Cultura

Entrevista a Pablo Raphael, acerca de Clipperton

Clipperton es una metáfora de cómo a veces nos peleamos por la mitad de la nada

Por Javier Moro Hernández

 

La isla Clipperton es un atolón de coral ubicado a mil cien kilómetros de las costas de Michoacán y que debe su nombre al corsario inglés John Clipperton, que la usó como base para sus ataques a las costas novohispanas. Refugio de piratas, fue ocupada después por la compañía norteamericana Oceanic Phosphate, que se instaló en ella para extraer el guano producido por las miles de aves que habitan el atolón. Después fue reclamada por el gobierno de Porfirio Díaz, que envió una expedición militar encabezada por el tristemente célebre capitán Ramón Arnaud. También ha sido protagonista, en años recientes, de las novelas Isla de bobos de Ana García Bergua y La isla de la pasión de Laura Restrepo, entre otras. El escritor mexicano Pablo Raphael (Ciudad de México, 1970) dedicó diez años de vida para escribir la “Biblia” de la isla, su más reciente novela bautizada simplemente así: Clipperton (Literatura Random House).

Con Clipperton Pablo Raphael nos trae una obra ambiciosa donde los límites del género de la novela son trastocados al tomar como referentes las varias obras que se han escrito sobre la isla: Un personaje omnisciente encerrado en la isla, un dios encerrado en el búnker de la isla por un crimen que poco a poco iremos conociendo, nos contará la historia total de la isla, tomando como referentes los “informes” García Bergua o el “informe” Restrepo, sin olvidar la novela perdida de José Juan Tablada, La Nao de China.

Clipperton funciona así como la metáfora de la historia del mundo, una isla que es en realidad un cuerpo fantasmal, un animal agonizante que ha estado ahí, incólume, desde el principio de los tiempos y que tiene el poder de enloquecer a todo aquel que pose sus pies en esta isla que en realidad podría ser el paraíso original, pero que para sus habitantes se ha convertido en un círculo del infierno. Novela concéntrica que resume la obsesión que puede generar el control absoluto de un solo lugar.

“La fascinación por Clipperton, o por las islas abandonadas, es la misma fascinación que te genera un espacio visual de un todo completo, algo que puedas tener la sensación de que puedes intervenir en ello, o quizás la sensación de tener un mundo completo y encerrado en sí mismo pero que puedas sujetar con las manos. Clipperton tiene en su escenario, en ese mundo cerrado, una serie de historias que cumplen con la saga de Robinson Crusoe, y no solamente una sino varias, muchas historias, la isla te muerde como un veneno y se vuelve una obsesión que no te suelta, aunque quieras -señala Pablo Raphael-; la primera vez que me contaron la historia de la isla fue en Colima y pensé que tenía una gran historia y que había descubierto el hilo negro, pero en el camino me encontré poco a poco con todo el material que se ha hecho sobre esta fascinación, y es curioso porque Clipperton es un secreto a voces, es decir es muy famoso pero pocos saben de ella, cuando empecé a escribir la novela descubrí todo lo que se ha hecho sobre la isla, que no solamente son los libros de Ana García Bergua o la de Laura Restrepo, sino que me encontré con la primer novela sobre la isla que la escribió el general Urquizo, un general revolucionario que su novela más famosa es Cartucho y que escribió la primera sobre la isla que se llama El capitán Arnaud, una novela muy romántica en toda la expresión de la palabra, también descubrí que la segunda película del Indio Fernández se llama Clipperton que es una historia muy torcida sobre la isla, y así me iba topando con materiales y eso me daba dos opciones: la idea romántica de la obra total que no habla sobre las obras que la anteceden o asumo todo ese material y lo enfrento y trato de hacer una especie de crónica de indias asociada a la isla, hacer la crónica verdadera, la conquista de Clipperton, para aprovechar los materiales que ya existen. Pero en una suerte de vuelta del destino me entero que Roosevelt intentó construir una base naval en la isla y se construyó un refugio en la isla. Yo quería poner al personaje central encerrado ahí, una especie de encierro dentro del encierro, para que nos cuente todas estas historias para armar su defensa, lo que me permite a mí tomar las historias existentes y hacer un diálogo literario y tomarlos como el ‘informe Restrepo’, el ‘informe García Bergua’, para armar su defensa y explicar por qué está preso en la isla, me permite a mí construir un narrador omnisciente, un dios que el lector tendrá que descubrir. Eso me permite redondear la historia y hacer un ejercicio narrativo que explica que no estoy haciendo una novela histórica sino una novela que utiliza a la historia como material literario y otros géneros como parte de esta tendencia a desdibujar los géneros: hay crónica de viaje, hay fábula, etcétera, para darle un sentido, un espacio para darte cuenta de que Clipperton más que una isla es una idea.”

Javier Moro Hernández (JMH): Contar la historia universal de la isla es un proyecto que al lector le va contando las implicaciones políticas de la isla a lo largo de los últimos 400 años, pero también el devenir de las pasiones y pulsiones humanas.

