Cultura

A 108 años del natalicio de Frida Kahlo

  • La exploración de la vida y obra de Frida Kahlo, eje de las más diversas propuestas curatoriales
  • Frida Kahlo se animó a representar, a sacar a la luz, a visibilizar temas y sentimientos que generalmente son tabú en nuestra sociedad

 

La vida y obra de Frida Kahlo (Ciudad de México, 6 de julio, 1907- Íbid 13 de julio, 1954) sigue siendo de interés para el público tanto nacional como internacional, así lo demuestran las miles de personas que visitan sus exposiciones; como muestra están las 180 mil personas que desde el 16 de mayo han visitado en el Jardín Botánico de Nueva York (JBNY) la muestra Frida Kahlo. Arte, jardín, vida.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, de quien este 6 de julio de 2015 se cumplen 108 años de su natalicio, es un símbolo de México. En sus obras está presente el pensamiento mágico, en muchos de sus autorretratos su imagen es rodeada con animales, changos, pájaros; cuenta la historia de su vida desde su nacimiento e involucra a los que ven su arte y su vida cotidiana mezclada con el dolor físico.

Para algunos la obra artística de Frida Kahlo muestra una exuberancia de la naturaleza, remitiéndose a un jardín perdido. Con esa temática el Jardín Botánico de Nueva York alberga la muestra Frida Kahlo. Arte, jardín, vida, una instalación exuberante que muestra decenas de plantas asociadas a la vida y obra de la artista. Entre ellas se pueden encontrar jacarandas, palmas, helechos, cactus y una gran variedad de árboles frutales que crecieron alguna vez, y otros que siguen creciendo en el jardín de su casa, la Casa Azul, en Coyoacán.

Karen Daubmann, vicepresidente asociada de exposiciones y participación pública del JBNY, comentó que los que trabajan en el lugar se sienten emocionados de exhibir la forma en la que Frida Kahlo estaba conectada con el mundo natural.

“Ella vivió rodeada de las cosas que amaba, una colección de animales, una gran cantidad de libros, el arte y la artesanía de los artesanos locales, un estudio lleno de luz, artículos de arte y un exótico jardín. Con la exhibición quisimos mostrar la historia poco conocida de cómo Frida Kahlo, el cómo creció expuesta a la ciencia y la naturaleza”, explicó.

La investigadora de la Universidad Iberoamericana, Dina Comisarenco, mencionó en entrevista con Conaculta que Frida Kahlo y su relación con la naturaleza demostraba que amaba la vida: “Era panteísta, amaba la naturaleza, tenía muchas mascotas en su casa: Bonito, un loro del Amazonas; varios perritos ixquintle sin pelo, símbolo de la cultura mesoamericana, como Mr. Xolotl; Gertrudis, un águila; Granizo, un ciervito; Fulang Chang, uno de sus monos arañas; todas ellas, generalmente, se interpretan como sustitutos de los hijos que no pudo tener, aunque creo que tienen además un simbolismo mucho más profundo, en relación con su profundo amor por la vida”, explicó.

Por su parte, Josefina García, directora de la colección y servicios educativos del Museo Dolores Olmedo, expuso que la naturaleza es un elemento presente en la obra de Frida Kahlo, pues tenía que ver con los ambientes propios en los que ella se rodeaba, específicamente durante su estancia en la Casa Azul.

“Desde el momento en que sus padres adquirieron esa propiedad y construyeron la casa siempre hubo la presencia de plantas y de animales, ya luego, habiéndose casado con Diego Rivera la casa se transformó porque el famoso muralista adquiere una porción más de terreno que se une justamente a esta propiedad familiar, lo que permite hacer una extensión en el jardín.

Josefina García detalló que en ese jardín Frida Kahlo pudo tener una gran variedad de plantas sobre todo del tipo mexicano: “Ella empieza a tener este jardín en el que crecían cactus, habitaban animales, tenía monos araña, perros xoloitzcuintle, una cacatúa, incluso llegó a tener un venado; los animales cubrieron una necesidad de amor materno, pero por otra parte la naturaleza le sirvió en gran medida para representarlas en sus obras”.

La curadora del Museo Dolores Olmedo compartió que tras revisar muchos tipos de materiales que hablan de la vida y obra de Frida Kahlo, historiadores y críticos coinciden en que la naturaleza es un elemento simbólico en ella y su obra, lo que justifica que en el Jardín Botánico de Nueva York se hablé de esta artista a partir de la reproducción del jardín de la Casa Azul.

