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¿Qué habría pasado si se hubiera legalizado la prostitución y la pornografía?

Entrevista a Rodolfo JM, sobre La vida amorosa de las cigarras

 

La contraportada del más reciente libro de cuentos del escritor mexicano Rodolfo JM (Ciudad de México, 1973) La vida amorosa de las cigarras (Conaculta, 2013) nos dice que nos enfrentamos ante un “mosaico rocambolesco que construye una ficción coherente y compleja”, lo cual sin duda es muy cierto, ya que su autor logra construir a lo largo de los siete cuentos que conforman este libro un mosaico multicolor de la vida nocturna de una Ciudad de México que no existe pero que cualquiera puede encontrar en las esquinas más famosas de esta ciudad. Construido a partir de la idea de “que hubiera pasado si…” el libro del también editor parte de la idea de qué hubiera pasado si en el DF se hubiera legalizado la pornografía en un momento dado de la historia: una época dorada, con mitos, leyendas, divas, galanes, premieres, premios, todo un establishment mediático con revistas y medios especializados, es la respuesta que nos da el autor a esa pregunta. Y los siete cuentos que conforman este libro confluyen a partir de esta idea, de la construcción del jet set pornográfico mexicano. Algo que no pasó, nos recuerda Rodolfo, pero que hubiera sido genial si hubiera pasado.

“La estructura del libro se fue dando solito, todo comenzó con un cuento que apareció en la antología de cuentos que hizo la revista Palabras Malditas hace unos años, ese cuento por alguna razón tuvo mucha resonancia, pero antes tuve un blog en donde hablaba de la pornografía, un blog que tuve incluso antes de que saliera mi libro Todo esto sucede bajo el agua, que mucha gente ya ubicaba mi blog y que empezó a ubicar ese cuento, mucha gente me empezó a escribir diciendo que debería escribir más sobre ese tipo de cuentos, que debería explorar más sobre esos universos, y me quise dar la oportunidad de poder hacerlo. Pero de este primer cuento sentía que había todo un universo detrás, entonces lo que quise hacer fue escribir más cuentos que explorarán ese universo pero no con la idea de tener un libro sino que eran cuentos dentro de muchos, y de repente me di cuenta que ya tenía tres cuentos, luego diez y me di cuenta que ya podían formar un libro aunque no tenían una unidad temática como la terminó teniendo el libro, pero lo que empecé a hacer fue pulir los cuentos, por un lado, y darle una estructura porque me di cuenta de que tenía un universo, darle una unidad, quise que fueran cuentos relacionados entre sí, me gustó mucho la idea de crear un universo habitable, más que una novela, no quise que se leyeran como crónicas o como lo que pasa en la ciudad, sino más bien un universo habitable, que fuera como una especie de México alternativo, y que todos los cuentos estuvieran comunicados y que diera la impresión de que fuera un universo abierto que tuviera vasos comunicantes, personajes compartidos, sino que también el lector pudiera encontrar las grietas que los cuentos van dejando entre sí y echará andar su imaginación y se imaginará que fuera un universo más grande”, nos cuenta el autor en entrevista sobre su libro.

Javier Moro Hernández (JMH): El tema central del libro es la posibilidad de que la pornografía se hubiera hecho legal, en un momento determinado de la historia de la Ciudad de México, y esto hubiera generado toda una industria que hubiera creado sus propios mitos y leyendas ¿Cómo surge esa idea?

