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Una crónica de la noche, de la noche física, de la noche del alma

  • Entrevista a Roger Vilar, autor de la novela Habitantes de la noche
  • La historia se hizo acreedora al Primer Premio con el que inició su periplo en el mundo editorial la novel editorial mexicana De otro tipo

Un periodista de extraño y oscuro pasado, un escritor desquiciado que habita las ruinas de una vieja casona colonial en el centro de la ciudad, una guapa pero inestable mujer que anda en busca de encontrarle un sentido a la vida, un pintor permanentemente dividido entre sus ansias de religiosidad y sus espíritu lúbrico, son los cuatro personajes cuyas vidas se entretejen para darle forma a la novela Habitantes de la noche, del escritor cubano avecindado en México, Roger Vilar (Editorial De otro tipo).

Roger-Vilar

La novela entreteje los sueños oscuros de poder del periodista de nota roja Mario Ribalta, quien a través de su trabajo conoce los recovecos más oscuros del DF, lo que le permite toparse una de esas noches lluviosas a Joseph Alda, un escritor perturbado con sueños de transformarse de tal manera que su cuerpo cambie en ese ser que siempre ha querido ser: el de una mujer. Estos dos personajes siniestros, enfebrecidos, desmontarán la oscuridad que cubre la ciudad, esa que cubre con su manto las peores locuras, los peores crímenes que suceden en sus calles y que en muchas ocasiones se quedan en el olvido de las páginas rojas de los diarios que pululan por la ciudad. Muertos que a nadie le importan, seres olvidados que surcan las calles, que caminan entre escombros y basura, entre mierda y despojos, eso es lo que esta extraña pareja nos trae hasta nuestros ojos: una realidad repulsiva, oscura y peligrosa que, sin embargo, la prosa de Vilar nos hace recorrer a través de una mirada punzante, ágil, cruda.

Habitantes de la noche de Roger Vilar se hizo acreedora al Primer Premio con la que la novel editorial mexicana De otro tipo inició su periplo en el mundo editorial. Una novela punzante, ágil, que nos impone un ritmo alucinante para entrar en este mundo de oscuridad, en donde la venganza y la locura campean a sus anchas. Platicamos con el autor, quien además de ser periodista, ha publicado en México los libros de cuentos La era del dragón (Edamex, 1998), Brujas (Sediento Ediciones, 2013) y en su natal Cuba Corceles en la pradera y Aguas de la noche.

“La historia surge a partir de experiencias personales, pues en 1999 fui reportero nocturno en la Ciudad de México, y viví cosas extrañas y extraordinarias. La atmósfera nocturna, de la ciudad vacía, a las dos de la madrugada, es inquietante y motivadora para crear historias a partir de lo que se vive. Hay personajes nocturnos que no encuentras en el día, verdaderos habitantes de la noche”, nos contó en entrevista Roger Vilar.

Javier Moro Hernández (JMH): Una de las características más interesantes del libro es la posibilidad de conocer la vida nocturna de la ciudad, sus escondites. La noche, al final de cuentas, esconde muchas historias. La noche de la ciudad es, creo, uno de los personajes esenciales de la novela.

Roger Vilar (RG): Sí, es una crónica de la noche. No sólo de la noche física, sino también de la noche del alma. De seres extraviados en sus propios recovecos mentales, en pasiones oscuras y a veces hasta metafísicas.

JMH: En tu novela nos encontramos a personajes como Joseph Alda, marginal, obsesionado con escribir y quien, sin embargo, no sabe que terminará trabajando al servicio de Ribalta, el periodista que sí escribe pero que representa una especie de máscara, de personaje sin pasado. Esta simbiosis marca el ritmo, la trama de la novela.

RV: Joseph Alda, el escritor, es un personaje inspirado en el llamado Caníbal de la guerrero, José Luis Calva, aquel individuo que escribía poemas y una novela, y que terminó matando a una muchacha y devorando partes de ella en la colonia Guerrero del Distrito Federal. En mi novela, convertido y transmutado en Joseph Alda, es un sicótico con un ego enfermizo. Tiene maldad, pero no tanta como la maldad calculada del reportero Mario Ribalta, que ensaya ponerse en la posición de Dios, en una trama en la que Alda sería la criatura que tiene que obedecer siempre la voz divina, voz que siempre le dicta actos malvados. Mario Ribalta, más allá de escribir en el papel un reportaje, aspira a escribir y reescribir la realidad a su antojo. Ambos son las dos voces de un mismo ser, si se quiere, el que ordena y el que ejecuta.

JMH: Ribalta, el periodista nocturno, es un personaje muy particular: desconoce casi todo de él, no recuerda quién era antes de dedicarse al periodismo de nota roja, toma medicinas y hay una parte de él que se va transformando, que va cambiando hacia un lado oscuro muy tenebroso. Consigue que Alda se convierta en una especie de esclavo que hace lo que él quiere, como asesinar, por ejemplo. ¿Cómo construir un personaje como este periodista?

RV: El personaje está construido pensando en alguien con un pasado trágico que no puede ni siquiera mirar. El pasado trágico de Ribalta es la parte oculta del iceberg, es precisamente lo que lo ha convertido en un farmacodependiente, incapaz de librarse de las drogas, en este caso legales, pero tan nocivas quizás como las ilegales. Esa parte oculta, eso que él mismo no sabe qué es, es lo que dicta su manera de actuar.

JMH: Otro de los elementos centrales de la novela es justo el ejercicio del periodismo nocturno, casi siempre enfocado en la nota roja. Sé que te dedicaste a él cuando llegaste a vivir al DF y quería que nos contarás de esa experiencia ¿Cambia la visión de la realidad enfrentarte a esa violencia casi siempre anónima, violencia que parece sólo alimentar el morbo?

RV: Sí cambia la visión de la realidad, sobre todo te perturba la mente, te crea heridas que llevas toda la vida.

JMH: Ahora quería que nos contaras un poco más sobre los otros dos personajes sobre los que está centrada la novela: Isabel y el pintor, personajes centrales, aunque en el caso de Isabel, se encuentra desesperada pero al mismo tiempo navegando al ritmo que otros le marcan a su vida.

RV: En Isabel yo quise reflejar a las miles de personas desesperadas y desamparadas que deambulan por esta Ciudad de México víctimas de un capitalismo feroz a la vez que miserable, que conduce a la gente a tener trabajos precarios, donde apenas se gana para comer. Por tanta necesidad que padece, Isabel tiene que seguir el ritmo de otros, incluso, del que será después su victimario. El amante de Isabel, Julio Saleur, el pintor, está inspirado en la figura del artista zacatecano, de la época del porfiriato, Julio Ruelas. Como verás, Saleur es Ruelas, al revés. En este sentido la obra pictórica de Saleur es la misma que la obra en grabado de Ruelas, sólo que en óleo. Participa de esa misma religiosidad extrema y contradictoria que mostraba Julio Ruelas en sus obras.

JMH: En la estructura de la novela mezclas retazos de la obra de Alda, con notas periodísticas sobre asesinatos sucedidos en la ciudad que van marcando el ritmo de la novela ¿Cómo fue este trabajo de mezcla de géneros y cuánto tiempo te llevó?

RV: La estructura de la novela mezcla los géneros. Sobre todo el periodístico con el narrativo de ficción. Es como una caja china dentro de la cual hay otras historias. Los reportajes y algunos retazos de la novela caótica que escribe Joseph Alda.

 


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Javier Moro Hernández

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