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Los escritores tienen una capacidad de augurio premonitorio para vislumbrar el futuro

  • Entrevista a Hernán Lara Zavala, acerca La prisión de amor y otros ensayos narrativos
  • El amor es uno de los temas recurrentes en la obra de los escritores que son analizados en este tomo de ensayos

 

Escritores de la talla de Oscar Wilde, Robert Louis Stevenson, Francis Scott Fitzgerald, de Malcolm Lowry o Vladimir Nabokov pueblan los quince ensayos que conforman el más reciente libro La prisión de amor y otros ensayos narrativos (Taurus) del escritor mexicano Hernán Lar Zavala (México, DF, 1946).

Hernán Lara Zavala bucea entre la vida y la obra de estos maestros de la literatura internacional a partir del amor, ese tema tan manido pero que sigue estando presente en la vida cotidiana de millones de personas en el mundo. Un tema que como bien nos menciona Lara Zavala también conforma las obsesiones y las manías de los grandes genios literarios. Así, por ejemplo, podemos ver que parte de la responsabilidad del fracaso vital que constituyó la materia prima de la obra de F. Scott Fitzgerald tuvo que ver con su atormentada relación amorosa con la hermosa y explosiva Zelda, su esposa. Esta relación tumultuosa sería piedra de toque para la creación de novelas como El Gran Gatsby, Suave es la noche o Al Este del paraíso, que desnudarían todas las virtudes pero también todos los defectos de una generación de norteamericanos que crecieron y vivieron en medio de la abundancia y que harían de los excesos su forma de vida. Sin embargo, como nos cuenta Lara Zavala, la obra de Fitzgerald fue perdiendo intensidad y por lo tanto el autor inició un lento declive que lo llevaría a la muerte prematuramente. El amor intenso fue parte de la vida del escritor, nos dice el también cuentista y ensayista, pero también fue una muestra de la debilidad de su carácter que formaría parte de una estética del fracaso.

Hernán Lara Zavala es también autor de los libros El mismo cielo, El guante negro y otros cuentos, así como la novela Península, Península (Premio Ciudad de México, Elena Poniatowska 2009), entre muchos otros libros que conforman una extensa obra literaria.

“El ensayo tiene ciertos lineamientos muy específicos, uno de ellos es que tiene ser reflexivo, otro es que es discursivo y también es un poco polémico, los buenos ensayos tienen que ir un poco en contra de la corriente para tratar de reflejar algo, y yo le agrego el anhelo de que fuera narrativo, en el sentido de que tuviera anécdota, investigación del personaje, porque en la mayoría de los casos se basa en los personajes de la novela o en la personalidad e historia de los escritores y un poco de suspenso también, de modo que cuando tú vas leyendo no te conformas con sólo estar leyendo lo que se piensa, de modo que la frase te vaya jalando para seguir leyendo, eso era un poco la idea, aprovechar los dos oficios, el de narrador y ensayista, un poquito como lo hacía Borges, por supuesto guardando todas las proporciones, por supuesto que sus cuentos parecían cuentos y sus ensayos cuentos, no lo hice tan radical, aquí se ve el tono del ensayo pero sí es más conversacional sin que eso signifique que no fue fundamentado y pensado y con citas fidedignas, no lo hice de memoria, porque todo ensayo lleva su tiempo y su trabajo.” Nos dice Hernán Lara Zavala, en entrevista.

Javier Moro Hernández (JMH): “El amor no es el tema esencial” dice el prólogo del libro y eso me lleva a pensar en Malcolm Lowry y los dos ensayos que están en el libro y que nos permite acercarnos al escritor de otra manera, lo vemos como un personaje digno de novela del cual de alguna manera perdemos la visión de un mito, como lo hemos conocido, pero quería preguntarte ¿Cómo es el proceso para acercarse a la figura del escritor?

Hernán Lara Zavala (HLZ): El primer ensayo del libro y que le da título “La prisión del amor” es un proceso de acercamiento en el que más que hablar del escritor, hablo de los personajes, pero hablo de los personajes en relación con el amor, que es algo que me importa mucho, porque puede decir que me da el tono a toda la novela para hablar y discutir, además de las novelas, de ciertos temas que siguen vigentes y son problemáticos. En el caso del primer ensayo “La prisión del amor” abordo seis o siete novelas que abordan el tema del amor como una prisión, en donde los hombres cultivan la fantasía de que tal vez puedan conservar el amor del objeto amado pensando que si uno aprisiona al objeto amado la va a poder conservar, cuando desgraciadamente casi siempre pasa lo contrario, porque cuando la persona amada se siente prisionera lo que quiere es huir, y pasa en todas esas novelas, y luego en todos los otros ensayos no es que se parezcan, pero tomando por ejemplo el tema de Malcolm Lowry, Bajo el volcán es una novela sobre el amor y de amor frustrado, pero hay otra como las de Fitzgerald como El Gran Gatsby y Suave es la noche, que sí hablan de amores frustrados, pero hay otros temas, que a mí me parece que son polémicos en nuestros momentos como la ciencia y las humanidades, las utopías o mejor dicho las distopías, dos intentos otras vez de abordar la ficción más que a los escritores como son Orwell y Huxley, pero lo que interesaba era abordar cómo esos dos autores lograron de algún modo prever lo que iba a pasar en el futuro. Yo creo que lo hizo mejor Orwell que fue más certero y más amargo, porque visibilizó la fatalidad y el totalitarismo que ya estaba en el aire y en el caso de Huxley que abordó el tema de las drogas con el soma famoso y el amor libre y esos temas que al final de cuentas se volvieron realidades, por eso son distopías, pero el tema sigue siendo fresco a pesar de que las novelas hayan sido escritas hace mucho tiempo. Pero bueno, como dices, hay ensayos que abordan más al personaje del escritor como el de Joyce, los de Malcolm Lowry, Stevenson y sobre Scott Fitzgerald, que a mí me parece revelador, porque de los tres escritores que conformaron la llamada “Generación perdida” que fueron Hemingway, Fitzgerald y Faulkner, Fitzgerald fue el perdedor.

