Opinión

Paquín amargoso / Cocina Política

Paquín se llamaba, una golosina compuesta de cocoa y leche en polvo, mezclada con azúcar refinada. Como resultado quedaba un polvo sumamente fino, con dulce sabor a chocolate suave. El delicioso polvo se colocaba para su venta en un sobre de papel blanco, decorado con una caricatura del rostro de un niño y el nombre Paquín bajo ella.

Cuando el chocolate no se consume en un tiempo corto, o bien se almacena a temperatura demasiado alta (mayor a 20º. C) o demasiado baja (menor a 12º. C) se “oxida”, con lo que  adquiere un color blanquecino y al consumirlo deja en la boca una nota final amarga.

Ante el primer informe (¿?) del diputado federal del neo-panista José Ángel González Serna, mejor conocido como Paquín -sea cual fuere el motivo por el que le llaman así-, esta cocinera política recordó lo amargoso que solía ponerse el otro paquín -el de chocolate-. Pensé en el paquín amargoso, cuando francamente no entendí por qué el acto al que el diputado González Serna llamó “informe”, consistió en defender y difundir la postura política de su derechista partido en torno a las recientes reformas fiscales y en atacar al gobierno federal. Y no es que esta cocinera cuestione el uso del derecho de libre expresión del diputado federal Paquín para denostar lo que él guste y mande; sino el hecho de que a esa diatriba le llame “informe” y peor aún “informe legislativo”, porque ¡Oiga Usted! El evento fue todo menos un informe y fue todo menos una presentación de la intervención del Paquín-diputado-federal en los procesos legislativos federales que según el marco normativo le competen. ¡En fin! Esta cocinera política llegó a la conclusión que como diputado federal, Paquín es un buen empresario. Y de esa lujosa ceremonia política, meeting, o pasarela o lo que fuese, lo único que me quedó es el recuerdo del paquín amargoso, vaya Usted a saber por qué.

¿Y la construcción de ciudadanía?  Conocí al ahora diputado federal González Serna, cuando él fungía como diputado local. Lo entrevistamos la fina amiga Primera Bailarina local Martha Juárez y yo, para una producción independiente de radio y televisión por internet, llamada “Jueves de Mujeres”. Me maravilló el Paquín-diputado-local de entonces por su naturalidad, desprendida de las poses que son tan usuales en la actividad política. Me gustó esa ubicación de su persona, representando -entonces- al ciudadano deseoso de hacerse escuchar como tal.

Hablamos Martha y yo, en ese Jueves de Mujeres con González Serna,  de los mecanismos y medios de representación indirecta, cuando todavía era una quimera pensar por ejemplo en la consulta popular, y el gobierno Calderonista no daba señales de voluntad política real en la materia. Así que cuando inició la discusión pública nacional y el debate auténtico en el ámbito legislativo federal, creí que la suya, la de González Serna, sería una de las voces que más aportarían al proceso que finalmente concluyó con nuestra nueva y flamante “Ley de Consulta Ciudadana” y… pues no. No fue así. Supongo que al Paquín-diputado-federal ya no le interesa más la construcción de ciudadanía.

La generosidad renunciada.  La pregunta es obligada. ¿A qué tanto habrá renunciado de sí José Ángel? Y la pregunta vinculada es ¿A cambio de qué o buscando qué? Allá en la soledad de San Lázaro quizá concluyó González Serna que la sencillez y la generosidad, no le abrirían las puertas para colarse al mundillo que facilite cumplir sus renovadas aspiraciones -¿O debo decir ambiciones?-. El Paquín-diputado-local que conocí tenía la generosidad de reconocer lo que se hacía bien en el gobierno local priísta y se distanciaba de las posturas meramente partidistas. Al Paquín-diputado-federal que observé en su primer “informe”, lo adoctrinaron para que usara el noble espacio de la rendición de cuentas para “llevarle agua a su partido” y para ser omiso en la difusión de las políticas tributarias decretadas por el gobierno federal en beneficio de la población, tales como no incrementar impuestos, ni generar nuevos, promover la formalidad, combatir la evasión fiscal y… pues no. Supongo que al Paquín-diputado-federal ya no le sirve ser generoso de espíritu para reconocer lo que se hace bien.

Como persiste la desagradable sensación, nacida del recuerdo del paquín-amargoso -el de chocolate-, esta cocinera mejor se va a preparar un delicioso chocolate a la vainilla en leche ligera. ¡Bien calientito y espumado! Acompañado del sutil sabor a canela de un chamuco calvillense, de los que me hizo favor de convidar el buen amigo originario de ese municipio perfumado a guayaba; el licenciado Pepe Ramos.

J. A. Martín del Campo, gracias. El presidente municipal de Aguascalientes y el Ayuntamiento 13-15 ¡Se lucieron! Con el acuerdo logrado con los comerciantes del Paseo J. Pani. ¡Ah, que cómo se disfruta ahora ese tradicional paseo familiar! Le recomiendo al apreciable lector y la estimada lectora, caminar al atardecer por el despejado andador y gozar del renovado aire de provincia que ahí se respira ¡No se lo pierda!

Recuerde Usted que en esta su cocina, se come, se estudia, se lee y se conversa de todo… especialmente de política.

socorroramirez11@gmail.com

 

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Socorro Ramírez

Socorro Ramírez

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