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En /AUTONOMÍA 79: Ella es Ophelia Pastrana

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Una mujer por la inclusión desde su trabajo

Para quienes son usuarios constan­tes de Twitter e interesados en los medios sociales y las tecnologías de información, Ophelia Pastrana es un referente, casi una guía de trabajo. Una mujer colombiana, que radica en México, con su pro­pia empresa de marketing digital (Kraken), además de fundadora de otras tantas consultorías y agen­cias. Inserta y apasionada de la “al­dea digital”, su historia personal también se encuentra en el mismo objeto de su trabajo; lo cual sigue siendo de interés para múltiples medios de comunicación y secto­res sociales, ya sea como persona de inspiración, objeto de morbo o de empatía, pero, sin duda, Ophe­lia Pastrana es clara, sólo es una mujer, una profesionista y un ser humano que puede publicar sus comentarios sobre los errores de los community managers, difundir sus éxitos laborales, como las fotos de su gato, Matu.

(Disponible también en la edición impresa de /AUTONOMÍA 79)

Ophelia es una mujer procedente de una familia con poder político y económico en Colombia, y en Mé­xico, es innegable la fortuna que ha generado esta chica gracias a su talento y dedicación; a pesar de ello es casi imposible, al hacer una reseña de vida, hacer referencia a los procesos que realizó para ha­cerse de una identidad femenina, pues su trabajo simplemente habla por sí mismo. Si bien, durante su segunda gestación se enfrentó a múltiples batallas legales, familia­res y sociales, logró con éxito la construcción de su identidad.

Al principio de esta evolución, @OphCourse (su cuenta en Twitter) bromeaba y respondía las dudas, comentarios y hasta quejas de cientos de usuarios, y hacia refe­rías a un antes y un después; desde una visión externa, esto mostraba una forma de negociación entre lo que esta mujer estaba decidida a lograr y lo que la sociedad pensaba al respecto. Si bien, su historia fue un recurso para apoyar e impulsar la expropiación y apropiación del cuerpo de varias personas, tam­bién implicó una sobreexposición morbosa por parte de varios me­dios de comunicación, e incluso grupos activistas de la llamada comunidad LGBTTT.

Por otra parte, la promotora de la cultura digital ha hecho publi­caciones sobre su desaprobación respecto a ciertas conductas de mujeres trans, como la hipersexua­lización: el vestir con vestimenta que podría parecer ropa interior, el “perreo” y los actos de violencia entre los subgrupos de la asumida comunidad trans; lo cual ha sido considerado por algunas y algunos activistas como una expresión de fobia introyectada. Sin embargo, es claro el mensaje de Ophelia: en la pugna contra la discrimi­nación, los discursos de odio y la exclusión; es necesaria la empatía, el exhibir a seres humanos como otros, que, si bien están sometidos a legislaciones y múltiples políticas que son debatibles, son como las y los demás, sin recurrir a escenifi­caciones sobredramatizadas.

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El comprender estos elementos le posibilitó generar una imagen pro­fesional y responsable, y aunque se enfrentó a algunos problemas en su anterior compañía, por el qué dirán los clientes, se emancipó y posicionó su sello laboral, con lo que su estratégica habilidad en el marketing digital se promocionó por todo México, a tal punto de que su vida personal poco a poco fue convirtiéndose simplemente en otra arista de Ophelia Pastrana.

Aunque el éxito profesional y per­sonal de @OphCourse se debe, en cierta parte al proceder de una familia con alto nivel adquisitivo, el proceso de asumir su identidad fue tan complicado como otros. Asimismo, el proceso de transfor­mación no fue mediatizado como en otros casos en los que las perso­nas exhiben un diario de cada in­tervención quirúrgica, ingesta de medicamentos o compras para un nuevo guardarropa. Est

o se debe a que ella sólo quiere ser reconocida como lo que es, una de las mujeres más exitosas en el país y en otros tantos. A pesar de esto, muchos medios de comunicación mexica­nos, al buscar una entrevista con la empresaria, suelen realizar las mismas prácticas amarillistas que sólo ratifican los problemas socia­les de discriminación, como siem­pre incluir fotografías de un antes y un después, y el solicitar explica­ciones psicológicas sobre el porqué de la transición.

Actualmente, Ophelia Pastrana sólo busca la promoción de su trabajo y conocimiento del tema, y aunque es necesario ir caminando desde diferentes sectores laborales y sociales hacia una sociedad en el que las personas sean libres de vivir con la identidad que desean, y el unirse con quienes quieran, por el momento es importante rescatar este tipo de historias, que permiten dar a conocer a la pobla­ción que el género, el sexo, lo que se siente y ama, no debe menosca­bar las posibilidades de desarrollo personal y profesional.

Al redactar este texto, siempre pensé en que estaría publicando, como otros tantos, la historia que Ophelia Pastrana quisiese dejar detrás, pero lo que espero es dar a conocer que las llamadas identi­dades sexogenéricas sólo son ele­mentos más de nuestra vida en la cotidianeidad, que por el momento presenta situaciones específicas por las cuales se deben generar acciones colectivas y voluntades de diversos niveles; por lo que también es necesario hacer un re­conocimiento a @OphCourse, pues en el empresariado mexicano y de otras naciones, con su trabajo día a día, abona hacia una sociedad más incluyente y por la concordia entre las y los ciudadanos.

@m_acevez

* PR marca UAA, profesor universitario, sufre de insatisfacción crónica.

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