Opinión

Rock hecho en casa / El banquete de los pordioseros

“Más vale ser cola de león que cabeza de ratón”, me dijo en alguna ocasión mi buen amigo y colega David García (q.e.p.d.) en  los tiempos en que solíamos tener aquellas interminables pláticas sobre música mientras terminábamos alguna grabación o esperábamos la hora para iniciar algún programa de radio en vivo. La plática en aquella ocasión giraba en torno al talento de los músicos locales, específicamente de por qué los músicos actuales de Aguascalientes no han logrado trascender exitosamente las fronteras del estado, lógicamente me refiero a las fronteras culturales más que geográficas y ese fue, tajante y categórico, el comentario de David.

Sin duda hay mucho talento en la escena de la música local, pero también hay un déficit en la importación al mercado nacional de los músicos de esta tierra de la gente buena, posiblemente por la falta de constancia o por la falta de decisión para ir más allá, el hecho es que se trastornan proyectos que podrían ser muy interesantes y trascendentes, pero a decir de algunos músicos, Abraham Velasco, por ejemplo, con quien he compartido charlas igualmente amenas sobre el mismo asunto, me dice que aparte de todo esto, también faltan promotores lo suficientemente avispados que sepan hacer crecer, y en un momento dado, proyectar la carrera de un nuevo talento. Me decía Abraham: “te vas  a dónde, a buscar qué”. ¿Falta de oportunidades? puede ser… a pesar de que en México los lenguajes musicales que hasta hace poco estaban marginados, incluso prohibidos, hace tiempo que empezaron a dar frutos y en estos días el rock, el blues, el jazz, o música clásica, empiezan a dejar frutos, y en algunos casos a ser negocio, a significar ganancias para los empresarios.

Para escribir esto que ahora ustedes pacientemente leen, estuve haciendo memoria, consultando programas de conciertos, recortes de periódicos, publicidad de conciertos celebrados hace algunos años, platicando con personas involucradas en el mundo de la música, incluso consultando mis discos de músicos locales, escuché algunos que hace tiempo no escuchaba y me sigue sorprendiendo el talento de mis coterráneos, es increíble, no puedo entender cómo es posible que músicos con el talento de Juan José Lozoya, por ejemplo, no haya trascendido más allá de lo pequeño de nuestro estado, incluso en Aguascalientes, muy pocos son los que conocen las capacidades de este guitarrista. Me parece injusto que un músico de estas dimensiones, de esta estatura artística, tenga que trabajar en otras cosas para ganarse la vida, lo ideal, y lo justo, ¿por qué no?,  sería que alguien con ese talento, viviera solamente de la composición musical y de la ejecución de la guitarra. Pero ¿qué sucede?, ¿por qué es prohibitivo vivir del talento, concretamente en el caso de los artistas, y más específicamente y para los intereses de las presentes líneas, de los músicos? Probablemente Abraham tiene razón y no hay oportunidades que te inviten a correr el riesgo y que la posibilidad de que puedas trascender en la música sea de una entre diez mil.  Hace mucho que no platico con Juan José Lozoya, supe que su hermano Gerardo, quien toca la batería, está viviendo en Canadá, pero según tengo entendido, no se dedica a la música, esto sí que es lamentable. En muy pocas grabaciones, como aquella llamada OMNI (Objeto Musical No Identificado) en la que incluyen una magnífica canción llamada “Recocidos Blues” podemos disfrutar del talento de estos músicos. Después, en un proyecto más jazzístico llamado Lozojazz, Juan José Lozoya siguió tratando con honores a su majestad la música, pero ¿qué es lo que sucede que no hay trascendencia? El mismo Abraham Velásco que es un viejo lobo de mar y uno de los más entusiastas promotores del rock en Aguascalientes y que ha participado en varios grupos de rock y jazz locales, lo recuerdo con Olion, con Jet y más tarde con otros proyectos como ACE2 que durante los años ochentas se convirtió en uno de los grupos de rock más activos de Aguascalientes, después con El Que Ríe al Último, grupo con el que grabó un disco y que en su momento, principios de los años noventas, se ubicó como un verdadero referente del rock hecho en casa. Salió del estado y tuvo algunas cosas interesantes en otras ciudades, pero no suficientes para lograr consolidarse como un grupo de rock de circulación nacional. Pero lo bueno es que los ánimos no decaen, y a pesar de las dificultades, de lo competido lo mismo que viciado que está el ambiente del espectáculo, Abraham ha seguido trabajando en proyectos que oscilan entre el jazz y el rock, pero también con propuestas muy inteligentes y solventes como lo fue El Azote, y actualmente con una de sus mejores y más finas concepciones musicales, “Pie Grande”.

Allá por el 2007 tuve el honor de ser invitado como jurado en el concurso de bandas de rock organizado por el Brixton Pub, compartí mis veredictos con algunos buenos amigos como Juan Pablo Bisteck, Richkarday y el mismo Abraham Velasco. Fui testigo de muchas grandes bandas de rock locales con posibilidades reales de trascender, pero ¿en dónde están ahora? Es una lástima que se hayan perdido en la inmensidad del éter proyectos como Xombie Lechuga, Fidelio, Reacta, Amatista, Manimal. Y antes de ellos, en aquella vieja explosión rockera cómo olvidar a la Clicka, de la que surgió Armando Palomas, uno de los músicos que más han trascendido en el exterior, pero siempre en el terreno subterráneo. También recuerdo a Félix Culpa, Producto Nocivo, Mesías, Sámsara, en fin, imposible mencionarlos a todos.

Evidentemente Sergio Vallín, originalmente de Wando, es quien más lejos ha llegado, ha escalado grandes altura, aunque me parece que Maná esta en verdad lejos de las verdaderas y ambiciosas pretensiones musicales de Sergio, es indiscutible que ha trascendido las fronteras, no sólo de Aguascalientes, sino del país. Lamentablemente su producción solista “Bendito entre las mujeres” no recibió la atención que merecía por parte de los medios, específicamente de la radio. El otro de los que se han arriesgado es el baterista Julio Díaz quien tocó con Santa Sabina y La Maldita Vecindad.

En el jazz, Tom Ortega del trío África y por supuesto, el maestro Raúl Stallworth (q.e.p.d.), sin duda, el mejor arreglista de México y uno de los más entusiastas promotores del jazz, sin mencionar, porque lo doy por hecho, que ha sido uno de los pianistas mejor dotados en los sinuosos caminos del jazz.

Sé que toda pretensión de enlistar a los músicos locales que han trascendido tanto al interior del estado como fuera de él, siempre resultará incompleta, seguramente estás ahora pensando que no mencioné a este o aquel, y tienes razón, pido una disculpa por las omisiones, sólo he querido compartir contigo, amable lector, mis reflexiones personales acerca de por qué se ha quedado en el tintero tanto talento local, si tú acaso lo sabes, pues dímelo, yo lo ignoro.

 

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Rodolfo Popoca Perches

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