Opinión

Feminicidios y masculinicidios / Piel curtida

Hablar de feminicidio no significa re-victimizar a las mujeres, sino el reconocer la razones de sus asesinatos: el ser mujer, o mejor descrito, por no ser La Mujer que se espera del machismo. En la sociedad existen expectativas de los que debe ser una mujer: femenina, reproductiva, maternal, dulce, pura, débil físicamente en comparación al hombre, y someterse a éste, es decir, convertirse en objeto en vez de sujeto; y ocasiones, se ha privado de la vida a mujeres por no cumplir con ello, por ejemplo: por ser presunta infiel, por no obedecer a su marido, incluso por no enamorarse y aceptar al hombre que se le declara. Debido a esto, la política femenina y la academia conceptualiza el homicidio sistematizado contra las mujeres como feminicidio: naturalizado e institucional. En lo legal, el feminicidio suele ser tipificado como aquel acto en el que un hombre priva de la vida a una mujer por razones de Género (como en el artículo 133 del Código Penal para el Estado de Aguascalientes), sin embargo, ¿sólo se presentan feminicidios a manos de hombres?; ¿existe el masculinicidio?, en varias ocasiones utilizado para ridiculizar al feminismo; y en caso de existir, ¿qué tan distantes están?

De acuerdo a La Colectiva Feminista de Aguascalientes, del año 2000 a la fecha se han registrado más de 100 feminicidios en el estado, publicados en medios de comunicación (aunque muy pocos utilizan este término). En lo que va del 2014 ya se han registrado ocho, y aunque esto pareciera un número pequeño, la entidad está sobre la media nacional con relación a su población. También, se ocupa el quinto lugar en brutalidad, en el 60% de los casos las técnicas de privación de la vida fueron arma blanca, golpes y estrangulación, la mitad de los homicidios se realizaron en el hogar de las víctimas, y el mismo porcentaje fue sometido por su pareja sentimental. Estos elementos, junto a las crónicas de los hechos, nos hablan de un mecanismo de castigo hacia las mujeres que no se doblegan ante la masculinidad machista; esto, sin considerar aquellas que ingresan a, y mueren en, centros de hospitalización a causa de golpes y fracturas por “accidentes”, así como algunos casos en los que se argumenta un “suicidio” y opaca un feminicidio.

Siguiendo esta lógica, la fenomenología sólo habla de actos de hombres contra mujeres, pero ¿es posible que una mujer incurra en feminicidio? Tal vez, pero esto implicaría que una mujer replicara la ideología machista y fuera quien castigue a otra por no sucumbir a su supuesta condición de objeto del hombre, pero esto le robaría a lo masculino su poder de juez y verdugo, lo cual sería contradictorio. Empero, sí puede existir una complicidad, como en los juicios contra las brujas, donde muchas mujeres fueron quienes acusaron a otras, así como la vecina que al escuchar la violencia en la casa de al lado guarda silencio, niega lo que ocurre o no participa como testigo en juicios de feminicidio o violencia de género.

Aclarado esto, pasemos al otro lado. Algunas personas suelen cuestionar a grupos feministas con la pregunta ¿si el feminicidio es el asesinato de una mujer, por qué no se tipifica el hombricidio (sic)? Durante los últimos años se ha visibilizado la violencia de mujeres, hijos e hijas contra hombres en el noviazgo y el matrimonio, casos que rara vez son denunciados, e irónicamente este fenómeno no radica en la oposición de mujeres contra hombres, sino en el propio machismos, en la masculinidad que se exige: proveedor, fuerte, rudo, no emocional. Entonces, ¿es posible el asesinato sistemático y selectivo de hombres?, sí, pero de una forma más compleja y no implica que el autor del crimen sea una mujer. Por ejemplo, en las guerras se asesinaban a los varones de cualquier edad por su potencial para formar parte de los ejércitos, y en otros casos de supervivencia, se les mata selectivamente; como en El Titanic, al considerar a las mujeres como débiles a comparación de los hombres, o en algunos sistemas de control poblacional de época “primitivas” en los que se requería incrementar a la población y las hembras eran necesarias por ser máquinas de reproducción. En el contexto actual, en Ciudad Juárez, se suelen declarar masculinicidios cuando alguna sicaria es la perpetradora, pero no se puede considerar como tal, pues el contexto del homicidio es otro, y no porque el hombre no cumplió con su deber de ser macho.

