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Atraviesa joven el continente Americano en bicicleta

  • Con sólo 20 años de edad, Jarek Castonguay-Cusson salió de Quebec rumbo a Argentina en bicicleta
  • Sorprendido de la realidad de México, asegura que es un país rico en naturaleza, tradición y hospitalidad

México lindo y querido, decía Jorge Negrete en su canción, aunque la imagen de nuestro país se ha manchado por la corrupción, la violencia, el narcotráfico y pobreza hacia los ojos del extranjero, aún hay personas que buscan conocer la otra realidad de México; tal es el caso del joven quebecquiano francófono, Jarek Castonguay-Cusson de tan sólo 20 años de edad, quien desde hace unos cuantos meses arrancó con su reto de cruzar América de norte a sur y de regreso en bicicleta.

A pesar del temor que le causaba pasar por México (sobre todo a sus padres quienes le ofrecieron pagar el transporte aéreo para no pisar este país), se encontró con una nación totalmente distinta a la que se le muestra a sus connacionales mediante los noticieros e internet.

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Tras su paso por Aguascalientes, este joven universitario platicó con La Jornada Aguascalientes con ayuda de la traductora Eliane Page (canadiense de origen pero residente de Aguascalientes), sorprendido por el “delicioso colorido tradicional de los mercados y de las calles de la ciudad”. Tomándose un receso de tres días, Jarek tuvo alojamiento en una casa antigua del Barrio de la Purísima donde pudo recapacitar sobre la mala imagen que muchos tienen de los mexicanos.

¿Cómo un joven viaja por meses solo en bicicleta?

“Me crié escuchando a mi padre de sus viajes y aventuras, siempre quise ser parte de esa experiencia, este es mi primer viaje largo así que decidí hacerlo en bici porque puedo ver más paisajes, tener un contacto más profundo con la gente, con la geografía de cada país y la naturaleza”.

Saliendo de Montreal (Canadá) su primer destino fue Boston en donde le robaron su primer bicicleta, “tuve que comprarme otra rápido porque no podía parar si acaba de empezar”, bajando por la Costa Este hasta San Antonio, llegó a la frontera de México donde con gran temor decidió continuar hacia Monterrey “me quedé unos días para descansar y hacer algo de escala”.

Pasó por Zacatecas y Aguascalientes rumbo al sur del país, pues su finalidad para este año es llegar a la Patagonia, Argentina, regresar a Quebec pero ahora recorriendo la Costa Oeste por Chile, Bolivia, Perú, hasta Alaska, “me puse un límite de un año para bajar y otro año para subir, espero mi hermano menor me acompañe el próximo año para recorrer una parte”.

Vistiendo de mezclilla floja, sudadera delgada y los pies descubiertos, debido al cansancio, Jarek reconoció que el viaje ha sido pesado y con algunas adversidades pero también con grandes experiencias, “me interesa mucho el tema del medio ambiente, últimamente se ha escuchado mucho el problema del calentamiento global y la contaminación, conocer estos países me ayudará a crear algún proyecto en la materia”.

Con una pequeña mochila, una tienda de campaña y un colchón de yoga recorre cada espacio de las entidades disfrutando el paisaje, investigando las tradiciones, la gastronomía y la sociedad, “aquí me ha tocado conocer a muchas gente muy buena, me invita a su casa a dormir y me da comida”, a pesar de que el joven sí cuenta con recursos para su alimentación por lo que aclaró no ser ningún mantenido ni abusivo de la hospitalidad de las personas.

Durante su paso en Estados Unidos se encontró con un sitio web llamado Duchas Calientes (Warm Showers) que ofrecen hospedaje gratis a los ciclistas en recorrido.

Obstáculos

Después del robo de su transporte al llegar a Boston, el trayecto estuvo lleno de pequeños obstáculos, el primero la desconfianza de los estadounidenses. Una noche de fuerte lluvia buscaba un techo donde poder colocar su casa de campaña y dormir, “toqué en varias casas para ver si me dejaban tender mi campamento pero me rechazaron como diez seguidos, en uno hasta llamaron a la policía para ver si no era un delincuente que me estaba escondiendo”.

Una vez que llegó a la frontera de México se encontró con la sorpresa de que no le pidieron ni el pasaporte por lo que no cuenta con la estampilla de visitante, “como a 50 metros había una aduana y me pidieron el papel, pero como no me lo dieron pues me permitieron pasar, pero me dijeron que era ilegal”, hasta el momento no ha tenido problemas con las autoridades mexicanas pero teme que a la salida del país vaya a tener algún tipo de conflicto.

La traductora y quien ofreció alojamiento durante su estancia en la entidad, lo llevó a las oficinas del Instituto Nacional de Migración en busca de solucionar el asunto pero le respondieron que no podían hacer ningún tipo de oficio pues no era de su competencia, “me dijeron que a la salida si tenía problemas les platicara el caso y ya que ellos decidieran porque aquí no podían hacer nada”.

Impresiones

Curiosamente, Jarek esperaba ver una frontera de “gente mala” como lo muestran en las películas, noticieros y comentarios en medios de su nación, sin embargo, la primer noche que pasó en México no encontraba donde hospedarse, así que decidió acampar bajo un puente con el temor de ser asaltado o asesinado, “no me pasó nada, creo que es más el miedo que quieren mostrar los demás, sólo sí me impresionó ver camionetas repletas de soldados con metralletas”.

Una de las situaciones que mayor impresión se llevó este francófono fue la hospitalidad de los mexicanos, “desde que pisé México la gente me ha tratado muy bien, hay una fuerte contraste entre este país y Estado Unidos”, cuando se dirigía a Zacatecas no encontraba un espacio seguro para acampar pues el camino era aún muy desértico, antes de caer la noche observó un rancho cercano al camino en donde lo recibieron sin dudar, “me dejaron entrar a su propiedad, coloqué mi casa de campaña y hasta alimento me compartieron”.

Jarek confesó haber detenido sus estudios en Ciencias Políticas para efectuar el viaje “no me va muy bien en la universidad y tengo más planes en materia de la sustentabilidad, necesitaba hacer este viaje y reflexionar sobre mi futuro”. Este reto le ha ayudado a su español, pues durante años intentó aprenderlo en Canadá sin éxito, ahora lo entiende en mayor proporción y reiteró su interés por este país, su idioma, sociedad y costumbres.

 

 


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Itzel Acero

Itzel Acero

1 Comment

  1. 08/03/2015 at 22:51 — Responder

    Hola, muy buen artículo. Tendrían la amabilidad de compartir algún contacto del joven si fuera posible? ara seguir su trayectoria, como algún perfil en twitter. Saludos

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