“Cuando uno ve los autorretratos de Frida descubre la vegetación detrás de ella, casi siempre hojas y es curioso que en las hojas estén trabajadas a la perfección las nervaduras, si es cactus las espinas. En efecto, la naturaleza es muy importante para ella, aunque también hay que recordar que en la obra de Frida siempre está presente una ambivalencia de vida y muerte, o la muerte que genera vida a partir de un proceso de putrefacción y que puedes dar origen a nuevos seres o formas”, comentó.

 

El Museo Casa Estudio Diego Rivera albergará Ecos de tinta y papel. De la intimidad de Frida Kahlo 

Un total de 85 piezas, entre cartas, telegramas, notas, bocetos, fotografías, transparencia clínica, estampillas, sobres, una carta abierta y una postal integrarán la exposición Ecos de tinta y papel. De la intimidad de Frida Kahlo, la cual será inaugurada el 22 de julio en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, en el Distrito Federal.

La muestra es una recopilación de diversas cartas escritas por Frida Kahlo a sus amigos cercanos y familiares, entre las epístolas que los espectadores podrán ver están las originales escritas por la famosa pintora a su médico y amigo, Leo Eloesser, a María Luisa Kahlo y a Matilde Kahlo, así como facsimilares de las cartas que escribió en los años 40 a la actriz mexicana Dolores del Río y al fotógrafo de origen húngaro Nickolas Muray, con quien mantuvo una correspondencia a lo largo de diez años.

Paulina Ramírez, investigadora del museo, señaló a Conaculta que con esta propuesta curatorial se busca exhibir la parte humana de Frida a través de su arte: “Frida Kahlo se ha convertido en un fenómeno porque el dolor del cuerpo que tuvo lo plasmó en su misma obra, así como otros elementos como la maternidad, la muerte, y su relación con Diego Rivera”.

Agregó que lo importante con otras muestras que no tienen que ver con la exhibición de sus obras es conocer otro tipo de manifestaciones que ella tenía, como en este caso es la escritura.

“A través de estos objetos o manifestaciones uno se puede acercar a la Frida Kahlo humana y conocer distintas evidencias que había en torno a su vida, sus relaciones, la misma cuestión estética o creativa, el trabajo que hacía, tal vez uno pueda apegarse un poco a los padecimientos que ella tenía y entender por qué trabajaba de esa forma o manifestaba cierta forma respecto al dolor; se podrán entender varias cosas que te acercan a esta parte más humana de Frida Kahlo”, apuntó Paulina Ramírez.

La muestra, curada por Cristina Kahlo, busca vincular la filatelia y exhibirá documentos de 1930 a 1950; tres emisiones de estampillas postales, dos mexicanas y una norteamericana, tres facsimilares de los telegramas escritos por Leo Eloesser a Frida Kahlo; tres facsimilares de las cartas escritas por Frida Kahlo a Dolores del Río; dos facsimilares de las cartas escritas por Dolores del Río a Frida Kahlo; tres de las cartas escritas por Frida Kahlo a Nickolas Muray; entre páginas de estampillas con el sobre conmemorativo de su primer día de emisión.

Los documentos y objetos de esta muestra estarán ilustrados por aproximadamente 50 fotografías de la época en que fueron escritas las cartas, tomadas por diversos autores entre los que destacan: Edward Weston, Imogen Cunningham, Julien Levy, Carl van Vechten, Antonio Kahlo, Nickolas Muray y Guillermo Kahlo, entre otros.

Para esta muestra, la colección original viene en su mayoría del Museo de la Filatelia de Oaxaca, que es de la Fundación Alfredo Harp Helú, el Museum of Art de Philadelphia, del centro médico ABC, el Museo Frida Kahlo, acervo del Museo Casa Estudio y colecciones particulares.

 

Más allá de su obra pictórica

En opinión de Paulina Ramírez, las exposiciones sobre Frida Kahlo integradas por fotografías, objetos, joyería y textiles apelan a entender la vinculación que la artista tenía con lo mexicano y entender al personaje como humano.

Mientras que para Dina Comisarenco gran parte del “fenómeno” de proponer exposiciones más allá de su obra artística es una consecuencia directa de la fridomanía.

“Todo lo que se relaciona con Frida, incluyendo su ropa, sus fotos, sus cartas, sus diarios, su cocina, sus jardines, atraen a la gente, y muchos curadores en distintas partes del mundo continúan organizando exposiciones más o menos serias, sacando provecho de la marca Frida. La artista efectivamente ha marcado tendencias, y su obra puede ser abordada desde muchos ángulos; sin embargo la profundidad de estos distintos proyectos museográficos es muy diversa y por supuesto algunos de ellos están mejor justificados que otros. No siempre promueven el legado de la artista y creo que éste es un elemento que habría que comenzar a cuidar más para no desgastar el enorme valor de su obra.”

