Opinión

Totomoxtle (Milán 2015) / H+D

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“Estas Expos se han convertido en shows gigantescos

diseñados con el único objetivo de atraer a millones de turistas.

Qué aburrimiento y pérdida de dinero y recursos.

¡Es una verdadera feria de las vanidades!”

Jacques Herzog

 

El arquitecto suizo Herzog no augura lo mejor para la Expo Milán 2015, no solamente en el planteamiento de aportar verdaderas soluciones al problema alimentario mundial, recordemos que el lema de la Expo es “Alimentar el planeta, la energía para la vida”, sino que también ejerce una crítica con respecto a uno de los puntos que más llaman la atención, en donde los 144 gobiernos de cada país muestran su vanguardia en arquitectura, diseño e interiorismo a través de sus pabellones, que a decir de Herzog la Expo presentará su plan “sólo como un patrón formal y urbanístico, no como un concepto intelectual”.

La Expo considerada como Universal y de categoría Internacional Registrada se inaugura con todo el esplendor posible el día de hoy en la capital del diseño italiano, y México estará representado con su Pabellón Totomoxtle -que en Náhuatl hace referencia a la hoja que envuelve la mazorca de maíz que, una vez seca, se usa para liar cigarrillos o envolver diversas variedades de tamales-, una propuesta tan interesante como polémica, en donde se pretende proyectar la relación entre la gastronomía y los modelos de cultivo en el país, así como su tradición culinaria y la relación de México con el maíz como alimento ancestral.

Esta Expo será la trigésima participación de México en una exposición universal, también catalogadas como Ferias o Exhibiciones Mundiales. La primera participación oficial fue la Expo Filadelfia en 1876 con el tema “La exhibición centenaria de artes, manufacturas y productos de la tierra y de las minas”, casi una década más tarde con Porfirio Díaz en el poder se participó en Nueva Orleans, donde la intención fue mostrar la pujanza y el progreso nacional –el dictador moviendo a México-, representado por un pabellón construido de acero y hierro llamado Alhambra mexicana, y que hasta el día de hoy existe en la colonia Santa María la Ribera de la Ciudad de México, en dicha exposición se “presentaron” los abundantes recursos minerales del país como la plata y otras materias primas.

Un hito del mundo y del país estuvo en la Exposición Universal de París 1889 -celebrando los cien años de la toma de la Bastilla y teniendo como símbolo la Torre Eiffel-, donde México participó con un pabellón que rendía homenaje a los pueblos prehispánicos, su cultura y su arte, principalmente enfocado a los aztecas. Cabe mencionar que dentro del proyecto a cargo de Antonio Peñafiel participó el gran escultor aguascalentense Jesús Fructuoso Contreras, con macetones y detalles ornamentales en la fachada y con efigies de Totoquihuatzin, Itzcoatl y Nezahualcóyotl, placas en alto relieve realizadas en bronce -hoy ubicadas en la esquina de Tacuba y Filomeno Mata en el Centro Histórico del Distrito Federal, extraídas del Casino de la Feria de Aguascalientes por su poco aprecio, deterioro y poca cultura de la población-.

Para Milán se realizó el Concurso Nacional de Diseño Arquitectónico del Pabellón de México, la propuesta ganadora fue elaborada por el arquitecto Francisco López Guerra Almada en conjunto con el biólogo Juan Guzz y el chef Jorge Vallejo, quienes basaron su propuesta en el alimento característico del país. La propuesta multidisciplinaria para el pabellón, según sus autores, está en la importancia fundamental del maíz como centro de identidad y origen de nuestra alimentación y cultura, la fachada está inspirada en la hoja de mazorca (totomoxtle) y el interior surgió del sistema de manejo integral de la Cuenca de México durante el imperio hidráulico-agrícola del rey Nezahualcóyotl.

El pabellón que albergará talleres, conferencias y exposiciones relacionados a la temática de la Expo, mostrará en su concepción de diseño al México tradicional, moderno y en constante transformación, esto mediante el interior del pabellón que emula la naturaleza de la Cuenca de México, su método agrícola mediante sistema de rampas, plataformas que aparentan las curvas de nivel y las terrazas de cultivo; así se da espacio a las áreas museográficas en las que el visitante podrá encontrar cultivos característicos de los distintos espacios de siembra de nuestra geografía (gradientes altitudinales).

El diseño del pabellón se situó en los criterios de la convocatoria, entre los cuales destacan la forma y la funcionalidad del proyecto, su nivel de sustentabilidad, la facilidad en la construcción y desmontaje, así como el cumplimiento del programa y su presupuesto.

El proyecto ganador a inaugurarse el día de hoy se encontró con críticas y polémica, entre otras debido a la torpe comunicación del organismo convocante durante el proceso, la falta de criterios constructivos serios y con cálculos de ingeniería, así como un lenguaje gráfico carente de identidad, tal vez debido a que la cultura de los concursos de Arquitectura/Diseño en México está lejos de ser robusta, siempre rodeados de suspicacias, falta de rigor en las convocatorias y políticas de comunicación confusas, así como la nula discusión o apertura de las opciones. También las críticas hacia presentar el maíz como producto nacional cuando los productores -agricultores y campesinos- sufren serios embates por parte del Gobierno Federal al permitir a empresas transnacionales el sembrado de maíz transgénico en extensas regiones del país.

Esperemos que se supere el presentar una vez más un folclor soso y sólo de fachada en esta ostentosa feria, y que el Pabellón de México más que “promocionar” las tierras cultivables del país, el maíz como “producto nacional” o sus tradiciones, se enfoque en generar innovación tecnológica, resolver la grave problemática de la sustentabilidad alimentaria y su soberanía, así como verdaderas políticas de apoyo al campo y a su productividad eficaz para abastecer con productos de calidad el mercado interno. Si no es así será sólo la construcción de una idea arquitectónica que flotará y se diluirá en un momento histórico en la feria de las vanidades.

 

¡Participa!