Rodolfo JM (RJM): El tema de la pornografía siempre me ha interesado, pero me ha interesado como un fenómeno social y estético, es decir a mi generación le tocó ver el tránsito de que la pornografía fuera visto como algo para pervertidos, algo que no era accesible para todos, el intercambio era subterráneo, era un material underground, pero con la aparición del Internet la pornografía se vuelve algo pop, los actores se vuelven estrellas mediáticas, rockstars literalmente, ahí tenemos los casos de Roco Sifreddi o de Sasha Gray, que va a una feria del libro y se llena mucho más que si fuera Vargas Llosa, y fue un fenómeno muy interesante que empezaron a documentar en el suplemento Sábado de Unomásuno en donde escribía gente como Naief Yehya, Pepe Navar, Rocío Barrionuevo, que escribían sobre sexualidad, erotismo, pornografía y era muy interesante lo que escribía Yehya porque más que centrarse en lo que pasaba en la pantalla, te hablaba de lo que había detrás, te lo explicaba como un fenómeno social, pero además Yehya estaba muy interesado por la tecnología, por la tecnología como un fenómeno tecnológico, algo que a mí me parecía interesantísimo, y a mí me interesó ponerme a investigar, como todo el mundo yo veía pornografía, pero lo que verdaderamente me intrigaba era cómo era el día a día de estas personas, hasta cierto punto me parecían como alienígenas, no me podía imaginar cómo era el día a día de estas personas, cómo era la relación con su familia, cómo su relación con su trabajo, cómo era salir al súper mercado para una estrella de porno y empecé a investigar por mi cuenta, primero en Internet, en donde encontré varios sitios en donde se hacían fichas biográficas de los actores y no sólo hacían reseñas de las películas, y descubrí que era un universo muy diferente a cómo yo me lo había imaginado. Al poco tiempo después entré a trabajar a la revista Quo haciendo reportajes sobre tecnología, pero la revista tenía un especial que ya dejó de publicar pero que era muy exitoso que se llamaba El libro negro del sexo, en donde empecé a hacer reportajes sobre lo que sucedía en la ciudad, hice reportajes sobre clubes de orgías, clubes de intercambio de parejas, las cabinas, y me di cuenta de que era un universo más grande, muy diverso, pero lo que era más interesante eran los clubes, me encontré con clubes muy cerrados, como el de los intercambios de parejas o los clubs gays que son muy cerrados, o los clubs de orgías, que eran muy variados y llegaba gente muy diversa: heterosexuales, homosexuales, gente que sólo iba a ver o gente que llegaba con su marido que la dejaba en la puerta y regresaba por ella más tarde en la madrugada. Y de alguna manera yo quería contar estas historias sin caer en el amarillismo, en el morbo o en la denuncia, porque la línea era muy delgada y me di cuenta de que podía usar toda esta experiencia, este bagaje y mezclarlo con lo que yo ya sabía sobre el submundo de la pornografía gringa y es así como decidí crear este universo paralelo.

JMH: La ambientación de todos los cuentos llama poderosamente la atención, todas tienen un pie en la realidad, pero tienen una nostalgia por la época dorada del cine pornográfico, que por supuesto no existió, pero que se alimenta del mainstream que ahora es el porno en los Estados Unidos, pero también por el cine dorado del cine mexicano.

RJM: Hay muchos homenajes en el libro, y sí hay un homenaje a la época dorada del cine mexicano, pero no sólo a la época que todos recordamos con Pedro Infante, los Soler, sino al cine de los años sesenta y fines de los setenta, medio a go go, con Mauricio Garcés, pues creo que hubo un intento ahí de hacer un cine alternativo y mucho de este cine tocaba temáticas sexuales, pienso por ejemplo en las películas de Meche Carreño, de Andrés García, pienso en películas tipo como Las pirañas aman en cuaresma, Patsy, mi amor, etc. Un cine en donde había una sexualidad fuerte que después desapareció y se convirtió en el cine de albures y por eso alguno de los personajes tienen cierta reminiscencia de ese cine, por ejemplo Cecilia Montero es un homenaje a una desnudista que era parte del grupo de Efraín Huerta, que la menciona en el poema “Barbas para desatar la lujuria” que Huerta le dedica a Rubén Salazar, que era un fotógrafo que era parte de toda esa bohemia, y a Cecilia, a quien la menciona varias veces y la mencionaban como una persona de una sexualidad muy libre, y de ahí en parte esta nostalgia a una época ya ida. Por otro lado, suponiendo que hubiera existido un boom de la industria porno en México no creo que hubiera durado mucho, hubiera sido una explosión breve y después de ese breve resplandor hubiera regresado al underground.

