Opinión

A la orden del patrón / Podemos Cambiar Aguascalientes

 

Por Miguel Ángel Medina Méndez

Una vez aprobada en lo general la iniciativa de Reforma Energética presentada por nuestro presidente, el “Honorable” Congreso de la Unión dio pie a una ignominia de magnitudes estratosféricas, sin objetar ni leer siquiera, mucho menos analizar el decreto de ley que fue aprobado intestado de inconsistencias y contradicciones y,  denostando una marcada actitud de sumisión y servilismo, tuvo como consecuencia el inicio de una patética y voraz competencia a contra reloj por parte de las legislaturas locales, que ni tardos ni perezosos atendieron al llamado del Congreso de la Unión por sumarse a la pronunciación a favor de la reforma, ya que como recordaremos, según estipula nuestro artículo 135 constitucional, para que una modificación a la Constitución proceda, es necesario al menos la mitad más una de las Legislaturas locales; hecho que ha sido sumamente cuestionado por la celeridad y la “forma tan vergonzosa” con que dichas legislaturas locales se han pronunciado.

No habían pasado al menos tres días y ya teníamos 20 legislaturas otorgando su venia a dicha reforma, hecho que comprueba el estado de crisis de nuestro sistema político, cimentado en una convalecencia de nuestra sociedad por su ignorancia y desinterés y nuestro viciado sistema de partidos políticos, Legislaturas plagadas en su mayoría por diputados que sin el menor recato y contraviniendo a su “moral” de servidor público, no son capaces siquiera de prever el cuidado de las formas y maneras, ignorando conscientemente el fondo y la trascendencia de sus actos con desprecio total a la opinión de la mayoría del pueblo; el resultado, impulsar los mandatos de sus líderes políticos y las normas que a su vez le imponen los jefes de la política mundial y determinados organismos, jerarcas nacionales e internacionales del dinero y de las influencias, el único motivo que les atañe.

Por su parte nuestra legislatura no fue la excepción; ¡decadente el espectáculo de nuestra clase política!, con 23 votos a favor de las bancadas del PRI, PAN, PVEM y Panal y cuatro en contra del PRD, PT Y MC, el Congreso estatal de Aguascalientes avaló la reforma constitucional en materia energética.

Aunque la sesión ordinaria del Pleno de la LXII Legislatura, se consideraba de mero trámite,  dado que había ya bases para la declaratoria de validez constitucional, fuerzas policiacas cercaron el recinto legislativo para controlar el acceso al mismo y contener manifestaciones que se dieron, pero sin la fuerza ni dimensión que anticipaba la representante estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Nora Ruvalcaba, quien previo a la sesión realizó convocatorias públicas a simpatizantes de la agrupación política y ciudadanos en general a salir a la calle para manifestarse en contra de dicha aprobación.

Diputados del PRI, PVEM, PRD, Panal y de Movimiento Ciudadano (MC) subieron a tribuna para fijar posiciones, sin agregar nada nuevo a los argumentos manejados hasta ahora en pro y en contra de la Reforma Energética.

Sin embargo, ningún esfuerzo fue suficiente para permear en las posturas de nuestros dignos representantes, quienes en una actuación patética y hasta circense de los bloques Priístas y Panistas, de forma inaudita, fijaron una postura sin manifestación alguna de cuando menos una duda o la tímida actitud de una abstención; se limitaron a obedecer el mandato de las altas esferas y élites de su partido y con ello consumar la infamia del mayor atentado contra el patrimonio de los mexicanos y contra la soberanía nacional.

Dicho esto, las polémicas que pudiesen surgir de ahora en delante al respecto de la Reforma Energética pasan a segundo término, mi reflexión al respecto de la aprobación: ¿Acaso no somos capaces de generar los mecanismos que políticamente conciban diputados y senadores con ética y responsabilidad? No hay por qué menoscabar las capacidades nacionales asumiendo actitudes derrotistas, claro está que nuestros órganos “colegiados” legislativos poco o nada conocen del tema, a ellos les importa quedar bien con su partido en búsqueda de un “hueso” mejor al concluir sus mandatos, hecho histórico evidente en el comportamiento legislativo en nuestro país.



Bien decía Aldous Huxley, crítico y poeta inglés, “Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”. En lo que respecta a la inversión privada, ya en 1938 Lázaro Cárdenas del Río sostenía “Gobierno o individuo que entrega los recursos naturales a empresas extranjeras, traiciona a la patria”, hecho que prácticamente ha sido consumado con la promulgación de la reforma por Enrique Peña Nieto “que sostiene que la rectoría del Estado y la propiedad de los hidrocarburos que se encuentran en el subsuelo seguirán siendo de la Nación” pero que al extraerlos la renta de su refinación y comercialización será compartida con particulares; es decir, es de la nación nomás tantito.

Hoy en día, 75 años después de buenos y malos manejos, y que, a pesar de ellos la venta del petróleo representa la primer fuente de ingresos a nuestro país, con una escaza visión a futuro y excelsa ambición por explotar nuestros recursos ferozmente; me pregunto yo: Siendo un recurso no renovable, ¿qué haremos cuando éste se termine? ¿Abrimos el mercado a la inversión privada para la innovación de energías en nuestro país? O mejor aún, como buenos mexicanos, esperemos a que esto suceda y que nuestros sabios legisladores debatan el tema, claro,  si es que debaten.
mikemedinamendez@gmail.com

@MikeMedinaM

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