El hablar del feminicidio y el masculinicidio es altamente complejo, pues se requiere de cruces de información y análisis profundos, más allá de los hechos simplistas; pero en ambos, el común denominador es el propio machismo, por lo que se requiere concientizar sobre estos deber ser hombre y mujer, pues no sólo atentan a la vida y el desarrollo de las hembras. Por el momento, lo que podemos realizar en pequeñas medidas es el incentivar la denuncia ciudadana, el no opacar las problemáticas en nuestra comunidad. Si bien, no se requiere de jugar al héroe o la heroína, sí se puede divulgar la violencia de género, contra hombres y mujeres, solicitar a las víctimas el denunciar y acompañarlas en su proceso, y aún más, solicitar a la ciencia el bajar de la torre de marfil a través de organizaciones civiles para lograr un trabajo colectivo rumbo a la concordia y el sano crecimiento de todos y todas.

montoya.acevez@gmail.com

Twitter: @m_acevez

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Juan Luis Montoya Acevez

Juan Luis Montoya Acevez

4 Comments

  1. 10/05/2017 at 20:38 — Responder

    En México hay estadísticas sobre los asesinatos, donde se aprecia que el 90% de las personas asesinadas fueron hombres. Estamos hablando de una razón 9 a 1. Por cada mujer asesinada, matan a 9 hombres. Por el simple hecho de ser hombre, tengo 8 veces más probabilidades de ser asesinado… ¿El hombre no vive con inseguridad? ¿No crees que exista una razón de género detrás para tan significativa diferencia? ¿Como que los hombres se vean más involucrados en la violencia, debido a que la sociedad les dice que deben de ser rudos y deben de luchar entre ellos por ser más dominantes? ¿Que deban de ser los que protegen a los suyos arriesgando sus vidas? ¿Los que salgan a realizar actos delictivos porque son los que deben de traer sustento a sus familias? ¿Los que se unen a cárteles del narcotráfico para que ellos y sus familias consigan un mejor nivel económico (que se explicaría y se suma con lo anterior)?

    ¿Crees que el encasillar al hombre como un ser rudo,duro, protector, trabajador, dominante etc. no lo perjudica de ninguna forma? Claro que sí. El problema es que muchos podrían pensar que esto es culpa del machismo, pero no tiene sentido llamarle machismo a un sistema o conducta social que perjudica en gran medida al hombre, simplemente no puede ser machista. Yo veo esto como que cada género ha tenido sus ventajas y desventajas, por momentos a un género le fue mejor, quizá, pero no podemos ignorar el hecho de que los hombres hoy en día también tienen bastantes problemas sólo porque nacieron con pene.

    ¿Por qué no podemos saber con certeza cuántos masculinicidios existen? Porque hay una preferencia hacia los feminicidios, pero… ¿cómo pueden darle prioridad a la investigación y erradicación de feminicidios en México si ni siquiera se sabe cuántos hombres mueren por ser hombres? Para determinar una prioridad, primero se debe de saber cuál es el lado más afectado, sin embargo se asume que son las mujeres, sin ninguna investigación de su contraparte. Lo cual denota una completa desigualdad injustificada y, por lo tanto, victimización.

    • José Alberto
      26/05/2017 at 09:51 — Responder

      No tienes idea de lo que es un feminicidio ni un masculinicidio…

      • Abel
        20/10/2017 at 13:49 — Responder

        ambos son homicidios, solo que tipificados y estigmatizados por la sociedad para dar prioridad a uno y otro, llamemos las cosas como son : HOMICIDIO o ASESINATO

    • Gabriela
      01/11/2017 at 13:20 — Responder

      si el 90% de los asesinatos fue perpretado por mujeres que violaron y torturaron, entonces tienes razón es masculinicidio, pero mucho me temo que no fue así, de lo contrario tendríamos que defenderlos y cuidarlos de otros hombres

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