Correo Ilustrado

En respuesta a las acusaciones del Observatorio de Violencia Social y de Género

En Respuesta a Observatorio de Violencia Social y de Género

Refocilarse en calificar peyorativamente de anónima una columna editorial va más allá del desconocimiento de los géneros periodísticos, es un evidente intento por desacreditar a quienes hacen uso de su libertad de expresión a través de una opinión colectiva que se formula en plena afinidad de la línea editorial de este medio; si el señalamiento viene de quienes emplean la figura de Observatorio para firmar, sólo queda interpretar que es resultado de la intolerancia o la incapacidad de aceptar que una opinión sea distinta a la suya.

Acerca de los reclamos del Observatorio de Violencia Social y de Género en el Correo ilustrado:

La presentación pública a la que aluden fue un correo electrónico que llegó a la redacción de La Jornada Aguascalientes, con el título “Pronunciamiento Contra Candidato” (el 6 de mayo, después de las 21:00 horas) desde la cuenta de la Colectiva Feminista Aguascalientes ([email protected]), no desde la que usualmente remite sus comunicados el Observatorio ([email protected]); el documento no está firmado.

El Observatorio acusa a la columna La Purísima… Grilla de lanzar “una serie de señalamientos falsos y difamaciones” (sin especificar cuáles) e insiste en que no tenemos una sola prueba para sostener una opinión distinta a la de sus pronunciamientos; es decir, el Observatorio sí puede opinar en contra de un candidato, pero nosotros no podemos calificar de irresponsable que reclamen la destitución del candidato del PRI al Distrito I.

El Observatorio se ha sumado a una campaña de desprestigio que se basa en el rumor, el escándalo y no aporta pruebas, pues la demanda realizada a través de la Colectiva es “La destitución del candidato a diputado federal por el distrito 1, Gregorio Zamarripa Delgado”, exigencia que vagamente sustenta en la supuesta información que presentaron “diferentes medios locales”, según el Observatorio el sustento para su denuncia sí existe y se escuda en que no debe aportar pruebas porque es una organización que “no determina ni finca responsabilidades, pues no somos una autoridad administrativa o judicial”.

Señala el Observatorio que su propósito no es “favorecer o perjudicar a partido o candidato alguno”, ¿entonces qué significa que realicen un “Pronunciamiento Contra Candidato”, que exijan su destitución? Hay que ser muy ingenuo o irresponsable para creer que sumarse a una campaña de difamación, apoyados en un periodismo que no aporta pruebas, es realizar labor social y no partidista.

Desde el Observatorio son incapaces de explicar su pronunciamiento, acuden a la estrategia de hacerse las víctimas, en vez de argumentar (como prometió Mariana Ávila en un comentario en Facebook) alegan que están siendo atacadas y piden el apoyo de sus seguidores, con la suficiente malicia como para distraer la atención sobre el tema del que se está hablando, demandan respeto pero alientan que sus amigos insulten a quienes no están de acuerdo con ellas, avientan la piedra al señalar que han sido heridas en su dignidad para encubrir que no toleran el desacuerdo; quienes diariamente elaboramos este periódico tenemos muy claro que el apoyo incondicional, la fe a ciegas y el amiguismo no son formas de respeto.

Lo que le duele, no al Observatorio, sino a una de sus integrantes es que se le llame irresponsable, que se le aclare que, de acuerdo a una definición simple de diccionario, la corrupción en las organizaciones, especialmente en las públicas, es la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores… Como ha sido incapaz de justificar que el Observatorio sea usado para atacar a un candidato, especialmente sin pruebas, de hecho, sin ninguna prueba, prefiere acusar a La Jornada Aguascalientes.

Descalifican a este medio acusándonos de faltar a la ética periodística, no ser plurales y cercenar la libertad de expresión, para “documentarlo” mencionan a conversaciones en redes sociales; las intervenciones en Twitter o Facebook fueron realizadas en el mismo tono en que se aludió a este medio. De considerarlo necesario, podemos aportar los enlaces de los tuits y post de @PurisimaGrilla y los que en mi nombre he redactado, porque a diferencia de Mariana Ávila no los hemos borrado, una vez más, para alejar la atención de lo que verdaderamente se trata: no de la acusación o defensa de un candidato, sino del uso (en la acepción más servil de la palabra) que se hace de los medios de comunicación para chantajear; ya que nos espetan con singular alegría los códigos éticos y deontológicos del periodismo, invitamos a los reclamantes a que revisen el Código de Honor Profesional para los Periodistas aprobado por la Unesco, en el primer punto de los diez enunciados se hace referencia al derecho a “una información verídica”, en concreto, al “derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa”, de eso se trata, no es un ataque al Observatorio ni a sus integrantes por lo que dicen que hacen, se sospecha de ellos por lo lejano que están sus intenciones de difundir una imagen objetiva.

En la lógica de conmigo o contra mí, quienes se quejan no ven inconveniente en que sus amigos insulten o amenacen a través de las redes sociales, pero cuidado con rozarlas con la petición de rendición de cuentas, porque entonces no hay argumento que valga; por eso pueden imputar que a través de La Purísima… Grilla se promociona la violencia hacia las mujeres, sin aportar un solo ejemplo, les basta con escribir que ya documentaron para creer que dejaron establecida su verdad. No confundan sus farragosas excusas con pruebas, lo que les irrita es que se les cuestione, que no se les dé la razón a ciegas y que se les pidan argumentos.

Lo mismo ocurre con calificar de misóginas frases como “las demoñas andan sueltas” o “tren del pachamamerto” porque promueven la violencia de género… No es sólo una evidente muestra de la falta de sentido del humor de quienes usan el Observatorio para quejarse, evidencia que cuando no se les da la razón todo está mal, solemnes como son, no tienen empacho en señalar que se comete un ilícito, ¿en serio?, ¿escribir demoña o pachamamerto es ilegal?

La ausencia de crítica va de mano de la intolerancia, bajo ese entendido podemos devolverle la pregunta al Observatorio de Violencia Social y de Género, ¿a qué intereses responden para expresarse así de quienes no comparten sus puntos de vista?

 

Edilberto Aldán

Director editorial

La Jornada Aguascalientes


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