JMH: Pienso en los dos ensayos que vienen en el libro sobre Robert Louis Stevenson y me da la impresión de que la vida de los escritores casi siempre puede terminar convertida en materia literaria, en tu libro podemos acercarnos a ellos a partir de esta imagen: son personajes a los cuáles podemos acercarnos, los conocemos como si formaran parte de una novela, de una historia.

HLZ: Puedes saber cómo muere Stevenson por ejemplo o muchas de las cosas que a él le importaba, fue un gran escritor para la brevísima vida que tuvo y al que por cierto Borges y Nabokov adoraban, un extraordinario escritor.

JMH: Uno de los ensayos que me llamó poderosamente la atención fue el “La estética del fracaso” sobre la personalidad y los miedos de F. Scott Fitzgerald.

HLZ: Es que creo yo no era inferior a sus dos colegas de la “Generación perdida” que son Hemingway y Faulkner, que son dos enormes escritores, pero yo quería hablar de los miedos y los vicios y en las cosas que tuvo que pasar Fitzgerald, pero también en su debilidad de carácter, pues así como Hemingway tuvo un carácter muy fuerte que le permitió triunfar y ganar el Premio Nobel, Fitzgerald se dejó vencer, incluso escribió un libro que se llama The Crack up, algo así como la ruptura en donde habla de cómo perdió y de cómo lo aceptó tal cual.

JMH: Para un lector común estos ensayos le permitirían conocer más de las obras y de los autores, lo cual puede enriquecer la lectura de los libros sobre los cuáles se escribió.

HLZ: Pero también le permiten conocer más sobre el autor, pues este libro es como una autobiografía intelectual, pues estos son libros y autores que he cultivado a lo largo del tiempo y que amo y que llevo puestos, ya no son libros a los cuáles he regresado, a los cuáles he vuelto a leer varias veces, que he estudiado y que me son cercanos de cierta manera a mi sensibilidad, son mis afinidades electivas.

JMH: ¿Estos ensayos se habían publicado anteriormente en algún lado antes de ser reunidos en el libro?

HLZ: Algunos se publicaron en revistas, otros no, pero casi siempre es la mejor forma de medirle el agua a los camotes, como dicen, y que además es una cultura muy norteamericana, publicar un ensayo en una revista, ver cómo lo reciben, luego no conformarte con lo que escribiste y repensarlo, redactarlo, corregirlo, aumentarle o quitarle.

JMH: De alguna manera el trabajo de escribir un ensayo requiere de un proceso de relectura de los mismos autores, de los libros de los cuáles se habla, es un proceso muy largo, me imagino.

HLZ: No es un libro ligero, no es algo que se me haya ocurrido así nada más, todo está pensado, considerado, pero también está la parte del oficio que busca una manera que resulte atractivo para el lector, porque el ensayo es un género exigente, pero un joven salvo que ya tenga una vocación literaria es posible que les guste más este tipo de libro, para la gente que aspiran a escribir, para los chicos que están en talleres, de la facultad, pueden aprender no sólo de las novelas, sino también de los temas que aborda cada ensayo.

JMH: ¿Qué tanto le interesan los autores sobre los que realiza sus ensayos?

HLZ: Pues son escritores que me importan mucho, sobre los que he impartido clase y sobre todo, como te comentaba sobre las afinidades electivas, implica que deseche a otros muchos autores para concentrarme en ellos y además les busque por donde arreglarlos, por ejemplo, las poéticas de Bajo el volcán o la estética del fracaso o el último que es sobre Nietzsche, porque estudié mucho a Nietzsche y me pregunté cómo lo podía relacionar, y llegué al personaje, su pensamiento y cómo lo que él dijo de una manera tan intuitiva, tan inspirada, encontré eco, pero sobre todo paralelos en otros autores, porque son confluencias raras que tienen que ver con la visión del mundo y sobre todo con la parte que le gustaba a Nietzsche que tiene que ver con lo dionisíaco, porque yo creo que él es el menos sistemático de los filósofos pero el más poético de los filósofos.

JMH: Justo para terminar podemos observar a través de tus ensayos que el trabajo del escritor requiere mucho trabajo pero también corre muchos riesgos.

HLZ: Muchos años de trabajo, pero sobre todo muchos riesgos personales, dos casos se me vienen a la cabeza, uno es el de Oscar Wilde que escribió El retrato de Dorian Gray, años antes de que él mismo se enamorará de Bosie y que en cierto modo es una forma de premonición sobre lo que va a pasar, un poco le pasa a Fitzgerald, un poco le pasa a Lowry, podemos decir que hay una capacidad de augurio premonitorio muchas veces en los escritores para que de alguna forma vislumbre el futuro.

 

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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