JMH: Pienso en varios de los productores que aparecen en los cuentos que es un guiño a artistas extranjeros, son varias épocas las que terminan confluyendo en tus cuentos, y eso es lo que le da esta sensación de posibilidad a los cuentos.

RJM: Quise ser un poco o un mucho metaficcional, quise partir de que como lector me interesa mucho los subgéneros, dentro de los cuáles me gusta mucho la ciencia ficción, la fantasía, pero el erotismo y el pornográfico son también subgéneros, a mí me parece que este libro es una continuación lógica dentro de mi obra, pues una de las características de la ciencia ficción es la ucronía, que es la famosa idea de “que hubiera pasado si…” Y dentro de La vida amorosa de las cigarras la idea es que hubiera pasado si en los noventa un gobierno de izquierda hubiera llegado al poder en la ciudad y dentro de su proyecto social se encontrará la legalización de la prostitución y de la pornografía, y partiendo de esa ucronía lo que hice fue tomar elementos de ese México real que incluye las crónicas, los clubes, los foros de sexo y por otro lado el mundo de la pornografía mainstream, y lo quise mezclar en este mundo paralelo, y por eso de repente parece que está muy anclado en la realidad pero en realidad es un mundo paralelo.

JMH: Es que recreas este mundo paralelo pero con todo y vicios, es decir, es posible que pueda ser legal la pornografía pero reflexionas sobre cómo se conseguían las chicas para las películas, quién pone la lana para las películas y por qué, hay un lado oscuro que también aparece en estos cuentos.

RJM: Lo cierto es que la sexualidad, si bien es algo que no es ajeno a nadie, es una parte muy vulnerable de las personas y por eso mismo se presta a la explotación y se presta a historias muy sórdidas, algo que me sorprendía mucho de las biografías de algunos actores y actrices, sobre todo de actrices, es que encuentras historias de muchas chicas que habían sido adictas al crack, que dormían en coches y se prostituían y que gracias a la pornografía habían encontrado una forma de vida honrada y ahora dirigían su propia compañía, dirigían sus propias películas, pero por cada una de estas historias de éxito hay cien o mil más que estaban todavía en una vida muy oscura y en el caso particular de México hay mundos muy oscuros, hay mucho lobos, hay lados muy duros y aún si fuera posible legalizar, como la hay en Europa y en Estados Unidos, esa parte oscura no la vamos a poder quitar.

JMH: Las grietas, que como bien mencionabas hace un rato, le permiten al lector imaginarse el resto de la historia, el cómo hubiera sido, los cuentos no tienen toda la intención de contarte la historia y uno como lector puede imaginar otros cuentos.

RJM: Una manera de enriquecer este universo es que hay personajes que en un cuento son protagonistas y que en otro cuentos se pasean por ahí o se mencionan o aparecen de una manera medio fantasmagórica, pero también con el Diccionario del porno en México, que funciona como un refuerzo y darle una retrospectiva como el apéndice que está hasta el final, en donde aparece gente que está en los cuentos y gente que no y que da su testimonio sobre toda esta época, yo quise darle con todos esos recursos metaficcionales más coherencia porque yo quería crear un universo pero sí era importante que fuera un universo que no se cayera a los tres día y para eso tenía que meter todas estas referencias que lo reforzarán.

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

1 Comment

  1. 27/09/2014 at 11:06 — Responder

    Y los siete cuentos que conforman este libro confluyen a partir de esta idea, de la construcción del jet set pornográfico mexicano. Algo que no pasó, nos recuerda Rodolfo, “PERO QUE HUBIERA SIDO GENIAL SI HUBIERA PASADO”
    entiendo lo que quiere decir el autor, solo la industria pornografica y como hubiera cambiado de alguna manera a México en una manera social, pero no hubiera sido genial que hubiera pasado, la pornografia es explotar a la mujer y financiar la explotacion infantil.

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