Opinión

Cartel FNSM 2015 / H+D

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07Es triste que en un país la idea de fiesta incluya con tanta regularidad la ocupación vandálica de los espacios comunes, el ruido intolerable, las toneladas de basura, el maltrato a los animales, el desprecio agresivo por quienes no participan en el jolgorio: mucho más triste es que la autoridad democrática haya organizado y financiado esa barbarie, la haya vuelto respetable, incluso haya alentado la intolerancia hacia cualquier actitud crítica. Nadie venido de fuera tiene derecho a denostar lo que somos. Cualquier objeción es una injuria contra la comunidad entera. Y quién se atreverá a disentir desde dentro, a actuar como renegado o traidor  y aceptar el ostracismo.

Todo lo que era sólido. Antonio Muñoz Molina

 

 

El día de hoy cierra la convocatoria para diseñar el cartel de la Feria Nacional de San Marcos “la feria de México”. El resultado será predecible, aburrido, torpe y lineal, en consecuencia con la tendencia de imagen del cartel conservadora y poco propositiva ya desde hace varias ediciones. Sé claramente qué esperar: clichés, piratería gráfica, culto al maltrato animal, apología al juego de azar y un crisol de colorido pirotécnico.

Desde comienzos de este siglo los carteles de la Feria parecen en realidad una búsqueda indecisa que nunca acaba, es decir, un boceto eterno y que sólo mejora o empeora en detalles mínimos, como color, tipografía o composición, diseño repetitivo y abrumadoramente lleno de arquetipos, que entiendo son para legitimar la “tradición”.

Atrás quedaron los valiosos carteles de los años setenta, ochenta y alguno salvable en los noventa, lejos quedó la experimentación en el trazo, el dibujo, el manejo de las perspectivas, la audacia artística -el cartel como obra de arte o la obra de arte como cartel-, el manejo de diversos elementos compositivos como la arquitectura, la historia gráfica de la región, su costumbrismo y tradiciones. ¡Ojo! no es que lo añore o lo reclame, el punto es que el cartel de la Feria era una expresión gráfica particular, los diseñadores, pintores, arquitectos o simplemente dibujantes llevaban al gráfico un nivel de concepto propositivo y diverso cual fuera su técnica o expresividad, sin presiones publicitarias ramplonas.

Ahora los convocantes han “abierto” el concurso que ya no sólo se limita a estudiantes locales sino también a egresados y artistas plásticos de todo el país con quienes esperan tener, en sus propias palabras, “una mayor riqueza cultural” en la propuesta. Esta medida de apertura se debe a la parodia que es la convocatoria y el cartel. No es un dato menor que en  2014 sólo se inscribieron 18 propuestas, voces del patronato argumentaron que la cantidad tan baja se debió “seguramente en función de la exigencia que se pide y no a la idea de ser un concurso comprado”. Los ganadores más recientes -estudiantes universitarios- han visto cómo sus carteles han sido relegados a segundo término, ya que siempre existe un cartel “oficial”, el cual no resulta de mejor calidad y que ha pasado por situaciones francamente impresentables.

El plagio descarado y mal logrado ha estado presente en los dos anteriores carteles “oficiales” del Patronato, es decir, no de los ganadores del concurso sino los que realmente se utilizan con mayor exposición mediática, el cartel de 2013 resultó ser a todas luces una copia tosca y pedestre de una pintura de Arturo García Samaniego, y en la edición anterior otro plagio del patronato con una imitación pueril del famoso y bien logrado “I Love NY” del gran Milton Glaser, no es que espere legalidad, transparencia ni decoro moral del Patronato en ningún sentido -mucho menos en el diseño de un cartel-, pero volver a convocar a la parodia gráfica para este año se me hace perder el tiempo, o están en el correcto tiempo de la simulación. Será por ello que alguna avispada mente ofrece un único premio de cincuenta mil pesos al ganador, treinta mil más que en su edición pasada.

Con este incremento de más del 50% en el premio y la apertura de la convocatoria a nivel nacional es de esperarse más propuestas gráficas, como se mencionó a profesionales y artistas plásticos, debo informarles que aunque su cartel resulte ganador y sea utilizado como segunda opción en el mejor de los casos, usted firmará el derecho de explotación de su obra y su propiedad para los fines que el patronato convenga, hecho ventajoso en donde por supuesto no se consideran las verdaderas regalías gráficas y su explotación que bien es apuntada en la convocatoria, ya que el autor deberá de mandar su propuesta “acompañada de cuatro ejemplos mostrando las aplicaciones básicas (En una taza, una playera, anuncios espectaculares y pin)”, basado en derechos de autor y en la explotación de la obra gráfica el premio es risible y sólo promueve un bajo nivel de diseño y respeto de la profesión.

El detalle lógicamente no está tan sólo en las propuestas, talento siempre hay, y diversidad conceptual estoy seguro la habrá, pero la integración del jurado y su “buen gusto” son los que marcan el rumbo de la gráfica de una de las ferias más longevas del país, evaluarán según determina la convocatoria, entre otros puntos, originalidad, impacto visual y eficacia del diseño, por demás conceptos ambiguos y de percepción individual. Aprovecho para preguntar al jurado -una tercia de burócratas, señoras de sociedad y alguno que otro diseñador- y a los convocantes: ¿qué es eficacia del diseño?, disculpen mi torpeza académica.

Espero ingenuamente una sorpresa, un cambio de rumbo en su monótono cartel, espero algo excitante; una metáfora visual, un juego tipográfico, un elemento artístico, algo que al menos induzca al placer estético legítimo entre tanta muerte y pasarela.

Pues no hay mucho más que pensar para el diseño del cartel, la fórmula está dada, la “fiesta” taurina tan polémica y arcaica, el toro como símbolo de fiesta -más que como símbolo de muerte y barbarie-, los gallos y las grandes navajas afiladas, el juego en el casino y la legitimidad para el lavado de dinero, la nobleza de los juegos mecánicos y la pirotecnia iluminando una Feria que encuentra su tradición en los dogmas y el costumbrismo idiotizante en un país que necesita repensarse, no vendría mal una propuesta real y menos alegórica; ¡un cartel rojo, la sangre en la arena!.

 

¡Participa!