Opinión

De los genes a los memes / Disenso

Soy un entusiasta darwiniano,

pero creo que el darwinismo es una teoría demasiado amplia

para ser confinada en el estrecho contexto del gen.

Richard Dawkins

 

Hablamos la semana pasada, aquí en su periódico La Jornada Aguascalientes¸ sobre la teoría del gen egoísta, y cómo Richard Dawkins, en el libro que recibe el nombre de tal teoría, introdujo también el término meme, que en analogía con el gen como la unidad mínima de información genética, se establece como la unidad mínima de información cultural. Nuestras ideas forman cultura, y la cultura se transmite entre individuos de una misma especie (en este sentido cabe hablar también de cultura animal, como lo prueban, por ejemplo, los estudios sobre el aprendizaje y transmisión de los cantos de algunas aves o el acto de cascar nueces aprendido en una especie de escuela que tienen los chimpancés) y en este proceso de transmisión se produce un proceso evolutivo.

La evolución cultural por selección requiere los mismos principios que la de Charles Darwin -mencionados en este espacio ya varias veces-: 1. Que haya herencia. 2. Que los hijos sean parecidos pero diferentes de los padres. 3. Que esas diferencias, en un entorno de competencia, harán que algunos sobrevivan y dejen herencia y otros no.

Pongamos el caso de algún meme famoso, por ejemplo de los así llamados memes que circulan todos los días en Facebook. Todos los usuarios de redes sociales conocen al menos alguno de ellos: facepalm, pockerface, like a boss o fuuuuuuuck fueron algunos de los primeros y más famosos memes de Facebook. La idea era sencilla: utilizar una imagen genérica (incluso algún trazo malhecho) que representara diversas emociones o juicios, en los casos citados, respectivamente: reprobación, indiferencia (real o pretendida), orgullo propio o lamento ante una situación cotidiana. Estos memes surgieron como innovaciones en un campo fértil y, cómo no, tuvieron “hijos”. Alguno de segunda generación, aquél que mostraba al astrofísico Neil deGrasse Tyson en una postura de aparente burla, y que se obtuvo de un vídeo en Youtube donde habla sobre Newton (https://goo.gl/vo42SG min. 1:30), esa imagen comenzó a circular en inglés con la leyenda watch out guys, we’re dealing with a badass over here, esta imagen acompañada de esa frase forma ahora una unidad mínima de información cultural que dejaría herencia, “hijos”, con sus adaptaciones a otros idiomas, en el caso del español, el genial y sintético: “ay sí, ay sí”. No es ése el único meme originado con la imagen del científico, basta una búsqueda en Google para ver decenas de variaciones. Sin embargo, el referido es sin duda la rama genealógica más exitosa. De la misma forma que los animales nos reproducimos y dejamos herencia variada y que esa herencia compite, lo hacen pues los memes. Luego puede que también envejezcan y mueran. Que otros, con variaciones, los suplanten. No por ser “mejores” en algún sentido específico, más que en el general, que se adaptaron. Y recordemos, si un meme puede replicarse, lo hará.

Uno en boga los últimos meses es el de algún perro que dice “ahorita no, joven”. Éste, que es heredero de la tradición mencionada antes, ahora tiene su propia estirpe: muchos memes tienen de protagonista a un perro en las situaciones más hilarantes con alguna frase que fortalece y explica el “ahorita no”. Por más abstracto que parezca estos memes siguen el camino de cualquier otro, de cualquier unidad mínima de información: signos (como los emoticones), palabras (como el wey), símbolos (como el corazón del I love NY), chistes, tonadas, canciones, slogans y demás, desde las ideas más simples hasta las más complicadas como la idea de dios. Todos estos surgen en un entorno, luego son copiados (dejan herencia), esas copias presentarán alguna variación y de las nuevas algunas tendrán más éxito que otras, dejando más o menos herencia.

Parte de nuestra condición animal es que hemos podido construir un lenguaje articulado y preciso que permite transmitir más que simplemente sensaciones de peligro o atracción. Con las palabras (evidentemente, memes también) podemos construir y transmitir ideas. La transmisión cultural, los procesos de formación y circulación de ideas que se imponen más o menos rápidamente en una época o en una sociedad determinada, siguen unos caminos que no son reductibles solamente a los que describen las teorías clásicas de la información o de la comunicación -que estudian los canales, sistemas de codificación y medios de comunicación, etc.-, y que no se reducen tampoco a los mecanismos de difusión o transmisión cultural estudiados por los antropólogos o los sociólogos, sino que supone además un proceso de asimilación mental y afectivo que se efectúa en interacción con el medio cultural, y que manifiesta los rasgos propios de un proceso evolutivo por selección. Desde esta perspectiva, la transmisión cultural empieza a ser estudiada por la biología y, especialmente, por la etología, que no tienen reparo en hablar, en sentido fuerte, de evolución cultural más que de mera transmisión cultural. Este estudio se efectúa en el seno de una concepción amplia de la cultura entendida de manera informacional: una cultura es información transmitida entre miembros de una misma especie, por aprendizaje social mediante la imitación, por la enseñanza o por asimilación.

El meme es de evolución genética que, además, compensa muchas carencias biológicas que tenemos como especie: nuestra capacidad de generar memes es genética, pero los memes, aunque según Dawkins siguen los mismos patrones, ya no lo son. Lo que sí es verdad es que parece que nuestros memes han evolucionado de manera más rápida y eficiente, pues hemos creado muy buenos replicadores (como los medios masivos) y un lenguaje articulado muy fino que nos permite precisar nuestras ideas con increíble puntualidad.

La consecuencia es que los memes pueden acelerar nuestros procesos evolutivos porque no dependemos solamente de nuestros genes para supervivir, aun cuando son ellos mismos los que nos permitieron la habilidad genética de crear memes. Los hombres entonces, en comparación con el resto de los animales, hemos creado conceptos que podemos discutir, cuestionar, pero sobre todo cambiar. Los demás animales encuentran soluciones a partir del ensayo-error, nosotros podemos discutir nuestras estrategias evolutivas. Ésta es la mayor fortaleza de nuestra estrategia evolutiva: que podemos ponerla a discusión.

 

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Alejandro Vázquez Zuñiga

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