Pablo Raphael (PR): Este rompecabezas lo que termina haciendo es darte un mapa mental de la isla que el lector va construyendo poco a poco el espacio físico a partir de visiones parciales, que son visiones con los que se construye la memoria, porque por un lado son visiones rigurosas, históricas que aparecen en los “informes”, o a las visiones que construye el arte y la narrativa o a partir de la visión de la crónica narrativa del viaje que yo hice después de ocho años de estar trabajando la novela, viaje que me dio el centro de la novela, porque no lo terminaba de encontrar. En esos ocho años viví en la isla imaginada. De esos dos viajes existen memorias diferentes: la memoria de la isla imaginada y la memoria de la isla visitada. Pero en ese viaje de encuentro entre memorias ¿dónde queda la verdad? ¿En qué memoria está la verdad: en la imaginada o en vivida? Todos estos pedazos construyen un espacio narrativo, pero ¿cómo cuentas historias que van del siglo XVIII al siglo XXI? Un poco la idea era borrar la temporalidad de la novela superponiendo historias y objetos que hacen que las historias se intercomuniquen, como la colección de muñecas japonesas que atraviesan toda la historia, eso le da esa sensación de inmaterialidad a la isla, porque el lector intuye que hay muchas historias temporales ahí y el espacio da la sensación de que aparece y desaparece, como si la isla sólo logrará concretarse de la vocación de distintas historias que forman el rompecabezas, ahí asumí directamente la influencia con la que se construyó esta novela, que no sólo son las novelas que la antecedieron sino directamente las obras de piratas, la literatura de mar, en las que yo me formé, o La invención de morel, intentando sumarme a esta tradición literaria de las islas, en un país en donde curiosamente le hemos dado la espalda al mar.

JMH: Todo en Clipperton parece fantasmal, pero también falso, como una gran mentira que tiene tintes románticos que podrían engañarte.

PR: Es una suma de mentiras sujetas a la ambición colonial de muchos países y como el delirio dinástico que producen todas estas mentiras, porque el delirio es aquella obsesión de convertirse en un linaje que asiente memoria y que se sujete y a reinos y a territorios donde el poder pueda ejercerse y la isla es una metáfora de cómo a veces los humanos nos peleamos por la mitad de la nada. Estando en la isla pensaba mientras veía la roca Clipperton que a cierta hora del día, dependiendo de cómo le diera el sol, parecía una fortaleza o una catedral construida por el diablo, como decía un compañero de la expedición, haciendo alusión a que el lugar tenía una energía especial, pero luego la veías a otras horas y decías “esto es un morro pelón, feo, chiquito” y es curioso que le estés dando interpretaciones distintas a un mismo lugar, y es que el delirio dinástico magnifica y el ánimo colonialista magnifica sus joyas o sus objetivos, y para todos los conquistadores que han intentado quedarse con Clipperton, los franceses, los ingleses, los mexicanos, ha despertado una obsesión, despertó una obsesión de Roosevelt que la negoció con Churchill que también la quería, el mismo gobierno mexicano obsesionado con un pedazo de tierra en medio del Pacífico que creía lleno de tierra, en medio de toda esta política está el delirio, la vanidad, que hace que todos los que habitaron la isla hayan sido mordidos por lo mismo. Lo que está en el fondo de la novela es el delirio.

JMH: La novela está construida de una manera que podríamos definir como concéntrica, está la historia de Gustav Schulz, aventurero que llega a la isla como socio de una empresa gringa-japonesa para explotar el guano, está el capitán Arnaud del Ejército mexicano, el guardafaros que enloquece y se cree emperador de la isla, lo cual además forma parte de esta herencia trágica real de la isla, está Dios, por supuesto encerrado en la isla…

PR: Hay que recordar que es un dios que termina comportándose como nosotros, un dios muy humano al final de cuentas. En relación al tema de la estructura, yo creo que hay dos formas de trabajar: una en la que el escritor se plantea todo con antelación, planifica desde cómo van a ser los personajes, cómo va a ser su profundidad, que planea a detalle todo, y otros que son más intuitivos, que dejan fluir la imaginación escribiendo, yo creo que en esta novela utilicé un poco de las dos formas porque empecé escribiendo de una manera intuitiva pero conforme iba realizando la investigación sobre la isla me fui dando cuenta de que estaba escribiendo eso, una investigación acomodada en forma de novela, eso hizo que las primeras versiones fracasarán, en el camino me di cuenta de lo que yo quería hacer pero no encontraba el personaje que iba a narrar todo eso. Cuando descubrí a dios me dio la posibilidad de tener un narrador omnisciente, pero el lector tendrá que descubrir de qué dios estamos hablando, que es un dios muy humano. Si yo dibujara la forma de la novela, en el centro estaría la historia del autoproclamado emperador de Clipperton, en el segundo círculo estaría la historia del pirata John Clipperton, quién le dio su nombre a la isla y se pasó más de vida cazando a la Nao de China, luego estarían entrelazadas la historia de Norton I, emperador de los Estados Unidos, y de los gemelos Schulz, que siguen con el tema del delirio dinástico, en un círculo más grande y más difuminado la historia de la familia Reyes y la familia Arnaud y luego la historia de Franklin Delano Roosevelt, uno podría pensar en una cebolla, pero si le hiciéramos un corte verías que en realidad la novela tiene la forma de la isla.

Soy un aficionado de las historias de naufragios y marineros, de hecho creo que las palabras más hermosos en español son de índole marítima. La medición del mar está ahí atrás, te saca de contexto, que no se diga izquierda-derecha, son babor o estribor, te ubica en un contexto diferente, mucho menos tangible, menos asible, que es el mar, una isla que aparece y desaparece te transmite al tema de la identidad, la isla es una metáfora de un momento histórico mexicano, una metáfora identidad mexicana muy contemporánea y además están los conflictos internacionales resumidos ahí, en una isla de seis kilómetros, la idea de nacionalidad, de imperio, de conflictos geopolíticos, que se resumen en un atolón de seis kilómetros.


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