Desde la Redacción

De regreso a la época medieval en pleno siglo XXI / Desde la redacción

Como cada semana, el pasado domingo en las distintas iglesias católicas comenzó a repartirse (a cambio de cinco pesos) la revista religiosa llamada Correo Diocesano, un producto informativo editado por la diócesis de Aguascalientes; en esta ocasión la portada mostró el siguiente título: “El enfrentamiento final entre Dios y el reino de Satán es sobre la familia y el matrimonio”.

En un artículo escrito por la señora Martha Morales se destaca que el Estado ha abdicado de su tarea legislativa “reduciéndose a ser una cinta grabadora de los deseos de los individuos”, esto da como resultado la creación de una sociedad de egoísmos opuestos y frágiles convergencias de intereses. En el texto se señalan algunos factores como debilitadores de la familia, tales como la convivencia antes del matrimonio, el adulterio, el divorcio fácil, el “matrimonio” entre personas del mismo sexo, la prostitución, los anticonceptivos, el aborto, la masturbación y la pornografía.

Señala: “ahora que la SCJN apoya la unión entre persona del mismo sexo, digo ¡qué pena que no se guarden su opinión y traten de imponerla! eso es expresión de una libertad anárquica”, para esta articulista las leyes actuales sólo deseducan y desorientan a quienes buscan una guía de vida.

Puntualiza que los homosexuales “sinceros” han confesado que cargan con un gran sentimiento de culpa cuando ejercen su “orientación sexual desviada”, término que desde años atrás las organizaciones gubernamentales como la Conapred y CNDH, así como asociaciones civiles defensoras de los derechos humanos, han manifestado como discriminatorio y violatorio a las garantías individuales de las personas con preferencias sexuales distintas a la heterosexual.

Para esta mujer conservadora la lucha por el matrimonio gay no es política, es la lucha para destruir la creación de Dios, por lo tanto desde su perspectiva los tribunales han usurpado un poder que no les corresponde.

En la editorial titulada “Contaminación religiosa” se detallan las múltiples maneras en que la religión católica se ha ensuciado por propios católicos en desvío de la palabra de Dios, con base en prácticas religiosas incompatibles con la católica como la hechicería, brujería, espiritismo, horóscopos, tarot y los “embusteros adivinos”.

Para la activista provida Cecilia Rodríguez las leyes han tomado la vida diaria de la sociedad “demasiado rápido” y muchos católicos lo están tomando con mucha tibieza; ella está en lucha por el matrimonio natural y la familia: “los fieles católicos reconocen lo absurdo de la leyes que imponen consecuencias obvias y graves, el centro de los debate es la falsa idea de la libertad”.

Todos concluyen que independientemente de lo que digan las leyes, la Iglesia católica debe defender la verdadera libertad por medio de la naturaleza y la trascendencia de la persona humana, dicen que “la naturaleza humana, el matrimonio y la familia no son construcciones humanas sino lo que genera el derecho natural”, siendo ésta una supuesta la ley inscrita en la conciencia de cada persona.

Para activistas de organizaciones como Vihdha, el Observatorio de Violencia Social y de Género, Cecadec, V de Violeta, e inclusive para la Comisión Estatal de Derechos Humanos, estos mensajes institucionales deben conducirse con mayor respeto y mesura ya que pueden causar una ola de violencia y crímenes de odio como sucedía en la Edad Media. Para todos les dejo lo que dice el catecismo de la Iglesia católica:

“2358. Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”.

Por lo general yo no escribiría este texto pues me propuse no darle tanta importancia a los grupos conservadores, sin embargo lo que pude observar el pasado domingo fue una preocupante tensión social causada por el fanatismo religioso; existen muchas “familias” manifestando por el derecho a la vida, la no aceptación de los matrimonios y parejas homosexuales, la no adopción de menores en parejas del mismo sexo, así como la no educación sexual ni libertad sexual de los niños y adolescentes.

Lo coloco entre comillas pues muchas no llegan a ser ni siquiera cariñosas con sus hijos, la madre vive de la reuniones con sus amigas de alcurnia, el padre trabaja todo el día y se va al club con los amigos empresarios y los hijos mientras tanto se quedan con la nana y reciben dinero a manos llenas. Perdónenme pero aquí y en China eso no significa tener una familia.

Durante este fin de semana me percaté de la poca tolerancia que hay entre todos los grupos, mientras unas personas exigían respeto a su ideología católica y poder de Dios, zangoloteaban a dos chicos homosexuales que sólo estaban haciendo su trabajo en una conocida tienda de ropa; eso no es respeto ni amor al prójimo. Mi pregunta es ¿dónde están los valores que tanto reclaman?

Regresando al Correo Diocesano, quiero destacar que iba acompañado de múltiples críticas de sacerdotes en pleno sermón del evangelio, tengo poco conocimiento de sus normas católicas pero sé que México se consolidó como un Estado laico desde la Constitución de 1857, y la iglesia no debería de entrometerse en asuntos legislativos, ni tampoco fomentar la violencia, la homofobia y la separación social.

Así estamos en Aguascalientes, una ciudad con un millón 184 mil 996 habitantes, de los cuales los grupos conservadores liderados por José María de la Torre, Edmundo Becerril Alba y otros tantos como los Legionarios de Cristo; pretenden mover masas para regresarnos a una sociedad medieval.

 


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Itzel Acero

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