Opinión

Golpe Blando (Argentina) / H+D

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Seamos libres, lo demás no importa nada

José de San Martín

 

 

A ocho meses de elecciones presidenciales en Argentina, el gobierno que encabeza Cristina Fernández de Kirchner atraviesa en las últimas semanas uno de los mayores embates por parte del monopolio de multimedios Clarín, la oposición política y un sector de la sociedad. No es la primera vez, ya en su primer mandato la Sociedad Rural Argentina en 2008 trató de condicionar al gobierno y “marcarle la cancha”, por supuesto no sucedió así, en aquella ocasión el intento de desestabilizar a un gobierno democrático se dio por medio de un gran paro nacional de los productores del campo, el cierre de rutas y el desabastecimiento de productos agrícolas. La Sociedad Rural Argentina es aquella que siembra soja transgénica -provista por Monsanto-, la que apoyó fielmente la última dictadura cívico-militar, la que abucheo en su predio de Palermo el regreso de la democracia con el presidente Raúl Alfonsín y que sacó la mayor ventaja del gobierno neoliberal de Carlos Menem.

Años después los escenarios y los personajes son distintos, los métodos han variado, pero el objetivo es el mismo; crear un “clima destituyente”. Desde la asunción de Néstor Kirchner en 2003 se plantearon dos modelos de país que se han profundizado en los últimos años, modelos que han chocado frontalmente y que representan muchísimas cosas más que sólo dos posturas económicas. Por una parte un modelo conservador, neoliberal y agroexportador, un núcleo de derecha, por otra parte un modelo reindustrializador, a la alza del consumo interno, de equidad social y de izquierda. Ya desde 2008 era claro que el enfrentamiento entre estos dos modelos no sería simplemente electoral y que la oposición usaría todo su poder acumulado desde la dictadura y exacerbado en el menemismo para que las grandes empresas y monopolios volvieran a maniatar al Estado y a la clase política opositora para que les administrara nuevamente el juego a costa del bienestar de la mayoría, como ocurrió en 2001 cuando el país cayó en default, se bajaron salarios a los trabajadores, pensiones a jubilados, se desinfló el gasto público y se recorto inversión en salud, educación, ciencia, tecnología, deporte, etc. siguiendo al pie de la letra las recetas del FMI, el Banco Mundial, las oligarquías locales y los “consejos” de la embajada Norteamericana.

Ahora el golpe viene por otro lado aunque su raíz tiene origen en el gobierno de Menem. El suicido del fiscal Alberto Nisman el pasado 18 de enero fue el detonante para la preparación de un golpe judicial contra el gobierno argentino. Nisman último fiscal del atentado contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) sucedido el 18 de julio de 1994 que dejó 85 muertos y 300 heridos llevaba diez años “investigando” la causa. La historia del atentado focaliza que el expresidente Menem llega a la Rosada financiado por el gobierno dictatorial sirio de Hafez al Assad, en tiempos en donde Estados Unidos era cercano al gobierno sirio de Assad y combatía a Irán, sucedido el atentado el gobierno menemista siempre atento a las “sugerencias” de la embajada norteamericana apunta hacia una pista iraní como los autores del atentado, eliminando así la línea de investigación siria y las conexiones locales, el tema se convertirá en punto clave de Política Internacional y Geopolítica.

El fiscal Nisman sorpresivamente iniciando este año electoral denuncia a la presidenta y al ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman por encubrimiento e intromisión en la causa, en una denuncia carente de pruebas y de sustentabilidad jurídica, desmentida por la Interpol y que tenía como principal punto el encubrimiento a los iraníes -supuestos organizadores del atentado- por parte del actual gobierno a cambio de intercambios comerciales, que nunca se sucedieron y ni siquiera se planearon. El lunes 19 de enero el fiscal Nisman debería de exponer ante el Congreso de la Nación donde presentaría la denuncia ante la oposición y el oficialismo, ese día a temprana hora aparece muerto en su departamento. La oposición política y el monopolio de multimedios Clarín sugieren desmedidamente la responsabilidad del gobierno en lo que llaman “el asesinato del fiscal” aún y cuando todas las pruebas periciales determinan su suicidio.

Rápidamente el grupo Clarín, con su canal de noticias de 24 horas llamado TN, sus radios -principalmente Radio Mitre- y sus programas de espectáculos en canal Trece instalan en la sociedad argentina la idea de un crimen de estado hacia un fiscal que “buscaba la justicia y el esclarecimiento de la causa”. La realidad es que familiares de las víctimas del atentado denunciaron a Nisman por entorpecer y encajonar la causa, así como estar relacionado con la parte más oscura de los servicios de inteligencia, con personajes como Jaime Stiusso. El entramado es río revuelto, la oposición rentabiliza la muerte del fiscal y los multimedios de Clarín y el diario La Nación incendian con sus tapas a un sector de la sociedad argentina, monopolios de multimedios que avasallan la soberanía política de un país conspirando abiertamente contra el gobierno y sus instituciones.

Se pone en marcha el golpe blando, convirtiendo a una elite y una minoría violenta en mayoría libertaria, engrandeciendo sus reclamos, desgastando un gobierno democrático, pidiendo la anticipación de elecciones, el cese de su cargo de la presidenta, multiplicando la idea de que el kirchnerismo es una dictadura usurpando el poder y cuanta locura antidemocrática se pueda generar y amplificando la desinformación con su principal herramienta; las corporaciones mediáticas que generan la percepción colectiva del fin abrupto. Los periodistas del monopolio no trabajan para la audiencia sino para sus pautas, junto a políticos opositores dóciles y hambrientos de regresar a la Casa Rosada mediante la ayuda y el condicionamiento de Clarín y los intereses extranjeros.

El gobierno de Cristina sabe a lo que se enfrenta una vez que desestabiliza a las oligarquías y le quita poder político a la derecha, a aquellos que tienen cuentas no declaradas en el extranjero y generan evasión fiscal, a los que especulan con el dólar y la producción, a los que adquirieron sus diarios en la dictadura mediante torturas, muertes y desapariciones, a los que compraron sus multimedios con la privatización de los bienes públicos a precios risibles, a los que apoyan abiertamente a los fondos buitres, a los que no querían nacionalizar YPF, a los que se oponen a la aplicación de la Ley de Medios, los que vetan los acuerdos de cooperación con China, a los que les parecen obsoletos los derechos humanos y la equidad social la ven como populismo, el gobierno argentino desde Néstor Kirchner ha incomodado profundamente a estos que ahora se juegan el todo con lo mejor que tienen; la desinformación, la calumnia y la mentira, enlodando la cancha con su perversión mediática ya que prevén que en la urnas la pelea no les será favorable.

Y no les será favorable porque volvió la militancia juvenil, los grupos de pensamiento crítico que marcan sus posiciones, el volver a creer en la política como transformadora de la realidad, en la colectividad, la generación de empleo, la inversión en educación y ciencia, la asignación universal por hijo, el desarrollo en vivienda y salud, las mayorías trabajadoras, la economía al servicio de la política, la integración regional con gobiernos de izquierda, el desendeudamiento, la inclusión social y las políticas de derechos humanos.

¡Participa!