Opinión

Bauhaus (2) / H+D

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La Bauhaus, antes realidad

es hoy fábula

Tomas Maldonado

 

El grado de experimentación pedagógica y productiva convertido en hervidero de metodologías, politización e ideologías desarrolladas e implementadas por un grupo nutrido de diseñadores, arquitectos, artistas, pintores, escultores, etc., hace de la escuela de diseño alemana Bauhaus -casa del constructor- un proyecto que dará origen a la enseñanza del diseño en occidente, intensa práctica mezclada principalmente con el racionalismo y el movimiento moderno europeo. Por una sumatoria de factores políticos, sociales y culturales la escuela situada en Weimar e inaugurada en 1919 será cerrada en 1932.

¿A qué se debió que uno de los experimentos más interesantes en la historia moderna del diseño terminara en fracaso? ¿Influyeron los albores del Nacionalsocialismo en Alemania para su cierre? ¿El diseño, la arquitectura y su enseñanza deben estar despolitizados?

La Bauhaus desde su concepción por el arquitecto Walter Gropius con el apoyo de la República de Weimar (Alemania) logró integrar un grupo de docentes multidisciplinario para relacionar teórica y práctica en el diseño y la arquitectura agregando al arte y la artesanía como factores clave para desarrollar un núcleo que aportara estética, funcionalidad y practicidad a los objetos y las construcciones -pensamiento característico del racionalismo cartesiano de corte eurocéntrico-. Pero esta visión inicial se trastoca y evoluciona, la escuela atraviesa al menos cuatro etapas marcadas por cada uno de sus directores y su visión del diseño, el arte y sobre todo bajo la influencia de la ideología política llevada al aula, es tal vez este punto una de las mayores enseñanzas de Bauhaus. No puede haber proyecto educativo y pedagógico sin una carga ideológica y un compromiso político, compromiso que deriva en visión de la sociedad y sus expectativas de futuro.

Este punto se refleja primero en la visión de Gropius de desarrollar un proyecto que ayude y colabore para el rescate de posguerra del pueblo alemán, la meta era generar a los futuros “constructores” que lo erigieran nuevamente con base en el diseño, el arte y la arquitectura por medio de un pensamiento racional, funcionalista y moderno, para ello convergen representantes de las vanguardias a dictar clases y talleres, muchos de ellos habitaron el complejo residencial de la escuela -los profesores vivían en una anexo en espacios diseñados por ellos mismos-.

Rápidamente las ideas vanguardistas de sus docentes cada uno con diferentes raíces y referencias politizan la escuela. Gropius renuncia a la dirección para dedicarse a la actividad profesional, propone como sucesor a Hannes Mayer -arquitecto y urbanista suizo- simpatizante del Partido Comunista Alemán, esto hace que varios profesores entre ellos Lazlo Moholy-Nagy renuncien al proyecto, en una carta en su condición de “revolucionarios” exponen: “rechazamos una escuela de formación vocacional que evalúe únicamente el resultado final y no preste atención al desarrollo de la totalidad de la persona; el espíritu comunitario se sustituye por la competitividad individual”.

Hannes Meyer implementa una nueva estructura académica y Bauhaus asume su carácter de Escuela de Arquitectura organizada en dos áreas, Teoría y Práctica de la Construcción y Diseño Interior, los talleres son convertidos en laboratorios, Meyer le da a la escuela un carácter menos experimental y más universitario adhiriendo a la malla curricular materias como Física, Ingeniería, Psicología, Economía y Teoría política marxista, todo inclinado al diseño y producción de artículos prácticos y económicos designados a la producción iterativa. Es realmente aquí donde el Diseño Industrial adquiere su forma pedagógica y académica, en definitivo perfil hacia la industria.

Esta visión de escuela contribuye rápidamente al desarrollo capitalista de Alemania ya que se generan contratos de trabajo con agencias del Estado, empresas privadas y se desarrollan patentes comerciales. Ya la Bauhaus expresionista y mítica, de arte y pintura ha quedado atrás, ahora con Meyer se presenta un proyecto moderno, racional e industrialista, devenido en la eficacia de los procesos productivos, el uso de tecnología de las empresas alemanas y el desarrollo industrial, esta implementación de Meyer como director incomoda a los docentes de la era Gropius por el acento en las teorías y los talleres en el desarrollo constructivo, la Publicidad -Diseño y Comunicación Visual- y sobre todo el marcado enfoque social del “marxista” de Hannes Meyer. La vieja guardia tradicionalista y subjetivista aprovecharán la coyuntura política en donde la convulsionada Alemania atraviesa el nazismo en pleno crecimiento electoral, a Meyer le quedaría poco tiempo como director no por factores solamente externos sino por la disputa ideológica interna dentro de la escuela.

En 1930 la lucha política en Alemania era trascendental para la reconstrucción del país y su lugar en Europa, en este contexto en Bauhaus se dictaban cursos de teoría política y se organizaba un pequeño grupo del Partido Comunista Alemán (KPD), en los carnavales de ese año el coro de la escuela interpretó canciones revolucionarias soviéticas, la escuela sería acusada por grupos opositores de ser “un nido de bolcheviques”. El clima de extrema tensión política permeaba en los cursos y las aulas, en donde la visión utópica de aportar mejora en la calidad de vida de los alemanes por medio del diseño, la arquitectura y cada vez menos del arte se derrumbaba. La extrema violencia volvía aparecer en las calles, las Secciones de Asalto (Sturmabteilung o SA) y las Cuadrillas de Protección (Schutz Staffel o SS) los brazos armados del nazismo aplicaban el terrorismo político.

El ascenso del nazismo por vía electoral, los factores de radicalización y politización violenta de diversos sectores de la sociedad irrumpirán en las aulas de Bauhaus, donde la ideología de un proyecto socialista, técnico y racional estaba cercado por un pensamiento conservador y reaccionario. Este es el momento que elige Wassily Kandinsky -pintor y teórico ruso- para forzar la expulsión de Meyer. La politización de Bauhaus era en estos tiempos y este contexto inevitable, no eran tiempos para ideologías tibias, para apolíticos ni para indiferentes cuando la República estaba al borde de su disolución. Meyer sería torpemente expulsado bajo el “argumento” de haber hecho una recolección de recursos en la escuela para el apoyo de mineros en huelga.

En la siguiente y última columna de esta trilogía, veremos si realmente la Bauhaus fue clausurada violentamente por los nazis y sus alumnos y profesores perseguidos.

 

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