Opinión

Proyecto M / La escena

A lo largo de mis participaciones con la columna La Escena en este diario, he comentado de los musicales que han revolucionado el teatro en Aguascalientes y han contribuido a que nuevo público conozca el trabajo local. Por lo regular, los jóvenes son los más interesados y ellos a su vez motivan a sus familias a acompañarlos al teatro y hasta a verlos en escena. Ha sido tal la euforia de este género que se empezó a gestar un proyecto dedicado enteramente a éste, que se presenta en el mes de marzo, y que tiene como sede el Teatro Morelos; por estas tres razones se le dio el nombre de Proyecto M.

El creador de esto es el director de teatro Rafael Paniagua, quien junto con otros directores, actores, bailarines y equipo técnico trabajaron en hacer de Proyecto M un ciclo anual, y fue así como en 2013 tuvieron su primera temporada (por así decirlo) de musicales. La cartelera se integró con cuatro montajes, El origen del amor, Godspell, Studio 54 y Princesa el musical. El éxito fue contundente, con la compra de un bono se podían ver las cuatro obras a un precio módico en un espacio ideal para este tipo de espectáculos.

Este año se presentó la segunda edición de Proyecto M con el estreno de Dolly además de Marcelino, y la reposición de Las noches del Palace, además con un aporte adicional: una galería de fotografías en el lobby del teatro, de los trabajos de Proyecto M en el 2013 y 2014, añadiéndole un catálogo de obras musicales de teatro comercial en la Ciudad de México con grandes figuras como Silvia Pinal e Ignacio López Tarso, justamente en su participación en Hello Dolly.

Cada uno de los tres montajes de este 2014 fue preparado con meses de anticipación, ya que el formato del musical requiere no sólo de actuación, sino también de un ensamble de bailarines, en algunos casos de músicos, maestros de canto y de danza. Además la escenografía es importante para el lucimiento de la obra, acompañada de una perfecta iluminación y sonorización. En fin, son varios detalles como la utilería, vestuario y maquillaje de cada uno de los participantes, y si a eso sumamos que son trabajos que por lo regular tienen más de veinte personas en escena pues ya se imaginarán. Un gran aparato escénico como debe ser cualquier obra musical.

Lamentablemente este año la respuesta del público no fue como la esperaban los organizadores, a las personas no les interesó comprar el bono de tres obras y prefirieron adquirir sólo el del musical que les llamara la atención o la de sus conocidos, según fuera el caso. Hubo otros detalles que tampoco ayudaron a la venta, parte del público interesado no le quedaba claro por ejemplo, que la obra Dolly era la adaptación de la producción de Broadway llamada Hello Dolly, estrenada en los 60 y una de las más representadas en el mundo. En cambio Marcelino, aunque no ha sido tan galardonada como Hello Dolly, la historia es ya conocida por muchos debido a la película y eso fue garantía de asistencia, más en estos tiempos de Cuaresma y con la proximidad de la Semana Mayor. Y en lo que se refiere a Las noches del Palace, ésta se estrenó hace dos años y entonces tuvo gran respuesta del público, recordando aquellas épocas de los grandes salones donde se bailaba el danzón, cha cha chá y mambo, entre otros ritmos.

En palabras del propio director Rafael Paniagua, acerca de que se debe dar más oportunidades a los trabajos locales, sobre todo de este tipo de teatro ya que la musicalidad está en todas partes, y que es triste que la gente pague por nombre y no talento, refiriéndose a la preferencia del público por asistir a obras de teatro en las que participan figuras del teatro comercial; sin duda, es una reflexión que la gente involucrada en la cultura debe valorar y analizar. El teatro comercial tiene su público y como dice el maestro Héctor Azar: “el teatro comercial es aquel que utiliza al teatro como objeto de comercio y al cliente lo que pida, está en todas partes y es dirigido al sistema burgués, es un teatro sedante y de evasión.

Debemos dejar un poco de lado al teatro comercial y trabajar con lo que hay aquí, con nuestro teatro, el local, debe revalorarse y no sólo las autoridades culturales apoyarlo, sino los mismos artistas darle su importancia asistiendo a ver los trabajos de sus compañeros, dicen que la unión hace la fuerza ¿no?; por otro lado, los medios deberían dar más espacio para difundir la cultura local y aprovechar la oportunidad de conocer lo que aquí se hace y a sus creadores. De esta manera, el público estaría motivado por los medios y por la comunidad teatral, sería invadido por esa energía y curiosidad de ver lo que hacen estos artistas.

Proyecto M es una gran idea al igual que muchas más que se han gestado en el Estado, es sólo que debe madurar, no hay que dejar atrás estas iniciativas, ahora más que nunca hay que poner manos a la obra e impulsar este arte escénico tan antiguo como el mismo origen de la humanidad.

 


Vídeo Recomendado


The Author

Julieta Orduña

Julieta Orduña

No Comment

¡Participa!