Opinión

Encuentros con Jesús Terán (3) / Tlacuilo

La idea de difundir una bibliografía útil para conocer la vida y la obra de Jesús Terán surgió de la propia necesidad de los integrantes del grupo Amigos de Jesús Terán manifestada por nuestro compañero el Ing. Alberto Escobar Medina, ante la necesidad de contar con material que nos permita conocer la verdadera magnitud de la obra realizada por Jesús Terán tanto como gobernante de nuestra entidad; como legislador (1850-1853); como secretario de Estado; y sobre todo por el resultado de la misión confidencial que le encomendó Benito Juárez en Europa para consolidar la soberanía de nuestra Nación, misión que cumplió de manera insuperable a costa no sólo de su propio peculio -sabedor de la insolvencia de las arcas del estado-, sino de su propia vida; esa magnitud -repito- fue de una amplitud y profundidad asombrosas para los 45 escasos años que duró su existencia.

Una vez que avanzamos en el contenido de estas obras, nos resulta cada vez más inconcebible que, a estas alturas, la inmensa mayoría de los aguascalentenses ignoren quién fue Jesús Terán.

Se sabe que la comunidad de Calvillito fue erigida en cabecera de un nuevo municipio con el nombre de Jesús Terán en 1877, al igual que el mercado ubicado en 5 de Mayo y Gómez Farías a finales del siglo XIX; que a principios del siglo XX se colocó su busto frente al Instituto de Ciencias, su obra predilecta; que su nombre también lo llevan cuatro escuelas en el Estado, dos callecitas en la ciudad capital y una pequeña colonia.

También sabemos que de los primeros cinco libros dedicados a Jesús Terán entre 1943 a 1966, el primero (de Saldívar en 1943) fue editado gracias a la Secretaría de Relaciones Exteriores; de los otros cuatro: el de Alberto J. Pani (premiado en 1949 por el certamen literario de la Feria de San Marcos); el de Murillo Reveles (1952) y los de Alfredo de Lara Isaacs (1957 y 1966), motivados por el traslado de los restos mortales de Terán de la ciudad de París a la de México por iniciativa del gobernador Games Orozco, ninguno parece haber tenido apoyo del Gobierno del Estado.

Sólo a partir del gobernador Miguel Ángel Barberena Vega, cuando el Instituto Cultural de Aguascalientes estuvo bajo la dirección de Jesús Gómez Serrano, se inició una etapa editorial gubernamental única en la historia del Estado, en la que aparecieron cuatro libros específicos sobre Jesús Terán: dos de Guadalupe Appendini y el de Arturo Pani en 1991, con motivo del traslado de los restos de Jesús Terán de México a Aguascalientes, y el de Elizabeth Buchanan y Pilar González en 1998.

Aquí quiero referirme a una respuesta que el gobernador Barberena le dio a una pregunta de Guadalupe Appendini durante una entrevista que le concedió en 1991: En estos momentos creo que si se hiciera una encuesta, ya una gran mayoría de los aguascalentenses sabría no solo el nombre de ese prócer de la patria, sino también los grandes trazos de su actividad como mexicano, como político, como diplomático. En esa medida estamos asegurando la permanencia y la vitalidad del legado de don Jesús Terán.

A 24 años de esta entrevista, nos queda la impresión de que lo único que el pueblo conoce de Jesús Terán es su nombre, porque son puntos de referencia geográficos en la ciudad, pero nada más. El esfuerzo que el gobierno de Barberena realizó con la construcción del aeropuerto Jesús Terán; la adquisición y restauración de la Casa Terán, cuya actividad de difusión cultural está nuevamente en funciones; la erección de la estatua en el fraccionamiento Jesús Terán sí, fue notable, pero es muy sencillo demostrar que su legado es desconocido para la inmensa mayoría de la población que no sólo ignora la ubicación de su tumba: ni siquiera sabe dónde está el panteón de La Salud.

Así como el municipio Jesús Terán perdió esa categoría unos cuantos meses después de fundado; que su busto fue retirado del lugar para el que fue dedicado; que ninguna avenida de importancia lleva su nombre; que el nombre de Jesús Terán impuesto al fraccionamiento por el propio Barberena ya no existe y que el conjunto arquitectónico donde se colocó la estatua ya desapareció y el parque es un erial deprimente, así también se ha vuelto a perder su memoria, pues además no existe investigación histórica que enriquezca la bibliografía descrita que si bien es valiosa también es insuficiente, pero además está agotada y no parece haber trazas de re-editarla para tener la posibilidad de adquirirla.

Sigue siendo vigente la desalentadora opinión de Justo Sierra cuando asegura que “El gran mejicano D. Jesús Terán, un hombre de raras virtudes, austero, de talento extraordinario, patriota sin ofuscaciones ni desfallecimientos, á quien sus correligionarios han tratado con desvío que viene de incomprensión, pero que merece y obtendrá eminente puesto en la historia de Méjico…”

El H. Congreso del Estado tiene en su poder propuestas de los Amigos de Jesús Terán que pueden contribuir a hacer realidad el vaticinio de Justo Sierra.

(Concluye la serie)

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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