hombre y la mujer: la naturaleza, el futuro, la muerte… Debido a esto, gran parte de los monstruos o seres de terror tienen una relación con lo descrito, como el hombre lobo, las brujas y el relato de la novela de Mary Shelley: Frankenstein. Así se promueve un gusto por la producción de actos que provoquen una ilusión de control.

Las múltiples posibilidades de la naturaleza provocan desconcierto y morbo entre los llamados cuerpos normales, de lo contrario no se hubieran popularizado los Freak Shows que marcaron un hito en la historia del espectáculo: desde diciembre de 1878, con la exhibición a cargo de Alfred Claessen de una niña con microcefalia en el Boulevard de Clichy en París, y con el apogeo de la exposición de lo anormal en 1880. Ante este y otro tipo de impotencias humanas surge el temor atractivo, la gestión de amenazas ilusorias que parten de la realidad para manifestar lo afortunada que es la raza humana de ser dueña y señora de lo externo.

Desde niños los juegos de adivinación son comunes, como en el que al ver por la ventana, si la próxima persona en pasar es, por ejemplo, mujer; entonces significará un sí a una pregunta previa. Por ello, no es de sorprender que sea divertido ir a una limpia a Jesús María pensando en la envidia de terceros, pagar para que un canario saque una tarjeta de un fichero con nuestra suerte, o simplemente consultar el horóscopo. Por más inflexible que parezca el humano ante lo esotérico, la preocupación por el futuro es algo innato a causa de la presencia de la muerte como hecho insuperable y negado: por mejor curtido que logre una piel, ésta no se vuelve eterna.

Sin embargo, este gusto por las dudas internas puede ser de gran ayuda, por ejemplo el tarot terapéutico, en el que por medio de una ingeniosa selección de símbolos y significados reinterpretables, el consultante puede relacionar sus propios miedos, situaciones o problemas personales con las cartas, reconocer sus preocupaciones; todo a través de un diálogo interno detonado por lo imaginario, aquí radica la riqueza de lo esotérico.

En el caso de las personas que administran este tipo de servicios, es impresionante la capacidad argumentativa y de empatía que logran aplicar, ya que al plantear escenarios genéricos e intercambiables, se ofrece al cliente una plataforma para escuchar lo que desea, o aceptar lo que cree negar de sí, por medio de un tercero legitimado por la cosmovisión de la magia: un cúmulo de expresiones que se convierten en un espectáculo interactivo basado en el miedo, la esperanza y la fe.

Por ello, las deidades son tan antiguas como el animal racional bípedo. En principio, desarrolladas a partir de la admiración hacia la naturaleza incontrolable y con relación a las capacidades humanas: dioses del sol o del mar con capacidad reproductiva o laboral. Posteriormente, el humano aprendió a controlar ciertos elementos del entorno, por lo que las y los dioses se volvieron más complejos, trascendieron de la animalidad/vegetatividad hacia representaciones humanoides con grandes poderes de control, lo cual es una sublimación de la debilidad del hombre y la mujer ante la tierra. Debido a esto, la religiosidad, en sus múltiples opciones, se presenta como una necesidad para la sociedad, ya que promueve la superioridad humana para modificar mundos pero también le advierte que no los crea y domina por completo: un discurso muy similar a los actuales movimientos ecologistas.

En síntesis, actualmente nos encontramos en un retorno hacia la mística del humano, una crisis de la Técnica ante miles de años de producción por parte de la civilidad, por lo que ahora la cosmovisión se pregunta por su relación con lo primitivo, reflexiona sobre su incapacidad de controlar los grados centígrados y huracanes; por lo que en este recorrido se han popularizado las prácticas espirituales de culturas del oriente de Asia; además de que ante un mundo con precarización laboral se requieren mayores explicaciones ante deplorables situaciones, incluso extranormales. Los humanos somos psique, sociedad y carne.

La y lo invito a pasarse un huevo por el cuerpo y romperlo sobre un vaso con agua, observe los movimientos de la yema y la clara, concéntrese y trate de observar alguna figura indistinta. Si logra identificar algún objeto o tipo de persona, podrá recordar algunas preguntas consigo mismo(a).

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Juan Luis Montoya Acevez

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