Opinión

Esfera pública transparente / Borrador de futuro

Recientemente se presentó la plataforma electrónica CandidatoTransparente.mx. Según lo señalado en el portal del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), ésta busca que cada candidata y candidato ponga en manos del elector y de la opinión pública información sobre: declaración patrimonial, declaración de intereses y declaración fiscal que valide su cumplimiento ciudadano con el pago de impuestos. Es fácil intuir que esta plataforma es una acción que busca contribuir en la legitimación de la política.

Por lo demás, la ciudadanía merece tener información lo más completa posible al momento de elegir a su candidato. Es innegable que en México se ha construido un marco de corrupción con cimientos que son propios de la institucionalidad (una institucionalidad informal), lo cual merma considerablemente la participación ciudadana. La corrupción ha adquirido códigos, reglas del juego. Un sano ejercicio de mea culpa nos evidencia que nuestro deterioro cultural lo ha facilitado.

Cuando un candidato transparenta su patrimonio, sus conflictos de interés y contribuciones, lo que hace es declararle su respeto al ciudadano. Ahora bien, es importante tener en cuenta que en México la elite política (todos con altos patrimonios, conflictos de interés y contribuciones) no sólo la componen las autoridades, los miembros de partido, los candidatos y los parlamentarios, también la componen los líderes de centros de estudio, las grandes universidades, las grandes empresas y demás movimientos que tienen fácil acceso a los medios de comunicación.

Por ello es importante pensar en una transformación de la esfera pública. Después de tantos años de pedir/rogar legitimidad de la clase política y por desgracia de presenciar siempre superables actos que trastocan nuestra institucionalidad (la formal en este caso, claro está), sería importante optar por una nueva estrategia.

La presentación de este portal fue liderada por cinco líderes de opinión, profesionales que, como parte de una elite intelectual, marcan pauta y tienen relevancia en la toma de decisiones: Denise Dresser, Eduardo Bohórquez, María Amparo Casar, Juan Pablo Castañón, Gerardo Gutiérrez Candiani, Juan E. Pardinas y Francisco Alanís. ¿Por qué no pensar en que esta parte de la elite dé una cachetada de guante blanco y comience por transparentar su situación patrimonial, sus intereses (asesorías, militancias, familiares y demás) y sus contribuciones? Algo podrán contar.

Mejor aún, sería una señal potente que el propio IMCO transparente su situación. Si bien en la página de la institución existe cierta prolijidad sobre su información, podrían sincerar a la esfera pública cuál es su relación con las empresas y fundaciones que la financian. Me refiero por ejemplo a Microsoft, Odymar Network, David and Lucile Packard Foundation o William and Flora Hewlett Foundation. Sabemos que algunas empresas citadas anteriormente dominan espacios de información y contratación pública.

En conclusión, al día de hoy los partidos, las autoridades y los parlamentarios nos han dado años y años de lamentables sorpresas, y las decepciones procedentes parecen no tener límite. Han fracturado el único patrimonio que le podemos dejar a nuestros hijos: las instituciones. Quizá sería prudente cambiar la estrategia y mostrar que la esfera pública puede ser ejemplar. La iniciativa CandidatoTransparente.mx tiene potencial para lograrlo.

Nos vemos luego…

 


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Ignacio Ruelas Ávila

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