Opinión

Mañana es mejor / H+D

By  | 

 

Aunque me fuercen, yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor… ¡Mañana es mejor!

Luis Alberto Spinetta

Cantata de puentes amarillos (Disco “Artaud”, 1973)

 

Hoy con esta columna quiero honrar al pasado, recibirlo, que nos atraviese para dejarlo ir, es bueno dejar ir nuestros días pasados porque ocupan un espacio muy grande y necesitamos vacío para poder crear, para seguir recibiendo, para seguir dando, para seguir estando vivos, para seguir teniendo sentido en nuestra existencia debemos honrar el pasado y que parta…

El dejar ir, el crear para deshacer, el hacer para superar lo hecho es una de las primicias fundantes del Diseño en todas sus modalidades, claro que sólo los genios y sus trabajos, sus objetos, sus imágenes y sus creaciones trascienden, obras dignas de no limitarse al paso del tiempo y estar ahí en una vitrina intemporal, en un olimpo que no envejece, sin embargo para los mortales, nuestras obras, nuestros diseños, nuestros intentos de creación están bajo la visión implacable del hoy y del ahora como elemento que le programa una obsolescencia desde el momento mismo de su creación.

En el diseño -como en muchas actividades- la impronta de lo que está por venir siempre es una expectativa fija, un punto de llegada, una meta ilusoria, trátese de un automóvil, una colección de indumentaria, un reloj, una exposición gráfica, una imagen corporativa o un sofá. Un año nuevo en el diseño como actividad representa y presenta ya no la oportunidad sino el deber casi inevitable de superar a lo anterior, de superar al pasado dejándolo ir.

Superar al pasado como esquema mediático, de confort y moda es una simplicidad característica de la sociedad “next” en la superficialidad que lo siguiente siempre será mejor que lo anterior, lo que el diseño debe plantearse es la contrapostura a esta simplicidad, mostrarnos un punto nuevo que nos da imaginariamente la oportunidad de crear, de innovar, de adherir, de experimentar, de desechar, de aplicar el conocimiento basado en la experiencia anterior -y esto para cualquier actividad de la vida, la vida misma. Dejar ir lo que ya se ha hecho para poder crear lo que se quiere hacer, lo que se imagina, lo que se sueña, lo que se añora, lo que siempre se ha deseado esperando ese mañana.

El diseño del mañana emana de la construcción continua e incesante del ahora, este pensamiento por ejemplo no es nuevo, ni mucho menos revelador, es el pensamiento escrito en la mayoría de los manifiestos de las vanguardias del Diseño, la vanguardia es la punta de la lanza de la historia, esa flecha vertiginosa que rompe con la tradición del pasado para colocar en el centro de la diana su particular visión del mundo, duradera sólo hasta que la siguiente vanguardia la rompa en dos mostrándonos su realidad anacrónica y así se repetirá en un ciclo infinito.

El mañana en el diseño se enfrenta a caminos a veces no recorridos al crear, al generar nuevos conceptos, nuevas formas de utilizar un objeto o percibir una idea no siempre se apoya del pasado, en muchas ocasiones recorre un camino propio y el pasado se vuelve una experiencia de aprendizaje casi inmediata, sin embargo también está la trampa de simplemente seguir lo ya establecido maquillando lo que otros han dejado. Crear, diseñar, no es una actividad del pasado, es una actividad del mañana, toda creación hecha debe ser sepultada por las nuevas ideas. Esta tampoco es una tarea sencilla, nos regresa a cero y pocas veces nos gusta comenzar desde ese lugar, sin embargo la hermosa contradicción nos rebota que sólo es posible crear a sabiendas de conocer y comprender lo que ya se ha hecho.

Lo excitante del mañana en el diseño es que siempre se deberá superar lo anterior -al menos deberá tratarse-, encrucijada difícil en un mundo tan veloz, es por ello que el compromiso de la actividad (si es que este es asumido) es ir más allá de los requerimientos del aquí y del ahora y pensar, por medio del diseño, las sociedades del mañana. El mañana en el diseño, al final de cuentas y para sincéranos, es fundamental pero puede dejarse al lado del camino, el verdadero mañana creo en este presente es el mañana compartido, descubrir, explorar, observar, abrazar al otro, amar. Me gusta cantar este estribillo de un maestro del sur del continente: confía que el mejor momento aún no vino, está por llegar. Confía.

¡Participa!