Opinión

Educación mediática porque YOLO / Piel curtida

Bien se dice que en la historia hay momentos que los padres enseñan a sus hijos a utilizar herramientas, y otros en los que se invierten los papeles de profesor-alumno; lo cual parece presentarse en nuestra época, por lo que también las relaciones de poder de parentesco se enfrentan a tensiones importantes. Las personas más jóvenes han nacido y/o crecido a lado de las tecnologías de información y comunicación transfronterizas, inmediatas y móviles; mientras que los más adultos, acostumbrados a otras maneras de interacción, les cuesta más trabajo el manejo de los aparatos, la búsqueda de información y entender un nuevo léxico como inbox, YOLO (you only live once) o meme. Es así que la jerarquía entre el que sabe más y sabe menos se tambalea, atentando a quien por ser mayor de edad considera tener la razón.

Una vez un adolescente encontró en el botiquín del baño una pomada, por ociosidad decidió googlear la fórmula activa y descubrió que era un tratamiento contra hongos en zonas públicas; preocupado por el descubrimiento fue a cuestionar a sus padres, y la respuesta fue miedo, asombro e ira, al considerar que la privacidad había sido atentada por una persona sin derecho de admisión y sin la capacidad para discriminar datos inservibles, falsos o amarillistas. Otro de los espacios en los que se presentan estos conflictos intergeneracionales y de poder es en las escuelas, donde el profesor podría equivocarse al emitir algún dato o confundir alguna fecha, lo cual, para mala suerte del docente, podría llegar a ser buscado por internet y evidenciar la errata frente a todo el salón; en este ejemplo, el maestro sólo tiene dos opciones: llenarse de encono por la ofensa al exhibir el traspié, o aceptar humildemente la falla y laborar más en la interpretación y apropiación del conocimiento. Estos son algunos de los argumentos más actuales que se tratan de difundir por instancias gubernamentales, académicas: la educación y alfabetización mediática para la selección pertinente de datos y su análisis. Sin embargo, ¿qué tanto se ha avanzado en este tema y con base en qué posturas?

La educación mediática implica ofrecer las herramientas y desarrollar las habilidades necesarias para que las y los ciudadanos puedan analizar los mensajes que se emiten a través de los medios tradicionales y digitales, reconocer las posturas que se emiten y sus relaciones sociales, mientras que la alfabetización también incluye la apropiación y alternativas para el uso de diversos medios de comunicación. Ambos tópicos sólo son incluidos en los programas educativos de educación básica en el Reino Unido, Francia y Australia, lo cual también es un indicador del nivel de promoción, protección e implementación de la democracia, acceso a la información y transparencia; mientras que en nuestro país esto ha quedado a cargo de escasas asociaciones civiles y en un pedestre intento del movimiento #YoSoy132, el cual sólo se enfocó hacia la crítica de los discursos y relaciones políticas de Televisa y TvAzteca, dejando de lado una práctica comunitaria para que la sociedad aprenda a interpretar producciones con respecto a la agencia y autonomía de cada individuo, es decir, evitar el segmentar a la población en un binomio polarizado de héroes intelectuales o pobres ignorantes.

Por ejemplo, hace años las telenovelas fueron consideradas como la causa de que las mujeres no se desarrollaran profesionalmente, se asumieran como objetos sexuales o de embarazos prematuros, debido a la promoción de la imagen de la cenicienta moderna en un mundo capitalista. Sin embargo, gracias a diversos trabajos de investigación se ha demostrado que las audiencias no son sólo una masa que se cree todo lo que los medios dicen, sino que existen diversos elementos que condicionan la forma de leer, usar y desechar la información. Por lo que para un desarrollo en la educación y alfabetización mediática de nuestro país se requiere del trabajo colectivo e integral de otras áreas económicas y sociales, así como evitar la formación con discursos doctrinales.

Debido a esto, se aspira a que las televisoras, radiodifusoras y medios impresos se multipliquen y diversifiquen, siempre con una honestidad intelectual para que el público sea quien decía qué ver, en qué cantidades y en qué momentos; algo como lo que puede realizarse por internet, pero aún es significativa la población que no cuenta con acceso a este servicio (alrededor de 40% en México y 30% en Aguascalientes), sin contemplar aquellas personas que se conforman con los primeros cuatro enlaces que ofrecen los buscadores como Google.

Es así que no debe terminar la discusión en nuestro país sobre la democratización mediática, pues aunque se han presentado propuestas e iniciativas, aún no se cuenta con algún canal de total acceso público, donde incluso el pepenador pueda llegar a la estación, plantarse frente a una cámara y expresar su opinión, de hecho son muy pocas las televisoras con este perfil alrededor del mundo. Sin embargo, incluso los proyectos más liberales deben ser analizados a cabalidad por diferentes sectores; por ejemplo, la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión de la República Bolivariana de Venezuela pareciera ser un gran ejemplo de reforma en telecomunicaciones, pues entre sus disposiciones se describe que el 80% de las producciones deben ser nacionales y sólo el resto extranjeras, además del control de un mínimo de horas de programas educativos y culturales, lo cual aparenta un gran trabajo en pro del nacionalismo y el consumo regional; pero también representa un mayor control en lo que se difunde, por lo que el reglamento puede ser empleado como una herramienta para estrategias políticas; como en Corea del Norte según el Índice de Libertad de Prensa Mundial de la organización internacional Reporters sans frontières.

Con la popularización de los medios sociales como Twitter y Facebook, se presentaba un panorama revolucionario para derrocar a los conglomerados detrás de los medios de comunicación tradicionales, sin embargo, se perdió el fomento al pensamiento crítico y la lectura meticulosa; por lo que además de poder observar tuits sobre movilizaciones sociales, sucesos violentos invisibilizados o errores de personas públicas; también se consultan cuentas de entretenimiento que capturan la atención de los usuarios como “Cindy ‘La regia’” o postales con frases de Soraya Montenegro, la antagonista de “María la del barrio”. Por lo que las instituciones de educación superior públicas, centros autónomos y plurales, deben asumir el compromiso de fomentar la capacitación integral para la lectura y apropiación mediática, además de superar la academia e investigación intramuros para salir a la calle e incidir directamente hacia el desarrollo de la ciudadanía.

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Juan Luis Montoya Acevez

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