Opinión

La Feria de las Flores / H+D

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Me gusta el olor que tiene la mañana

me gusta el primer traguito de café

sentir como el sol se asoma en mi ventana

y me llena la mirada, de un hermoso amanecer.

Me gusta escuchar la paz de las montañas

mirar los colores del atardecer

sentir en mis pies la arena de la playa

y lo dulce de la caña, cuando beso a mi mujer.

Jorge Celedón (Fragmento de “Esta Vida”, Son para el mundo, 2006, CD)

 

Desde Medellín, Colombia. Había escuchado hablar de ella, me la habían contado, me la había imaginado, pero esta vez la imaginación no superó la realidad. La Feria de las Flores es una fiesta como ésas que cada pueblo latinoamericano posee con orgullo y no deja olvidar entre las modas, la postmodernidad y la nuevas tendencias, esas festividades que los pueblos en un punto inventaron y crearon para reír, bailar y compartir, o simple y sencillamente para festejar la vida.

 

Las flores en Colombia y particularmente en la región de Antioquia son un elemento de patrimonio y tradición, así como un importante factor de desarrollo económico debido a su producción y exportación a los lugares más inimaginables del mundo, cada madrugada miles de flores salen de los aeropuertos de Medellín para inundar de color y aroma los lugares a donde serán llevadas. Tan solo el pasado febrero -debido a la efervescencia de San Valentín- se enviaron a Estados Unidos más de 500 millones de tallos según la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, para Antioquia las exportaciones anuales han crecido hasta en un 15% los últimos dos años. La flor no tan solo es una médula importante para los empresarios agricultores, sino también para los trabajadores colombianos, de acuerdo al Ministerio de Agricultura, la floricultura genera 120 mil empleos directos y 600 mil indirectos.

Las flores colombianas y su sector se han logrado convertir en el segundo exportador a nivel mundial, solamente debajo de Holanda, esto debido a su alta calidad, colorido, tamaño, variedades, belleza y adecuaciones en estándares y normas internacionales. Dentro de la amplia gama de flores cultivadas en los campos colombianos y antioqueños está el clavel -estándar y miniatura-, como principal especie exportada, seguido por la rosa, con más del 60% del total, sin embargo la diversificación del sector se ha ampliado con más de 50 especies exportadas.

 

Es así como la flor para Colombia es un elemento de orgullo y de trabajo, y para celebrar ello, se realiza cada año a principios de agosto -mes de la independencia de Antioquia- en la “ciudad de la eterna primavera”, la Feria de las Flores. La primera feria se realizó en 1957 debido a la iniciativa de la Junta de Oficina de Fomento y Turismo, con los años la comunidad campesina antioqueña se involucraría cada vez más en la producción y comercialización de las flores como eje central de la ciudad y representación de la misma. Así surgen los tradicionales “silleteros”, ya que antiguamente en la región, los indígenas y campesinos cargaban en la espalda “sillas” o “silletas” para transportar a sus hijos o alguna persona enferma, posteriormente las sillas eran utilizadas por los campesinos como medio de transporte para vender sus flores y productos, bajando de las montañas hacia la ciudad para comercializarlos, la costumbre se fue perdiendo con la llegada de los animales de carga, sin embargo con la feria la tradición se recobra con sentido de memoria y pertenencia a la región.

 

Un espectáculo único es el tradicional Desfile de Silleteros, donde la gente de las diferentes regiones periféricas a Medellín muestran sus sillas cargadas en la espalda adornadas principalmente con la flor nacional colombiana, la orquídea, aunque también aparecen los girasoles, lirios, claveles, crisantemos, gladiolos, pinochos, estrellas de Belén, entre varias más, cada flor en cada silla es colocada meticulosamente, la estética es perfecta, el diseño está basado en la imaginación y expresividad de cada campesino, el color y el aroma inundan la calle calurosa al caer la tarde en Medellín.

La Feria de las Flores -Patrimonio Cultural de la Nación- es una fiesta popular única en el continente, se realizan cabalgatas por las haciendas y los campos llenos de flores, desfiles de autos clásicos y concursos de trova colombiana -coplas picaras y satíricas acerca del modo de ser del paisa y su estilo de vida-, exposiciones de orquídeas, flores y pájaros dentro del Jardín Botánico de la ciudad -con uno de los orquidearios más bellos que he visto y con un maravilloso montaje-, muestras gastronómicas -con la bandeja paisa como gran platillo, aunque no falta el mondongo y el sancocho- acompañados de bebidas como el aguardiente, el aguapanela o el delicioso guarapo.

En los pueblos cercanos los campesinos siguen transportándose en las “chivas”, vehículos típicos -autobuses- sin ventanas, pintados de diversos colores vivos y de motivos tradicionales, adornados con frutas y flores, es una experiencia visual única entre costales, flores y cajas que la gente transporta.

El Parque de los Deseos es un espacio de recreación cultural, se encuentran los artesanos con sus productos, que van desde elementos tradicionales hechos de semilla de café, textiles típicos u objetos tejidos en hoja de palma, la feria y sus flores llegan al Parque de los Pies Descalzos, un oasis en la ciudad, con espejos de agua, arena, vegetación, en donde los paisas se relajan tranquilamente mientras toman un tintico -café-. Después recorrer la Plaza Botero, uno de los lugares más famosos de la ciudad debido a las 23 esculturas del maestro Fernando Botero, enfrente se localiza el Museo de Antioquia, acervo de gran parte de la obra de este pintor colombiano, el sector es una muestra de la recuperación social y urbana de la ciudad, del centro de ésta y de cómo el arte puede incorporarse a la vida cotidiana. Caminando se llega a la Plaza Mayor a admirar los Gigantes de Flores, figuras de gran tamaño adornados con las más diversas especies de flores, este año los gigantes representaron los carnavales de las cinco regiones de Colombia -caribe, andina, pacífica, orinoquia y amazónica-, en donde también se pueden admirar los Tapetes de Flores, elementos diseñados en el piso con referencias de la cultura popular.

La Feria de las Flores es un referente para Medellín y una fiesta de arte, cultura, color y tradición para Colombia, es un deleite para los sentidos y para el corazón, que entre estos aires y estas montañas late un poco más alegre y más tranquilo.

“Sé que el tiempo lleva prisa, pa’ borrarme de la lista, pero yo le digo que: Ay, que bonita es esta vida, aunque a veces duela tanto, y a pesar de los pesares siempre hay alguien que nos quiere, siempre hay alguien que nos cuida, y aunque no sea para siempre, si la vivo con mi gente, es bonita hasta la muerte, con aguardiente y tequila”. Jorge Celedón.

 

 

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