Para Josefina García es normal la existencia de otros temas relacionados con Frida Kahlo: “En el mercado no hay tanta obra de Frida, en México no hay mucha, la gran mayoría está en el extranjero. Reunir una exposición con más de 50 cuadros implica un reto porque tienes que acudir a instituciones, coleccionistas, hay una serie de permisos y condiciones generadas”.

“Una obra de pintura ya no es tan novedosa si no la haces dentro de una museografía o una curaduría diferente que no se haya visto antes o explotado, evidentemente todo lo que esté alrededor del personaje siempre la va a enriquecer, dará una idea del contexto y el entorno en que se desarrolló la artista para llegar a ser lo que ahora conocemos como el fenómeno Frida Kahlo.”

La especialista en arte mexicano ahondó en que generalmente cuando se ve un cuadro que tiene que ver con algún pasaje en su vida, como alguna operación, funciona el tener cartas alrededor que te narran la historia. “Esas cartas dicen cómo fue la comunicación con el doctor, qué diagnóstico le dio, porque no fue posible que se aliviara rápidamente, al público se le dan todos estos elementos que le llevan a entender por qué Frida tuvo que pasar tantas horas en la cama y por ende tuvo que tener una actividad paralela que le permitiera entenderse, que al final fuera la pintura”.

Comentó que sobre Frida Kahlo se pueden conocer diferentes elementos en torno a ella que pueden llevar a encontrar diversas interpretaciones o explicaciones: “Finalmente los curadores siempre vamos a estar interesados en generar exposiciones que sean novedosas, que atraiga a la gente, porque si todos los museos hicieran las mismas exposiciones perdería el atractivo, siempre hay que ver qué hay de nuevo sobre esta artista, pues va a generar una expectativa”, puntualizó Josefina García.

Para Mercedes Sierra, las muestras integradas por objetos o elementos no precisamente pictóricos permiten a los visitantes ver que era una persona común y abonan al propio valor de la persona que fue: “Es impactante saber que ella todos los días le cocinaba a Diego Rivera, y que de la Casa Azul todos los días salía una vianda para el maestro en una canasta, tapada por una carpeta pintada por ella, creo que eso atrae mucho”.

 

Frida Kahlo, sinónimo de éxito  

Paulina Ramírez consideró que el hecho de que Frida Kahlo continúe vigente aún a décadas de su fallecimiento, ocurrido el 13 de julio de 1957, tiene que ver con el color que plasmó en sus obras, mismos que fueron muy apegados a lo mexicano: “Ella hacia el rescate de elementos mexicanos, creo que la gente se siente identificada en su obra e historia, más allá de la relaciones que ella mantuvo, su pensamiento ideológico y el sufrimiento mismo; por esta parte humana, y eso la hace vigente en todo momento”.

En opinión de Josefina García, la vigencia de Frida Kahlo en los distintos espacios museísticos y galerías radica en que su obra es atemporal: “Podría situar su obra en 1940 y actualmente se puede ver a mujeres vestidas de tehuanas; obviamente hay muchos elementos que puedan ser atractivos a la vista que generan inquietud en el público, con inquietud me refiero a conocer más sobre el artista, y en qué quiso decir”.

Ahondó en que es un personaje que por donde se le vea tiene muchos matices y aspectos que al final de cuentas se vuelve atractivo para la gente y los espectadores: “Frida genera expectaciones y atractivo no sólo para los museos”.

La historiadora de arte, Mercedes Sierra, expuso que la obra de Frida Kahlo fue revalorada de unos años para acá: “Es cierto, la maestra siempre fue un personaje importante dentro del desarrollo de la intelectualidad y de los procesos humanistas del siglo XX, y sobre todo en la primera mitad, pero en ese momento su obra no era vista internacionalmente”.

Indicó que un punto importante es pensar en la revaloración de la obra de Frida en el extranjero, pero a partir de unos cuantos años hacia acá, donde se le reconoce y se vuelve una figura internacional, y se le da diferentes interpretaciones: “A mí me da mucha alegría que en este momento sea una o la más importante exponente mexicana en el extranjero, pensando que su primera exposición fue en 1939 en París, y no tuvo gran éxito, lo mismo sucedería en Nueva York”, acotó la profesora de la FES Cuautitlán de la UNAM.

