Opinión

Hay que quitarle la mayoría a Peña / Enredos financieros

Estimado lector, con las turbulencias financieras sobre todo en el tipo de cambio, y la noticia dada en Gran Bretaña por parte del secretario de Hacienda, sobre que vienen recortes al presupuesto para el 2016 y también que no es posible bajar impuestos en el corto plazo debido a la precariedad que se ve para el año siguiente de las finanzas públicas debido a la caída tan estrepitosa de los precios del petróleo, vamos a referirnos en esta ocasión a las siguientes elecciones, sobre todo la composición de la Cámara de Diputados.

Cuando se dieron las elecciones del año 2012, en las cuales el PRI, por medio de su candidato Enrique Peña Nieto regresa a la presidencia de la República, regresa no sólo triunfante el partido, sino que también con la mayoría simple del Congreso por su alianza con el mercantilista Partido Verde Ecologista. No sólo logró esta mayoría, sino que sus operadores políticos hicieron posible el famoso Pacto por México, en donde el PRI logró lo que los presidentes anteriores, todos ellos de filiación panista, no lograron. Coquetearon de manera descarada con la derecha o con la izquierda, según fueran sus conveniencias y la ley que se fuera a aprobar. Nunca en la historia de México, salvo en el periodo de la aplanadora salinista, se habían aprobado tantas reformas llamadas “estructurales”, que se veían en su momento como la panacea del país y que gracias a la aprobación de esas reformas se iba a crecer a tasas ya muy altas, como nunca se habían visto.

Después de la aprobación de estas reformas se apagó y se acabó el pacto por México, siendo ya la idea del partido en el poder ser el beneficiario de las reformas.

Desafortunadamente para ellos, y para el país en su conjunto, el crecimiento del país ha sido el más bajo en muchos años, el mercado interno está deprimido, el tipo de cambio por los cielos y la pobreza en aumento, y si a esto le sumamos la inseguridad que se tiene en el país y la violencia que está en auge, aun cuando se estén capturando los grandes capos, parece que no se hicieron las adecuaciones pertinentes para evitar que las guerras internas de los cárteles, y que se haya escalado la violencia a los niveles actuales aunque pareciera que no existieran, porque la prensa ya no da a conocer esas notas rojas.

Y lo peor es que los escándalos de corrupción y de conflicto de interés del gabinete están a la orden del día, que si una casa se compró, que si se hizo tal o cual negocio, en fin, esos abusos los veíamos sólo a finales de sexenio o una vez terminado el mismo y ahora lo vemos desde principios de sexenio, ¿cómo sería a finales? Se sienten todopoderosos y que nadie los puede tocar, ni siquiera pedir cuentas.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Pues vienen las elecciones y necesitamos urgentemente quitarle la mayoría del Congreso al PRI para que no haga su santa voluntad. Necesitamos pedir que los partidos tengan candidatos de nivel, evitar corruptos pero, sobre todo, no darle la mayoría otra vez al PRI, que tenga una cuña. Mucho tiempo se dijo que esto llevaba a la inmovilización política y que no se hacían las cosas.

Existe ahorita una tendencia en varios actores políticos de hacer el boicot electoral, que no hay que votar para que TODOS los partidos vean que no se cree en ellos. Lo que se les olvida es que el voto duro, el que tiene una cantidad de votos importante ya lista para actuar es el PRI. Su maquinaria electoral, que está intacta, tiene ya una cantidad de votos predeterminada y por medio de la cual la abstención de la población le beneficia de manera importante porque tendrá mayores probabilidades de ganar y de tener la mayoría.

Es por eso que hay que votar, no darle el voto al PRI, que pierda su mayoría. Si no estamos de acuerdo con los partidos políticos, no hay que darles las herramientas para que puedan seguir robando o haciendo sus cosas truculentas o su santa voluntad a costa del pueblo.



Así que ya saben… A votar todos.

 

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José de Jesús González Serna

José de Jesús González Serna

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