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El banquete de los pordioseros / Enterrada viva con el blues

Tenía 15 o 16 años cuando escuché a Janis Joplin por primera vez, debió ser alrededor de 1978 o 1979, no lo recuerdo con claridad, cursaba mis primeros semestres en la prepa, la de Petróleos, claro. Fue entonces cuando alguien, no me atrevería a decir quién, alguno de aquellos buenos amigos con los que compartía esa irrefrenable pasión por la música, puso en mis manos aquel álbum doble grabado en vivo de Janis, se llama Janis Joplin – In Concert, un título simple, sin mayor pretensión, la verdadera ambición está en la propuesta musical.

Vi la portada con curiosidad, ¿quién es Janis Joplin? me pregunté, te pido por favor que comprendas al imberbe muchacho cuyo universo musical era en verdad reducido y estaba en esa etapa de descubrir, cada disco que llegaba a mis manos era emprender una nueva aventura hacia lo desconocido, iba descubriendo cosas nuevas conforme iba avanzando el brazo del tornamesa sobre los surcos del acetato. Así fue con cada disco que para mi era novedad, aunque se hubiera grabado muchos años antes, y en este caso tenía frente a mí el álbum doble en vivo de Janis Joplin, recuerdo que vi la portada con curiosidad, aquella sonrisa sincera que reflejaba con exactitud el espíritu despreocupado de la época que le tocó vivir a la llamada “Diosa Blanca del Blues” o “La Bruja Cósmica del Blues”: el verano del amor, la generación del Flower Power, del Peace and Love. Entre mis abundantes lecturas de música, en alguna ocasión leí que aquellos años de nacimiento y consolidación de la generación hippie fueron algo así como un viernes de verano en el que te dejan salir temprano de la escuela y recorres las calles percibiendo el aroma del césped recién cortado, además es junio y las vacaciones están próximas. En eso pienso cada vez que veo la portada de este disco de Janis, su mano derecha, llena de pulseras y anillos, sostiene el arillo de sus lentes redondos, típicos de la época, su cabello descuidado y lleno de ese plumaje que solía usar y su sonrisa despreocupada. Era 1968, parte de este concierto se grabó en la actualmente maltrecha ciudad de Detroit el 3 de Febrero de aquel año, todavía no se sacudía el mundo con los reclamos, no sólo de los estudiantes, sino del pueblo en general, en París, en Praga, todavía no se llenaba de sangre la Plaza de las Tres Culturas en la Ciudad de México. El mundo occidental vivía el verano del amor inaugurado por Los Beatles y su Sargento Pimienta en junio de 1967, verano, por cierto, empañado por los pestilentes aires de la Guerra de Vietnam. Yo tenía cinco años de edad y no tenía idea de lo que estaba pasando y estaba por pasar en todo el mundo.

El primer disco de este álbum doble de Janis Joplin esta grabado por la legendaria Big Brother and the Holding Company. En el disco dos acompaña a Joplin la Full Tilt Boogie Band. Escuché ambos discos con mucha atención, imagínate a un adolescente de 15 años escuchando la desgarradora versión de Janis Joplin del clásico de George Gershwin de su Ópera Jazz Porgy and Bess “Summertime”, fue verdaderamente impactante, yo me preguntaba qué podría ser aquello, no tenía respuestas, pero sí un deseo enorme de seguir escuchando aquel disco, nunca había escuchado tanta energía al interpretar una canción, esa apreciación la pude comprobar algunos años más tarde, ya con una idea más clara de la música, cuando vi el video del Monterey Pop Festival, no deja de sorprenderme cómo Janis Joplin golpea con sus pies el escenario mientras canta “Piece of my Heart” en una catarsis total.

Pues bien, amigos lectores invitados indispensables a nuestro Banquete de los Pordioseros de cada viernes, hoy es el cuarto día de octubre, apenas el pasado miércoles recordábamos a los mártires de la masacre de Tlatelolco, no puedo dejar de recordarlo y de mencionarlo en este espacio, iría contra mi naturaleza, curiosamente el 2 de octubre de 1968 también fue miércoles. Pero siguiendo en lo que nos ocupa, el 4 de octubre de 1970 falleció Janis Joplin, y siendo que coincide que hoy, 4 de octubre de 2013 es viernes, era imposible, desde cualquier perspectiva, no dedicar nuestro Banquete a esta Diosa Blanca del Blues, y claro, hacerlo desde mi óptica, desde mi experiencia personal, de cómo conocí a Janis, de cómo, poco a poco, la fui descubriendo.

Después de agotar cada una de las 14 canciones que integran los dos discos del Janis Joplin – in concert me propuse conocer más de ella, poco a poco fui consiguiendo casi todos sus discos en formato de 33 1/3 rpm, y más tarde, ya con la digitalización del sonido, he conseguido su discografía completa en formato de CD. Es difícil, posiblemente imposible señalar mi disco favorito de la Janis, conseguí una edición especial del disco Pearl en una presentación doble, el disco 1 contiene las canciones como originalmente aparecieron en el  disco, además de 6 bonus tracks con versiones verdaderamente impresionantes, y un segundo disco con un concierto celebrado en el Festival Express Tour de Canadá del 28 de junio al 4 de julio de 1970, es decir, solo unos meses antes de su muerte. Pero hay muy buenos discos en el catálogo de la cantante de Port Arthur, Texas: el disco Cheap Thrills grabado con la Big Brother and the Holding Company es muy convincente, y por supuesto, el I Got dem ol’ Kozmic Blues Again Mama y una buena cantidad de recopilaciones, no sé si la Janis sea quien tiene mayor cantidad de álbumes recopilatorios, yo conozco varios.

Janis Lyn Joplin pertenece al nada decoroso club de los 27, ella murió a esa edad al igual que Jimi Hendrix, Jim Morrison, Brian Jones y Kurt Cobain, se ha intentado agregar a esta lista a Amy Winehouse, no estoy seguro, es decir, sí murió también de 27 años, y de manera alguna intento menospreciar su propuesta musical, de hecho, creo que es una de las pocas alternativas que mostraron siempre esa actitud salvaje, irreverente, que es connatural al rock y que ha sido olvidada por algunas de las propuestas más recientes que lamentablemente se han endulzado respondiendo más a los interese del mercado que a la innata esencia del rock, no sé, creo que aún estamos cronológicamente muy cerca de Amy para determinar si es de esta élite del rock, de lo que sí estoy plenamente seguro es que no está, como la Janis, enterrada viva con el blues. Por lo pronto yo te dejo, mi estimado lector, está por iniciar “Get it While you can”, cierto es que no me atrevo a señalar cuál es mi disco favorito de Janis, pero sí puedo decirte, sin temor a equivocarme, que esta es mi canción favorita, así que, con tu permiso, o sin él, me quedo escuchándola, y tu sabes, Salvador Allende dijo que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción biológica”, bien, pues escuchar a la Janis sin descorchar una botella de vino tinto, es también una contradicción biológica, con tu permiso y todos mis respetos a Salvador Allende; así que me despido de ti, y te espero en el Banquete de la próxima semana, si Dios no dispone lo contrario, hasta entonces.

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Rodolfo Popoca Perches

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