Esfera Pública

Esfera Pública: Del INE y los Verdes

Verdes

Por Enrique F. Pasillas

 

El doctor Lorenzo Córdova Vianello y la mayoría de los consejeros del INE saben muy bien en dónde residen sus lealtades. Por ello no es de sorprender que nos anuncien en días pasados por mayoría de votos (siete contra cuatro) que no es posible quitar el registro al partido conocido como el de las cuatro mentiras por violaciones graves y reiteradas a las normas electorales y a la Constitución en el reciente proceso electoral federal.

De poco valieron entonces las aproximadamente 140 mil firmas recogidas por diversos activistas en redes sociales (Change.org) suscribiendo la petición de quitar el registro al Verde, o las acciones legales y la presión de algunos actores sociales, ONG y hasta cuatro partidos políticos nacionales, porque los consejeros ni los ven ni los oyen al más puro estilo del pasado autoritario. Ahora bien, considerando que varios de estos consejeros son “reputados” académicos y “expertos” en temas electorales, era de esperarse una argumentación mínimamente coherente. Pero visto está que no hace falta cuando el cinismo sobra. Así lo reconocía el consejero presidente: “el Verde sí violó la ley, pero que eso no impidió el proceso electoral ni la recreación de la democracia”.

Dijo también literalmente el díscolo consejero Córdova: “El PVEM violó la ley, por eso fue sancionado, lo hizo de manera grave y por eso fue sancionado gravemente. Pero el conjunto de ilícitos en los que incurrió a lo largo de estos meses no puso en riesgo, ni el sistema de democrático, ni al estado constitucional.”

Lo grave de su decisión radica en que constituye una patente o autorización anticipada para que los del corrupto tucán y aliados que les acompañan sigan violando impunemente la normativa electoral hagan lo que hagan, aunque con su actuar barran con la poca legitimidad de las instituciones públicas electorales de este país.

Es indudable entonces que el costo de tan desaseadas decisiones lo pagamos todos los ciudadanos. Y lo paga el país entero, porque no es serio ni admisible un árbitro electoral “ciudadano” que durante el proceso electoral entero calló sistemáticamente sobre las infracciones y omisiones del Verde para venir a decir ahora con un oportuno cinismo del que no se recuerda caso igual, que quitarle el registro al Verde hubiese equivalido a quitar al PAN el registro por los amigos de Fox o al PRI por la financiación de Pemex a la campaña presidencial de Labastida.

Argumentación falaz donde la haya, porque los consejeros electorales saben muy bien, como reputados expertos que son, que la causal de pérdida del registro invocada en el verde caso, no estaba vigente antes pero sí ahora, dadas las reformas electorales aprobadas por los partidos nacionales con registro el año pasado. Tampoco vale el argumento de Woldenberg et al de que hay que dejar que los ciudadanos decidan votando la cancelación del registro de un partido en las urnas, porque entonces no se entiende para que queremos un INE que gastó 18 mil 572 millones de pesos en la organización y validación de las elecciones federales que abdica de sus facultades y obligaciones legales. De modo que dichos verdes consejeros evaden su responsabilidad de manera clara, haciendo un flaco servicio a la democracia que dicen defender.

Porque el partido de marras no sólo viola con su actuar la legislación electoral, sino también, y sobre todo, los principios constitucionales en materia electoral. ¿Qué debe hacer entonces un partido, si lo visto no basta, para perder su registro? Muy sintomático resultó ver que ante la posibilidad de perder el registro, el Verde guardó un silencio disciplinado. Ni un solo argumento articulado en su defensa. ¿Para qué, cuando no se necesitan? Queda muy claro a estas alturas que la simulación, la compra de votos y la violación reiterada del ordenamiento legal a ciencia y paciencia de la autoridad electoral en funciones no es tan grave para quitar registros. De verde propina, tampoco mereció sanción del INE la campaña concertada de tuits de personajillos ligados a la farándula llamando a votar por el Verde el día de la jornada electoral.

Muy claro queda también que el INE carece de legitimidad en su composición actual. ¿Sorprende con cosas como éstas que México haya caído 31 lugares en el índice de percepción de la corrupción que publica anualmente Transparencia Internacional?

Post scriptum. La pintoresca y barroca argumentación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para confirmar o revocar sentencias merece atención especial, sobre todo por el vívido contraste que hace con la posición de los verdes consejeros del INE. Pero de eso y otras curiosidades electorales, hablaremos otro día.

@efpasillas

 

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La raíz del problema

Por Noé García

 

El Consejo General del INE parece vivir en una constante crisis, sólo nos quedan recuerdos de aquel magnífico órgano ciudadano y profesional encabezado por José Woldenberg que sentó las bases a la transición del año 2000.