En opinión de Dina Comisarenco, son las mujeres quienes pueden llegar a identificarse con sus imágenes, así como los grupos socialmente marginados de una u otra forma: “Frida se animó a representar, a sacar a la luz y visibilizar temas y sentimientos que generalmente son tabú en nuestra sociedad: el parto, la pérdida de un bebé, la homosexualidad. Los seres humanos, particularmente cuando somos socialmente oprimidos y forzados a creer que si nos desviamos del camino que se nos señala como aceptable, estamos solos y enfermos, necesitamos dialogar y compartir nuestras vivencias para poder sobrevivir el dolor que estas nos causan”.

 

Otras muestras

Además de la muestra actual en el Jardín Botánico de Nueva York y la que próximamente abrirá el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo en la Ciudad de México; el Centro Cultural Tijuana (Cecut) alberga la exposición Frida Kahlo. Sus fotos, abierta al público el 12 de junio y que a pocos días de su apertura el recinto registró una asistencia histórica.

En esta muestra, integrada por 241 fotografías, los visitantes pueden apreciar imágenes en las que aparece Frida Kahlo y otras más que la pintora tomó personalmente. Permanecerá en el Cecut hasta el 13 de septiembre y seguirá su itinerancia por Estados Unidos, Nueva Zelanda, Brasil y Australia.

El Museo Dolores Olmedo cuenta en su colección con 26 obras de Frida Kahlo, las cuales están continuamente en préstamo, pero este año tiene 20 obras mismas que el público puede apreciar.

En el marco del Año Dual México-Reino Unido la Galería Michael Hoppen en Londres Inglaterra exhibirá hasta el 12 de julio Frida de la fotógrafa Ishiuchi Miyako. La muestra es un registro fotográfico de diversas pertenencias de la reconocida artista.

Ishiuchi Miyako fue invitada a fotografiar los artículos encontrados en el baño de Frida Kahlo en la Casa Azul, en las gráficas se pueden ver vestidos de Tehuana, corsets decorados por la propia Frida, una pierna prostética, así como unas botas rojas de tacón y lentes de sol.

Hasta el 7 de septiembre el Museo de Textiles de Canadá exhibirá fotografías del fotógrafo húngaro Nickolas Muray, captadas entre 1937 y 1946. Son 51 fotografías en blanco y negro y a color de Frida Kahlo pintando, con su esposo el muralista Diego Rivera, con su hermana menor Cristina, con el propio fotógrafo y con importantes personalidades de la época como el caricaturista Miguel Covarrubias.

En la galería Throckmorton de Nueva York se exhibe una selección de fotografías poco comunes tomadas a la pintora mexicana Frida Kahlo por algunos de los más destacados artistas de la lente de la primera mitad del siglo XX: Manuel y Lola Álvarez Bravo, Miguel Covarrubias, Héctor García, Gisele Freund, Edward Weston y el padre de la pintora, Guillermo Kahlo. La exhibición, abierta el público del viernes al 12 de septiembre, muestra 45 imágenes de un catálogo que contiene en total 135 retratos a la artista mexicana.

En el Museo Frida Kahlo desde hace dos años está abierta la exposición Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo. En este montaje el público puede hacer un recorrido por el vestuario y los objetos personales de la artista, a través de los cuales es posible interpretar las múltiples facetas que Frida Kahlo desarrolló a lo largo de su vida y obra, además de conocer la relación que tenía con su cuerpo.

Frida Kahlo creció en la Casa Azul. Su vida estuvo rodeada de infortunios, en 1913, a la edad de seis años, contrajo poliomielitis que le afectó la pierna derecha; 12 años después, un 17 de septiembre de 1925, el autobús en el que viajaba fue impactado por un tranvía, sufriendo la rotura de la columna vertebral en tres sitios, la clavícula, tres costillas, la pierna y el pie derecho, además de una triple fractura de pelvis que le impediría tener hijos.

Antes de su accidente, en 1922 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, destacando por su carácter rebelde. Comenzó a pintar en 1926, durante su convalecencia del accidente, en 1929 se casó con el pintor Diego Rivera, se divorciaron en 1940, volviéndose a casar un año después.

Especialistas consideran que Frida Kahlo fue creadora de una pintura personal, ingenua y metafórica. Creó obras relacionados con experiencias de su vida personal y dolor físico. Hizo 143 obras, 55 de ellos autorretratos.

 

Con información de Conaculta

 


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