Opinión

De aclaraciones / Tlacuilo

Agradezco a nuestro director y amigo el ingeniero Francisco M. Aguirre Arias la publicación de la aclaración que apareció en “El correo ilustrado” de La Jornada Aguascalientes del lunes 27, a pesar de que por causas ajenas a mi voluntad se la remití bastante tarde. Ahora le solicité otro favor: que como mañana viernes el diario no circula, “Tlacuilo” fuera publicado el día de hoy porque me importa mucho no dejar pasar tiempo sin corregir un error en el que incurrí en esa presunta aclaración.

En efecto, allí afirmé que Jesús Terán: “Fue precursor de la reforma agraria y de la industrialización de México, al poner el ejemplo mediante el reparto de la Hacienda Nueva -de su propiedad- entre sus campesinos y la construcción de la Fábrica de Hilados y Tejidos en la que se produjeron casimires de alta calidad, todo con capital, conducción y mano de obra mexicanos.”

Después de enviar mi apresurada aclaración al periódico empecé a sentir la urgencia de corroborar el dato de la propiedad, además de recordar que había por ahí dos extranjeros relacionados con la Fábrica de Hilados y Tejidos de San Ignacio cuando leí, entre otros, a Agustín R. González y Jesús Gómez Serrano. Me di a la tarea, acuciado también por el hecho de que había dicho lo mismo en otro acto público una semana antes.

La propiedad. Empecé por recurrir al inventario de propiedades de Jesús Terán que, de acuerdo con el juicio de intestado de 1867, relaciona José María Mora Ruiz en su ponencia Obra de Jesús Terán a 125 años de su muerte. Aparte de sus propiedades urbanas, la familia Terán era propietaria del rancho La Paz y las haciendas Las Trojes, Los Cuartos, Chichimeco y Las Pilas, en Aguascalientes; y San Francisco del Potosí, en Coahuila.

La Hacienda Nueva no está incluida; lo que sí dice Mora Ruiz acerca de ella es que “Entre los bienes que desamortizó (Terán en la parte de su ejercicio como primer gobernador constitucional del estado libre y soberano de Aguascalientes entre los años 1855 y 1857) está la entonces llamada Hacienda Nueva… que fraccionó y repartió entre los campesinos pobres y carentes de recursos…”

Agustín R. González, en relación con esta misma época, nos dice: “…mientras en todo se palpaba la influencia benéfica de la libertad, la propiedad del municipio y la del clero se desamortizaba… Entonces los terrenos de la Hacienda nueva se distribuyeron, y en uno de los lotes se levantó un templo al trabajo y a la industria -una fábrica de hilados y tejidos- y apareció una población -San Ignacio- donde ni la tierra había sido cultivada por el arado del labrador.”

Jesús Gómez Serrano maneja una versión diferente, pues nos dice que la Hacienda Nueva “fue vendida por el Ayuntamiento en forma de pequeños lotes entre 1856 y 1861”.

Al no haber conflicto en relación con las fechas del fraccionamiento de la tierra, me limito a referirme a la forma. Si Gómez Serrano tuviera razón en cuanto a que fue por venta, no se podría atribuir a Terán la intención de aplicar las teorías económico políticas de la época para promover el desarrollo económico y mucho menos el de ser precursor de la Reforma Agraria -expresión utilizada por Mora Ruiz- en los términos establecidos por la Revolución.

Como no se sabe si la versión de Gómez Serrano descarta la de Agustín R. González, que interpreto como reparto gratuito a manera de restitución y que Mora Ruiz maneja como una reproducción del que “…años antes se había hecho en el estado de Zacatecas…”, lo prudente pareciera indicar que se requiere de una investigación más minuciosa sobre el particular.

El tema de la Fábrica. Efectivamente fueron dos extranjeros los que, motivados por la Exposición industrial institucionalizada desde 1851 con la primera Feria Sanmarqueña, concibieron la idea de establecer la Fábrica de Hilados y Tejidos de San Ignacio: Luis Stiker y Pedro Cornu. A diferencia de Agustín R. González, Jesús Gómez Serrano sí establece fecha específica de su constitución legal: “…el 15 de marzo de 1861”, año en el que Jesús Terán estaba dedicado a su Instituto y próximo a integrarse al gabinete del presidente Juárez.

Los extranjeros no vinieron a invertir capital sino a hacer la América, para lo cual constituyeron una sociedad mercantil con acciones que vendieron a los ciudadanos acomodados de la localidad.

Conclusiones: 1. La Hacienda Nueva no perteneció a la familia Terán; fue un predio desamortizado. 2. Al no estar definida claramente la forma en que se fraccionó la tierra de dicha hacienda en su mandato, no es válido afirmar ni negar en este momento que Jesús Terán haya sido precursor de la Reforma Agraria. 3. Es de suponer la participación de Jesús Terán en la iniciativa para crear la Fábrica de Hilados y Tejidos San Ignacio, pero su constitución legal fue posterior a su gestión gubernamental; sus representantes fueron extranjeros, pero la empresa fue mexicana por su capital, por sus obreros, por sus cuadros intermedios e incluso directivos, por su operación y por la destacada calidad de sus productos.

En todo caso, el propósito de los Amigos de Jesús Terán no consiste en imponer versiones que favorezcan su imagen porque no las necesita, sino clarificar el camino hacia la verdad histórica.

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina.

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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