La decadencia comenzó con el Consejo General de Ugalde; retomo algunas líneas de artículos de opinión de esas fechas de Jaime Avilés en su Desfiladero: “Ayer se hizo efectiva la alianza histórica entre el PRI y el PAN, respaldada por el Verde Ecologista, para dar un golpe legislativo que reducirá al IFE a una mera oficina de trámites”; ese mismo día La Jornada nacional a ocho columnas sentenció con letras más negras que de costumbre “Asalto al IFE”, y al pie una foto de Elba Esther festejando con los puños cerrados y medianamente levantados; León Bendesky escribió “La democracia está secuestrada. Los mismos partidos políticos que supuestamente habrían de resguardarla en el Congreso son los responsables del secuestro”.

Luego siguió el Consejo General de Leonardo Valdés Zurita, los agravios a la izquierda llevarían a este personaje a la presidencia del órgano del IFE, el PRD y la izquierda tendrían mano y fue su “mejor” carta, pero a lo largo de su administración supo que esa izquierda que lo propuso no le generó gobernabilidad en el Consejo, por tanto se lanzó a los brazos de los consejero propuestos por el PRI y a este partido; lo que provocó que ocho meses antes de concluir su mandato la izquierda exigiera su salida.

Ese consejo vivió distintas crisis, distintos periodos con el Consejo General incompleto, pues ante la ocurrencia de la sustitución escalonada de consejeros duraron hasta cuatro meses sin nombrar a tres de ellos, entre ellos el presidente.

Llegó abril del 2014 y se repitió la fórmula, la Cámara de Diputados repitió el procedimiento del reparto partidista del órgano electoral, el PRI-PVEM y PAN cedieron gustosamente la presidencia, con la condición que consejeros afines fueran mayoría y ocuparan las principales comisiones. Llegó el doctor Lorenzo Córdova, hijo de un respetado intelectual de izquierda, Arnaldo Córdova, pero su inexperiencia y frivolidad lo llevaron a encetarse con las mieles de los poderosos; como botón de muestra, la filtración de su llamada telefónica donde se burlaba en un tono discriminatorio de un líder indígena.

Todo lo anterior lo recapitulo, pues no podemos esperar algo distinto a lo que ya nos tienen acostumbrados, traicionar la democracia. No podemos seguir siendo ingenuos y esperar cosas distintas de órganos que desde su origen están podridas.

Podría parecer que lo del Partido Verde es un exceso, y se da pie para avalar inequidades, se han escrito kilómetros de líneas argumentando en contra de las acciones del Verde, no he encontrado y leído una a favor; pero también recordemos que actuaron así con el PRI, PAN y PRD en su momento por cuestiones de fiscalización. Vimos cómo en las cifras preliminares de integración de la Cámara de Diputados el consejero presidente infló las proyecciones para el PRI-PVEM y PRD, en cambio minimizó las de Morena y Movimiento ciudadano; y así podríamos citar más y más ejemplos.

La realidad es que el órgano de gobierno del INE (antes IFE) tiene mucho tiempo que ha dejado de ser ciudadano y garante de decisiones democráticas, está convertido en una oficina anexa de los partidos y los consejeros buscan quedar bien con los que los pusieron de los partidos.

La triste realidad es que este Consejo General encabezado por Córdova no se destacara por decisiones de vanguardia, democráticas y de frente al ciudadano; seguirá respondiendo a sus patrones, la triada partidista.

Por tanto desde hoy se tiene que empujar una reforma integral y no cosmética (como lo fue con el cambio de siglas). Creo que la solución reside en generar mecanismos que garanticen la profesionalidad e independencia en el nombramiento de los integrantes de los organismos electorales; pensar en postulaciones anónimas, donde los diputados tengan la información curricular, los resultados de las evoluciones y la información de las entrevistas sin conocer a quién pertenece dicha información y elegir los perfiles y no los nombres. Además establecer una fórmula que determine con base en la participación ciudadana en las elecciones la cantidad de recursos que recibirá el órgano electoral y la bolsa de los partidos; con ello tendrías a mayor participación electoral mayor recurso a ejercer por parte del órgano electoral, a menor participación menor recurso. Así el organismo electoral buscará elevar la participación y se alejará de la tentación de quedar bien con el Ejecutivo o partido mayoritario en la Cámara de Diputados para una mayor asignación de recursos.

Termino, pedir a este Consejo General que quite el registro al Verde es como creer que Virgilio Andrade sancionaría a Peña Nieto por el Housegate.

 


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