Opinión

Bauhaus (1) / H+D

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Un fantasma recorre

el mundo del Diseño del diseño: la Bauhaus

Gustavo Valdés de León

La historia marca hitos, puntos de inflexión, de ruptura, traza caminos a explorar, erige y desmonta, crea mitos y leyendas, edifica sobre las ruinas de la memoria palacios y lugares idealizados o sacralizados, este es uno de esos casos. El diseño en el siglo XX se caracterizó por ser un aglutinador exponencial de teorías económicas, movimientos artísticos, ideologías políticas, cambios sociales y pensamientos culturales, la Staatliches Bauhaus representa particularmente esto en la historia de la disciplina y su nacimiento industrial en occidente. Dónde más podía nacer el pensamiento de diseño occidental y ser transferido a la academia y a la industria sino en Alemania.

La Bauhaus (casa de la construcción) ha sido a lo largo de la historia del diseño una de las escuelas mas respetadas, germinadora de conceptos y semillero de gran parte de los diseñadores y artistas que influenciaron Europa y Norteamérica. Fundada en 1919 en la Republica de Weimar, une a la antigua Escuela Superior de arte del Gran Ducado y a la Escuela de Artes y Oficios unificando los conceptos de diseño, artes plásticas, artesanía y arquitectura, cada una de estas disciplinas con las más diversas vertientes. El proyecto de Bauhaus impulsado por el arquitecto Walter Gropius se instauró bajo la propuesta de optimizar y racionalizar los recursos materiales e intelectuales del pueblo alemán después de la Primera Guerra Mundial y transferir un pensamiento racionalista y funcional al diseño en todas sus expresiones, insertándose en el Movimiento Moderno que rondaba Europa.

Walter Gropius como arquitecto antes de integrar el proyecto Bauhaus trabaja en Múnich con Peter Behrens -una de las grandes referencias en el olimpo del diseño- después de la Primera Guerra sus planteamientos arquitectónicos se sustentan en el cuestionamiento de los objetivos de la arquitectura y el diseño como disciplinas sociales en donde la estética debe influir. La posguerra generaría preguntas, ¿a que darle prioridad; forma o función?, ¿el diseño tiene que ser de ayuda a la sociedad?, ¿se puede capitalizar en la industria la estética?, ¿la arquitectura de posguerra podrá generar una reconstrucción ideológica?

El Estado Alemán (Weimar) se da cuenta que la industria necesita dinamizarse, volver a producir mediante la búsqueda de nuevos materiales y procesos para el desarrollo de objetos e infraestructura es uno de los principales factores para generar producción que derivara en desarrollo industrial generando empleo, derrama económica, poder adquisitivo y consumo interno, aprovechando las materias primas traídas de otras partes del mundo para su producción -principalmente Latinoamérica, África y Asia- y el potencial técnico del país. En este punto el Estado decide concebir la Bauhaus como lugar de formación de los futuros “constructores” alemanes, unificando arte, artesanía, diseño y arquitectura. El proceso experimental será fascinante y contradictorio.

La tarea pedagógica y práctica es titánica y Gropius que encabeza el proyecto logra reunir en el equipo docente en su primera época a personajes de diversas ramas e índole de acción integrados al diseño, entre ellos encontramos a Johannes Itten -pintor, diseñador y escritor-, Oskar Schlemmer -escultor y diseñador-, Paul Klee -pintor y músico-, Vasili Kandinsky -teórico del arte y pintor-. Con esta sólida base de personajes se desarrollan teorías pedagógicas y talleres que enfocan al diseño en el centro del desarrollo, la creación y experimentación tanto en los ámbitos del arte -el teatro, la danza, la pintura y la escultura- como en los ámbitos de la industria -el diseño de muebles, objetos e interiores- y la arquitectura.

Dichos profesores estructuran materias, cursos y talleres para que los alumnos puedan experimentar diversos enfoques de la estética en donde la experiencia era un punto clave y básico, aquí la gran influencia de los profesores, el despegue económico alemán y las vanguardias artísticas europeas se mezclarían en una silla, un salero o una escenografía. Los límites no estaban determinados y generaban una refrescante confusión. Sin embargo detrás de ello el pensamiento industrial y racional funge como eje en los programas académicos. La escuela comenzó a desarrollar principios básicos, desde el manejo de las formas y los colores hasta generar un pensamiento de diseño determinado por la utilidad social de lo producido y el compromiso intelectual de lo creado entre la industria, la artesanía y el arte.

Esta unión pretende hacer funcional al arte para el pueblo, en el sentido de no percibir al artista y su proyección como unidad aislada sino como entidad práctica y cotidiana en los hogares alemanes mediante productos funcionales, económicos y con procesos industrializados en su manufactura con materiales de fácil costeo.

La llegada en sus siguientes tres etapas de personajes como Theo van Doesburg -arquitecto-, László Moholy Nagy -fotógrafo y pintor-, El Lisitski -tipógrafo-, Vladímir Tatlin -escultor- y Mies van der Rohe -arquitecto-, por nombrar algunos, hace que la escuela mezcle diferentes nacionalidades como rusos, húngaros, holandeses, franceses, suizos y alemanes. Pero mas allá del origen, la aportación en las concepciones teóricas del diseño, el arte y la arquitectura de cada uno de ellos catalizan la experimentación y la propia esencia de Bauhaus, así convergían el constructivismo ruso, el suprematismo, la abstracción, el neoplasticismo; De Stijl, el racionalismo y el modernismo principalmente, cada uno de ellos con aportes teóricos y pedagógicos vaciados en la escuela hacia los colegas y estudiantes para que éstos generaran en el pueblo alemán una cultura de diseño y arte para su bienestar cotidiano e intelectual.

Con estas mentes la escuela se convierte en un taller-laboratorio, los niveles de abstracción y racionalización de la forma llegan a desechar la ornamentación y lo superfluo por considerar su costo en la industria y su nula utilidad en la función -característicos se volverán el triangulo, el cuadrado y el circulo así como los colores básicos en sus producciones-.

Bauhaus alcanza tal grado en su experimentación pedagógica y productiva que será un hervidero de politización e ideologías, con sus luces y sus sombras dentro de una Europa que está a punto de ver el ascenso del nazismo en Alemania y el cierre de la Bauhaus. Esto lo charlaremos en la próxima columna.

 

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