Opinión

H2O (1) Agua embotellada / H+D

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En el futuro las guerras o amenazas de guerras ya no sólo se darán entre las naciones por el petróleo sino por el agua.

(Informe Mundial de la ONU sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos)

 

A veces el Diseño cobra más relevancia e importancia de la que suponemos, el diseño es algo tan importante que no hay que dejárselo a los diseñadores, se dice por ahí, o en otros casos se subestima de sobremanera, el diseño de envases es un ejemplo. He desarrollado diversos proyectos de envases y embalajes para diferentes productos y sostengo que uno de los más perversos es el del agua embotellada -no a simple vista-. El envase a diseñar debe tener características estéticas muy homogéneas entre los ya existentes en el mercado, su concepción formal está regida por el contenido -cantidad en mililitros- y el cilindro como mejor opción, funcionalmente está referenciado bajo el esquema de uso oral derivando una taparrosca, los materiales son por lo general plástico o vidrio, la concepción comunicacional de la etiqueta del agua embotellada está enfocada a mantener los conceptos de cristalinidad, pureza, limpieza, seguridad de consumo y, ya cada vez más, de exclusividad y estatus.

El agua en México es uno de los recursos más codiciados y más rentables económicamente -comparable con el petróleo-, no exagero, y aquí el diseño juega un papel vital, desde el envase, su forma, su color, el material, la etiqueta y su gráfica, hasta el stand de venta, la campaña publicitaria y sus mensajes comunicacionales. Es decir, el diseño ayuda a vender el recurso vital para la vida humana, convertido de recurso a mercancía.

La ONU estima que hay mil 300 millones de personas en el mundo sin acceso a agua potable, el Banco Mundial arroja datos del mercado del agua en cifras de diez billones 400 mil millones de pesos y la Unesco determina que el precio del agua varía en diversas partes del mundo según los índices económicos siempre a la alta, en los países subdesarrollados, por ejemplo, el agua dentro de un envase puede ser hasta cien veces más costosa que la entubada.

También datos de estas organizaciones apuntan que para el año 2025 dos terceras partes de la población mundial sufrirán el impacto de la escases del agua, los puntos son varios y se centran no solamente en el manejo irresponsable del recurso -como gran cortina de humo- se centran sobre todo en su sobre explotación, incluida su exportación, aunque este no salga del país. A esto se le llama exportación virtual, ya que se da por medio de productos como legumbres, frutas, jugos y cerveza que enviamos al extranjero.

Pero el agua embotellada contenida en esos envases plásticos que cualquier persona consume a diario con diseños y campañas atractivas es uno de los negocios más lucrativos, en los últimos treinta años se ha posicionado como la segunda mercancía que más dinero genera tan solo después del petróleo, México ocupa el nada honroso segundo lugar entre los países que más agua embotellada consume -uno de cada diez mexicanos carece de agua potable-, mercado cautivo y que está encabezado por marcas como Coca-Cola, Nestle, Pepsico y Danone, los grandes monopolios.

Estas marcas se establecen en una comunidad rural o urbana y para lograr su producción privan del agua a las comunidades o la racionalizan raquíticamente, así mientras las refresqueras la embotellan y obtienen ganancia de ella, la comunidad es privada del agua, recurso que es extraído de un pozo o manantial que las empresas han adquirido en la compra del terreno a precios risibles o terreno que ha sido donado por los gobiernos bajo la argumentación pueril y neoliberal del desarrollo y la generación de empleos. Esta agua extraída regresa a la población, regresa embotellada -ya sea natural, en jugo o refresco- de modo que si se quiere consumir habrá que pagar por ella. El 98% de la población en México consume agua embotellada, ya que el agua de la red no es para beber debido a los riesgos latentes de enfermedades como el cólera, así que el gobierno omite el proporcionar a la población agua saludable, aceptable, accesible y de modo sustancial en pro de los monopolios que la comercializan.

El tema de la escases del agua con el cual nos consuelan o nos culpan, llega a mito, ya que el agua dulce del mundo es suficiente para abastecer una población mundial tres veces mayor a la actual, la verdadera problemática -que no es un mito- es la inequidad en el acceso al agua, la contaminación de las ciudades, la minería, el nulo control ambiental a las industrias, las propias refresqueras y la contaminación del agua,  ya que por cada litro de refresco producido se necesitan de seis litros de agua, los cuales se contaminan con químicos, esta agua no es reciclada y no puede ser reutilizada para consumo humano.

En el país, Femsa (Federación de Empresarios de Monterrey S.A) concesionario estrella de Coca-Cola Company, maneja 64 marcas de agua y refrescos -monopolio que ha crecido al amparo de gobiernos federales manipulando normas y leyes- la empresa vende a la población un bien público y subsidiado por el Estado. Femsa, Nestle o Pepsico pagan en pesos el mismo costo por metro cúbico de agua que paga usted o que pago yo. Es decir, la población paga igual el servicio del agua que la industria refresquera con la enorme diferencia que ellos la embotellan y la venden obteniendo ganancias extraordinarias sin tener una carga en impuestos por el uso del recurso y la contaminación en el proceso de transformación; todo es ganancia.

Datos oficiales de la Conagua apuntan que en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Coca-Cola produce 3.5 millones de litros de agua y refresco al día, y pagan por concepto de agua y su servicio entre 25 y 30 mil pesos mensuales. Comprar un agua embotellada es un asalto a mano armada hablando económicamente, de manera ecológica es un disparo al medio ambiente ya que una botella de plástico tarda hasta mil años en degradarse, pero para el consumidor habitual el diseño del envase ayuda, el gráfico también, no se diga la publicidad.

Este es el primero de tres análisis del tema, abordaremos la responsabilidad de los gobiernos en la privatización del agua con empresas europeas y los intereses detrás de ello -el Caso Caasa- así como las verdaderas aportaciones de diversos proyectos de Diseño para democratizar el agua como derecho inalienable y frenar convertirla en una mercancía.

Esa botella de agua que usted consume tiene una historia, el diseño es sólo el envoltorio detrás de la manipulación. ¿Quién tendrá derecho a pagar o cobrar por el agua?.

 

*Gracias a los apuntes del programa de TV UNAM Creando Conciencia dirigido por René Drucker Colín, dir. general de Divulgación de la Ciencia UNAM.

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