Opinión

Encuentros con Jesús Terán (1) / Tlacuilo

Atenta invitación. El día de mañana a las 10:00 horas los amigos de Jesús Terán le rendiremos el tradicional homenaje luctuoso en el Panteón de La Salud. La invitación es cordial y abierta para quienes deseen participar. Solemos llevarle una flor y un pensamiento.

Jesús Terán y la Soberanía Nacional. En una charla que con este título me invitó a impartir en su partido político Nora Ruvalcaba, integrante de la agrupación Amigos de Terán desde sus inicios, un amable interlocutor me preguntaba acerca de qué libro podría contener la mejor introducción a la vida de Terán. Le contesté que, a mi juicio, el ensayo biográfico Jesús Terán, publicado en 1949 por su sobrino nieto Arturo Pani en una edición particular y que el Instituto Cultural de Aguascalientes incluyó como parte del editado en 1991 con el título Tres Relatos de Sabor Antiguo del mismo autor. Entonces me surgió la inquietud de dar a conocer lo más relevante de la bibliografía que he logrado reunir. Veamos.

Gabriel Saldívar y Silva. Mi primer encuentro con Jesús Terán me lo obsequió -hacia 1957- mi gran amigo, maestro y compañero de trabajo en la Secretaría de Relaciones Exteriores, Gabriel Saldívar, historiador erudito; su casa era la más grande biblioteca privada especializada en historia de México. Tenía comunicación con los más antiguos cronistas históricos de la República y por tanto con Alejandro Topete del Valle, con quien al cumplir la encomienda de transmitirle sus saludos aprovechaba yo para platicar e incluso discutir sabrosamente con él temas históricos de Aguascalientes. Al enterarse que yo era de Aguascalientes y estaba estudiando la carrera de Diplomacia en la UNAM, Saldívar me hizo el favor de obsequiarme el libro que le editó la Secretaría en 1943 bajo el título La misión confidencial de Don Jesús Terán en Europa: 1863-1866, con la compilación de la correspondencia que encontró en el archivo diplomático, cruzada por Terán con Benito Juárez y el secretario de Relaciones Exteriores durante los dos últimos años de su vida, relativa a la encomienda cabalmente cumplida de convencer a los pueblos y gobiernos de Europa de apoyar a México ante la inicua invasión orquestada por el emperador francés Napoleón III. Este es el libro que empezó a abrir brecha en la tarea de investigar quién era Jesús Terán.

La primera edición está totalmente agotada, pero aparte de otras posteriores, su contenido está vertido íntegro en Cartas a Jesús Terán, obra de Elizabeth Buchanan y Pilar González, editada por el Instituto Cultural de Aguascalientes en 1998, complementado con información adicional, más correspondencia dirigida y recibida de otros importantes políticos mexicanos durante el período 1855-1863, compilada por diversos investigadores.

Falta muchísima correspondencia por localizar, tanto de su archivo particular como del de la Secretaría de Relaciones Exteriores, probablemente saqueado por personas interesadas en borrar su memoria. Su ubicación seguramente ayudaría a aportar más luz a la historia nacional, tanto de la época de la Reforma como de la intervención francesa.

Pedro de Alba. Eugenio Macías Aguilar, gran amigo coterráneo y compañero de la casa estudiantil -que llegó a ser jefe de Anestesiología del Hospital de Traumatología del Centro Médico Nacional La Raza y quien de tanto leer y comentar mis libros ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales para convertirse en el primer médico sociólogo de México-, en una ocasión en que hablábamos de temas sobre Aguascalientes le comenté que en 1967 se había festejado el centenario de la fundación del Instituto de Ciencias, por Jesús Gómez Portugal. En respuesta, él y su esposa Margarita me hicieron el favor de enviarme posteriormente una fotocopia del último libro escrito por nuestro entrañable diplomático y maestro Pedro de Alba -sanjuanense por nacimiento y aguascalentense por adopción-, bajo el título Viaje al pasado. Memorias, editado por la Biblioteca de Autores Jaliscienses Modernos. Guadalajara, 1958.

El libro no era de Eugenio sino de su suegra, Rosario Arellano, también aguascalentense, a quien se lo había dedicado su autor y entregado en propia mano; ella era nada menos que la viuda de Saturnino Herrán, nuestro inmortal pintor, con quienes Pedro de Alba -junto con Ramón López Velarde y demás integrantes de aquella soberbia generación de forjadores del Nacionalismo Mexicano en el Arte- estaba unido por una entrañable e imperecedera amistad, que luego a mí me tocó en suerte compartir también con ella.

En Viaje al pasado, Pedro de Alba evoca su ingreso al Instituto de Ciencias de Aguascalientes en 1903, haciendo mención especial acerca de que su fundador fue Jesús Terán. Además, también fue rector del mismo en 1918.

La curiosidad me indujo a investigar y terminé confirmando que el verdadero fundador del Instituto no había sido Gómez Portugal en 1867, sino Jesús Terán en 1849.

Continuará.

“Por la unidad en la diversidad”+

Aguascalientes, México, América Latina.

[email protected]


Vídeo Recomendado


The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

No Comment

¡Participa!