Opinión

Odile: daños y la creación destructiva como oportunidad / Borrador de futuro

El Estado de Baja California Sur ha sido gravemente afectado por el fenómeno meteorológico conocido como el huracán Odile. Lo más importante: hasta el momento afortunadamente no se han registrado indicios de personas fallecidas, pero sí el desalojo de más de 11 mil personas. Según una nota de El Economista (17/09/2013), aún persisten cortes de energía eléctrica, no hay suministro de agua potable y se estima que los costos por los daños ocasionados serán mayores a 75 mil millones de pesos. Esto último tomando como referencia los costos de Ingrid y Manuel, fenómenos ocurridos el año pasado.  

Anuncio de Apoyos fiscales. Al respecto, el Gobierno Federal anunció por lo pronto tres medidas para reactivar la economía en virtud de los daños: 1) deducción del 100 por ciento del pago de Impuesto Sobre la Renta a todas las inversiones que se lleven a cabo en esta entidad, 2) medidas tributarias para favorecer la liquidez de las empresas turísticas y comerciales, así como instrumentos de diferimiento del pago de ISR y del impuesto retenido a los trabajadores y, por último, 3) un programa con la banca de desarrollo para proveer de financiamiento a las empresas de la entidad. Por otro lado, aún no se anuncia nada detallado sobre el ejercicio de gasto público, sobre todo del destino de los fondos que actualmente existen para atender desastres naturales como éste.

Creación destructiva. Una vez que este fenómeno haya pasado por completo, y esperando que los daños no aumenten, la reconstrucción aparece como prioridad gubernamental ante la perturbación de la realidad económica que afectó a esta entidad. Esta destrucción que generó Odile presenta una oportunidad para innovar y mejorar lo que existía, una oportunidad para potenciar el desarrollo económico de Baja California Sur. En esta línea, Joseph Schumpeter era claro y conciso al señalar que la innovación, producto de este tipo de creación destructiva, para alcanzar el éxito, requiere de voluntad, requiere de liderazgo.

Para Schumpeter es la política fiscal y de gasto esos instrumentos institucionales que incentivan el emprendimiento, que influyen determinantemente en el comportamiento económico de las personas y de las empresas.

Recursos existentes y la oportunidad para reactivar la economía. Desde la instancia municipal, estatal y federal, el Estado debe emprender ese liderazgo que se comenta. Por ejemplo, según el Presupuesto de Egresos de la Federación 2014, existen destinados más de 14,987 millones de pesos para atender desastres naturales. El 97 por ciento de estos recursos está asignado directamente para gasto de inversión. Es decir, recursos existen para construir más y mejor infraestructura, para mejorar las comunicaciones, hacer lo lejano más cercano; en sí, para mejorar, incentivar la inversión y así multiplicar la economía de la entidad. Sólo nos faltaría saber cuánto, cómo y dónde se gastarán estos recursos ya presupuestados.

En resumen, sabemos que hay recursos, resta saber si hay voluntad política y coordinación intergubernamental para emprender la reconstrucción con un horizonte común: no sólo reparar los daños, sino mejorar lo que ya existía.

Twitter: @ruelas_ignacio

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Ignacio Ruelas Ávila

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