Opinión

100 años besándola / H+D

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Si las multinacionales tienen acuerdos con dictadores,

subastan las industrias al mejor postor, están pendientes sólo

de encontrar el lugar más rentable y miran hacia

otro lado para no ver la explotación que alimentan

es porque las normas internacionales lo permiten.

En realidad, ellas representan la idea más perfeccionada

del capitalismo salvaje que permiten las nuevas tecnologías

y una globalización puesta al servicio del

mercado y no de la sociedad.

Naomi Klein

“Contiene recuerdos y otros ingredientes secretos”, así es el eslogan de uno de los anuncios publicitarios que bombardean los medios masivos de comunicación creado para los cien años de la existencia de la icónica botella Coca Cola, la multinacional generó una campaña global presente en más de 140 países. La marca y su botella muestran con fuerza su principal ingrediente; ser un ícono estadounidense, ser un ícono colonizador.

La botella diseñada en el siglo pasado por la Root Glass Company en Indiana logró su cometido inicial de ser un envase reconocible, incluso en caso de rotura o en la oscuridad, el color Georgia verde tiene su origen en un homenaje al estado natal de la marca, a su vez su nombre contour significa literalmente figura, contorno. Aunque hábilmente el diseño de la botella se ha adaptado a los cambios y a las modas, ha sido rebautizada en varias ocasiones, desde botella hobbleskirt debido a la similitud con una falda ajustada que llegaba por debajo de la rodilla, hasta también ser conocida como Mae West, en clara alusión a las curvas de la actriz de cine de los años veinte. Sin duda la botella del producto estrella de la Coca-Cola Company es uno de los envases más producidos y consumidos en el mundo, ¿pero que pócima mágica hay detrás del vidrio translúcido?.

Creada en 1886 en una farmacia-botica de la ciudad de Atlanta, la bebida se ofertaba por cinco centavos de dólar como un remedio para las náuseas y el dolor de cabeza, elaborada principalmente con la mezcla de hojas de coca y semillas de nuez pronto cobraría popularidad. Tiempo después se crearía el nombre de Coca-Cola y se diseñaría su logotipo. La fórmula original, hecha en la pequeña botica, será vendida y la bebida comenzaría a distribuirse en todo Estados Unidos. Tiempo después un grupo de abogados adquiriría la compañía y la transformaría hasta su estado actual.

La patente del diseño de la botella se realizó en 1915 y desde entonces el envase se convertiría en el contenedor de la bebida oscura más famosa del mundo. Para rememorarlo la compañía está lanzando diferentes eventos en este año, desde la exhibición de la botella y las diversas transformaciones en su diseño en The High Museum of Art, en Atlanta, un tour de arte de la botella por países latinoamericanos, diversas presentaciones de anuncios y campañas en Europa, Asia y África, así como una campaña mundial con personajes de la cultura popular norteamericana como Elvis Presley, Ray Charles y Marilyn Monroe, así como frases o citas de personajes, entre ellos Andy Warhol; “puedes estar sentado enfrente de la televisión viendo un comercial de Coca-Cola y sabes que el presidente toma Coca-Cola, Liz Taylor toma Coca-Cola y que tú también bebes Coca-Cola”.

Es así que en el centenario de esta mítica botella translúcida, de curvas seductoras, convertida en diseño icónico y “besada” por gran parte de la humanidad también debe de ser vista desde un análisis profundo, crítico y objetivo más allá de la publicidad frívola y el márquetin de ganancias, análisis que probablemente haga el envase menos translúcido y menos seductor y poner en cuestionamiento su posición de ícono del diseño de envases, posición que en los últimas décadas mutó a ícono colonialista y en la actualidad a ícono de producto nocivo.

Robar agua para crear sed es una de las apuestas más lucrativas de la Coca-Cola Company (distribuida en el mundo con cientos de concesionarias), en la actualidad diversos grupos de activistas, médicos, nutricionistas, campesinos y medio ambientalistas denuncian a la refresquera y sus productos, la lucha contra la compañía es una lucha por la salud y la seguridad alimentaria de los pueblos. En el contenido de la centenaria botella se han encontrado residuos de pesticidas, así como ácido fosfórico y dióxido de carbono -que la vuelve fuertemente ácida, comparable con un detergente de limpieza-, ciclamato sódico que es un sustituto de azúcar con un sabor dulce 200 veces más -producto que aumenta la incidencia de cáncer en la vejiga-, así como aspartamo, que es otro sustituto de azúcar no recomendable para la salud. Existen también otros ingredientes dentro de esta besable botella, un compuesto anticongelante, etilenglicol para reducir la temperatura de congelamiento y ácido fosfórico para otorgarle un poco de acidez.

El valor nutricional de la bebida, determinado por expertos, es cero. Organismos legislativos y de salud de diversas partes del mundo han denominado a esta bebida como producto chatarra, prohibiendo su venta en escuelas de nivel básico y medio superior, advirtiendo a la población del grave daño a la salud.

La seductora botella también es el caballo de batalla de su compañía en terrenos políticos que permean en lo social y lo económico, contando con delegaciones en más de 200 países, donde destacan los paraísos fiscales de Bahrein o las islas Caimán -evadiendo impuestos en decenas de países-, la compañía en India arrasó con plantaciones agrícolas sobreexplotando los mantos acuíferos hasta que la Suprema Corte prohibió su actividad, en Chiapas tras privatizar el agua de la reserva ecológica del Cerro de Huitepec, vende el agua con dos veces el porcentaje de plomo permitido por normas internacionales, en Pakistán se documentó fotográficamente prácticas de explotación infantil empleando a niños para coser balones promocionales, en Panamá fue multada por contaminar la Bahía de Panamá con zumos de frutas, en El Salvador niños eran utilizados para cortar caña de azúcar con machete, en jornadas de hasta nueve horas y sin cobertura sanitaria, la compañía ha aceptado haber envasado agua común del grifo y venderla como agua extraída de manantiales. En su propio país de origen ha sido sancionada en varias ocasiones por sus condiciones insalubres y graves escapes químicos, así como multada por sus prácticas de discriminación racial. En Colombia, la compañía ha reprimido al sindicato de trabajadores, el cual ha documentado asesinatos y casos de amenazas, secuestros y torturas, en los que la compañía emplea paramilitares para acabar con el sindicato, ha despedido cientos de obreros, cerrado fábricas y reabierto con trabajadores temporales -los anteriores son solamente algunos casos, un verdadero listado a profundidad nos llevaría varias hojas-. Ha sido investigada por financiar ilegalmente campañas políticas, presionar autoridades de diversos países, corromper legisladores, violar las leyes de salud y seguridad alimentaria y generar prácticas monopólicas.

Es un absurdo pretender arruinarle la fiesta a la centenaria botella, es un absurdo reconocer un diseño de envase cuando éste representa a una compañía que contribuye al aumento de enfermedades, la explotación de recursos y violaciones a los derechos humanos, es un absurdo besar veneno y corrupción en una vieja botella para nada deseable.

 

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