Opinión

Banana Republic (Ecuador) / H+D

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Vea, como dice Evo Morales, el único país que puede estar

seguro que nunca va a tener golpes de estado es Estados Unidos,

porque no tiene Embajada estadounidense.

Rafael Correa

Esta joya de frase expuesta por el presidente de Ecuador en la entrevista que en 2012 le realizara Julian Assange –Diálogos con Julian Assange (E6)- trasmitida por RT en español (RT es una cadena televisiva de noticias con sede en Moscú y se distingue por ser también uno de los portales periodísticos de mayor influencia en el mundo, trasmitiendo también en árabe, ingles y ruso) constituye un mordaz análisis acerca de los temas que mas incomodan a los Estados Unidos, el Reino Unido y los países hegemónicos europeos expuestos por algunos lideres y pueblos latinoamericanos. Temas como los derechos humanos, la libertad de expresión y la prensa, los poderes concentrados, los monopolios mediáticos, el manejo del mercado y la economía, la banca y otros temas de la realidad de Ecuador, de la región y de gran parte de los países del mundo.

En pasados días el periodista australiano fundador de WikiLeaks Julian Assange cumplió tres años de estadía en la embajada de Ecuador en Londres, donde se refugio el 19 de junio de 2012 y el cual sigue a la espera de poder ser interrogado por la fiscalía sueca para dar resolución a su caso. WikiLeaks difundió en 2010 comprometidos cables diplomáticos de Estados Unidos, mostrando la injerencia de la embajadas norteamericanas en distintos países, cables que difundían desde “sugerencias” para “ayudar” a un candidato político del agrado de Washington, controlar precios y movimientos de la banca mediante especulación, publicar en diarios de gran circulación noticias preferenciales, realizar escuchas telefónicas ilegales, hasta generar movimientos de desestabilización a gobiernos elegidos democráticamente, filtrar armamento o apoyar económicamente a grupos subversivos afines a sus políticas. Assange abrió la caja de pandora.

Al poco tiempo de publicar WikiLeaks, Assange es reclamado por la justicia Sueca por cuatro supuestos delitos sexuales cometidos cinco años atrás. Niega los cargos y se rehúsa ir a Estocolmo, se cree que de ahí podría ser extraditado a Estados Unidos para posiblemente afrontar la pena de muerte. Las revelaciones periodísticas de Assange podrían constarle la vida.

Para Assange se trata claramente de una persecución política y un atentado a la libertad de expresión y de prensa. Su hipótesis cobra fuerza cuando se desmenuza el proceso de la justicia sueca rodeado de denuncias poco solidas y polémicas, de sustituciones de los fiscales, contradicciones de las demandantes y reabrir un caso que había sido reducido en un inicio a delito menor. El supuesto delito, considerado menor, llamaría la atención de Interpol y generaría alertas rojas (curioso accionar).

En un punto de persecución claramente política para ser extraditado a Estados Unidos, Assange se esconde en Londres y toma la decisión de refugiarse en la Embajada de Ecuador. No fue casual su decisión. Assange conocía muy bien el pensamiento de vanguardia del presidente ecuatoriano Rafael Correa, tal vez había leído el libro Ecuador: de Banana Republic a la No República (2009) en donde Correa expone como el neoliberalismo y sus políticas han sido una noche larga y triste en la historia de nuestros países. Analiza como el continente americano requiere de políticas sociales y un Estado que garantice el desarrollo de los pueblos promoviendo relaciones mas justas entre capital y trabajo para edificar un camino hacia el equilibrio social y la erradicación de la pobreza.

Desde el Palacio de Carondelet en Quito –sede del poder ejecutivo- Rafael Correa tomaría con calma la resolución de dar asilo diplomático a Assange a sabiendas de que enfrentaría de golpe a los Estados Unidos y Gran Bretaña. Semanas después de encontrarse refugiado en la embajada Correa decide otorgarle el asilo a Assange, su argumentación fue contundente; “corre peligro de muerte”. “En Estados Unidos se lo amenaza con juzgarlo con la ley antiterrorista, que establece pena de muerte”. Han pasado tres años y el gobierno de Correa pese a las múltiples presiones, las amenazas y la desestabilidad política externa e interna con respecto al tema a mantenido su convicción de apoyar a un periodista que revelo los datos que pusieron en jaque al poder transnacional de los Estados Unidos, la Embajada Ecuatoriana en Londres se ha comprometido a “mantener a condición de asilado y ofrecer protección” a Assange.

Julian Assange no puede tener mejor aliado que Rafael Correa en este lucha por la libertad de prensa, el acceso a la información, el uso de internet como medio de comunicación exponencial y el planteamiento de temas ocultos hasta WikiLeaks. Correa que gobierna Ecuador desde 2007 –gozando de índices de popularidad arriba del 50 por ciento- ha ganado tres elecciones presidenciales -su mandato concluirá en 2017-, ha implementado claras políticas publicas desde el Estado para sacar del rezago cíclico al pueblo ecuatoriano, ha reducido los niveles de marginalidad e indigencia, combatido la pobreza e industrializado al país, promovido la calidad educativa y ampliado los márgenes de salud publica, ha enfrentado a las oligarquías ecuatorianas dueñas de la banca y los medios de comunicación, así como a poderosas empresas multinacionales. (Referenciales son los casos del Banco Pichincha, el diario El Universo y Chevron).

Correa es un líder diferente y profundamente latinoamericano, simbólico fue el acto en Zumbahua, Ecuador, en donde para iniciar su primer mandato en 2007 recibió el bastón de mando indígena en una ceremonia organizada por los chamanes del pueblo y mas de veinte mil indígenas, pueblo en el cual Correa había apoyando las misiones educativas y enseñado durante un año de su vida y que “por primera vez los pueblos dejan en manos de un presidente (ecuatoriano), un mestizo, su bastón, símbolo de poder, para que se llene de fuerza en la lucha para vencer las malas energías”, explicó Ricardo Tsakimp, jefe del Consejo de Sabios de la etnia Shuar de la Amazonia. En esa ceremonia lo acompañaron Evo Morales  que sostendría en la plaza abarrotada que “la lucha antiimperialista de Fidel Castro no ha sido en vano”, también escucharían a Hugo Chávez subrayando “la resurrección latinoamericana” bajo los ideales de Simón Bolívar.

Tal vez por ello y algunas cosas mas Julian Assange en Londres busco la Embajada Ecuatoriana, tal vez por Correa, tal vez por Latinoamérica, tal vez por un pensamiento descolonizado y subversivo, tal vez por un periodismo al servicio de los pueblos que devele los poderes ocultos detrás de las oligarquías locales que ejecutan lo que Washington les apunta.  A tres años de su cautiverio Assange es para La Jornada un ejemplo, un amigo y un colaborador, tal ves tan poco fue casualidad que buscara a este diario para la publicación de WikiLeaks, “La Jornada, en México, y The Hindu, en la India, han dado el mejor ejemplo de periodismo sin miedo y mayor compromiso para respetar nuestros acuerdos. ¿La razón? En el caso de La Jornada no estoy seguro; claro, tiene que ver con América Latina y la posición de México al comprender que tiene al norte una superpotencia con la que ha tenido que tratar a lo largo de los años” apuntaría Assange vía internet desde el cautiverio.

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