Opinión

H2O (3) Diseño sustentable / H+D

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Lo único importante del diseño es cómo se relaciona con la gente

Victor Papanek

 

Con esta columna cerramos la trilogía acerca del agua y sus diferentes perspectivas, el agua como recurso vital para el desarrollo de las sociedades, la botella plástica como producto nocivo y letal para el medio ambiente, la comercialización ventajosa y malintencionada de las empresas dedicadas a su embotellamiento, las acciones nulas del gobierno por regular a esta industria, la sobreexplotación del recurso, la privatización del agua limitando su acceso y distribución de acuerdo al factor económico y el lucro de las empresas transnacionales, el control del recurso por organizaciones, gobiernos y empresas en detrimento de su libre uso y el derecho humano de acceder a este recurso de forma suficiente, saludable, aceptable y asequible.

El diseño como actividad social debe tener como primicia fundante el mejorar la calidad de vida de las personas, máxima que debe plantearse en temas como el que estamos tratando; el agua. Si bien hay un diseñador detrás de cada botella plástica que utilizan las marcas para comercializarlas y producir millones de envases que afectan el ecosistema, también existen diseñadores con aportaciones por medio de la actividad para generar conciencia y lograr sustentabilidad en el recurso, su distribución equitativa, su aprovechamiento y democratización. Se trata de una generación de diseñadores que conciben productos innovadores con un impacto positivo para el ser humano y el ambiente desarrollando una visión comprometida con su entorno y relajando el factor económico, sin embargo, veremos que buen diseño es buen negocio.

Ooho es un envase comestible y un original diseño sostenible, realizado por estudiantes de diseño este envase está hecho de una membrana gelatinosa a base de algas pardas y cloruro cálcico que se puede comer o tirar ya que es biodegradable, la forma es similar a una gota de agua enorme, basta con pincharla o morderla para beber el agua y si lo desea podrá comerse el envase.

También podemos encontrar Bobble botellas diseñadas para reducir el consumo de agua embotellada y utilizar el agua del grifo, no comprando así las botellas plásticas en cada consumo ni pagando por el agua. Lo revolucionario de la botella son sus materiales de manufactura así como su filtro de carbono el cual es capaz de filtrar hasta 150 litros de agua, consumiendo así agua del grifo eliminando elementos contaminantes, microorganismos y aromas del agua “de la llave”. La vida útil del filtro en consumo constante es de aproximadamente tres meses, tiempo que equivale a consumir y comprar 300 botellas plásticas de medio litro. Su estética está marcada por el diseño de Karim Rashid, uno de los diseñadores industriales más reconocidos en la actualidad.

El diseño interviene para dar soluciones a la problemática del agua, está también la botella portátil Vapor Element, un envase reutilizable cuanta veces se quiera que nos permite ahorrar espacio ya que es flexible y puede doblarse hasta el punto de caber en el bolsillo estando vacío, lleno puede contener hasta dos litros de líquido, está hecho con una combinación de polietileno antimicrobial.

Otra alternativa es Solar Bottle que desinfecta el agua por medio de radiación solar, se puede transportar y su diseño permite colocarla en una posición ideal para exponerla al sol con su cara transparente y otra metalizada que en conjunto optimizan el proceso de desinfectar el agua.

Uno de mis diseños favoritos en relación con el tema y que representa el aprovechamiento máximo del diseño, la innovación y la tecnología al servicio del ser humano es el potabilizador de agua personal LifeStraw, es un pequeño cilindro que funciona como un popote convencional, se introduce un extremo del cilindro en el agua y se aspira por la boquilla en el otro extremo. El agua recorre una serie de filtros que eliminan el 99.99% de las bacterias y el 98.5% de los virus, puede usarse en ríos, lagos, estanques, etc. que estén a expuestos a contaminantes. El tubo purificador tiene diversos filtros y cámaras que utilizan yodo para matar las bacterias y carbón activo para mejorar el sabor del agua. El pequeño elemento pesa cien gramos y puede purificar hasta 700 litros de agua.

Se encuentra la opción botella Lifesaver -marca con una amplia gama de productos sustentables- capaz de filtrar cualquier tipo de agua sucia o contaminada así como agua de mar, la tecnología que utilizan remueve la contaminación microbiológica, su eficacia ha sido probada desde las inundaciones en Pakistán a la cólera en Haití, su fundador Michael Pritchard asegura que estos productos de alto impacto social utilizados en países con escasez de agua por contaminación o mal uso podrán combatir la escasez y proveer agua segura, estéril y bebible.

Existen varios organismos que impulsan proyectos de diseño enfocados a las temáticas de bienestar social y responsabilidad ambiental otorgando premios y financiamientos para la investigación, el desarrollo, la producción y distribución de estos productos, destacan el Index Award, Design 21, Social Design Site y Project H.

Es vital en el diseño transferir los valores de sostenibilidad y sustentabilidad en pro de mejorar la calidad de vida quitando los tabúes y estereotipos de los diseños con desarrollo ecológico, los precios de los anteriores productos se encuentran en un costo bajo comparado con el gasto de consumir agua embotellada constantemente sin contar el gran beneficio ambiental que aportan, sin embargo, nos encontramos en la comodidad del círculo impuesto por el consumo y el sistema sin el mínimo cuestionamiento de que compramos, que consumimos y por qué pagamos por ello.

El agua se ha convertido en una mercancía de alto valor y un factor de polarización social por ello es urgente; la adecuada potabilización con parámetros biológicos y químicos asegurando que el agua embotellada no sea una necesidad y un lucro. El control estricto a las descargas de agua sin tratar por parte de las industrias. Revertir los procesos de privatización y monopolio. El fomento del diseño y la tecnología para la gestión democrática y pública del agua mediante la generación de proyectos en centros de investigación y universidades. Romper nuestros propios paradigmas consumiendo diseño responsable que sí existe y que nos generara un replanteo en nuestro estilo de vida, nuestra relación con nuestros pares y con el planeta.

¡Participa!