Opinión

Un día, una arquitecta / H+D

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Antes se creía que las mujeres no tenían suficiente lógica.

Es totalmente absurdo. No sé cómo es el yo de un hombre ni

cómo funciona su mentalidad, pero no hay ninguna diferencia

en capacidad, no formalmente en cuanto a los edificios, al menos.

Podría haber diferencias en las cualidades de conducción de las

mujeres o en cuestiones de personalidad, pero,

si se nos da la posibilidad, podemos diseñar igual

Zaha Hadid

 

La anterior frase de la reconocida arquitecta iraquí, ganadora de múltiples reconocimientos entre los que destaca el Premio Pritzker -siendo la primera mujer en recibirlo- coloca una temática interesante pocas veces debatida en la academia y mucho menos en la cotidianidad de la vida laboral de las disciplinas proyectuales como el diseño y la arquitectura; la cuestión de género también construye.

La mujer en el mundo de la arquitectura ha estado a lo largo de la historia relegada a un segundo plano, o mejor dicho a un plano casi inexistente, son muy pocas las arquitectas conocidas o referenciadas en trabajos académicos, investigaciones y exposiciones de arquitectura. Los libros están conformados por los grandes nombres de la disciplina en su totalidad hombres. En una profesión dominada por el varón la visibilidad de la mujer es reducida, más allá del espacio académico (el aula, la universidad) la presencia de la mujer en la arquitectura, la construcción, la ingeniería civil, sigue observándose como una excepción casi digna de ser comentada. Así en una sociedad -y una profesión- dominada por el hombre como género, la mujer arquitecta padece históricamente una segregación. La lucha de la mujer y su participación activa en la política, la economía y la sociedad -con todo lo que ello implica- es un fenómeno relativamente nuevo si tenemos la capacidad de ver la gran línea histórica de la humanidad, hace cuatro o cinco generaciones atrás una mujer no podía tener acceso a una academia o escuela de arquitectura.

Sin embargo, y a pesar de dichos obstáculos tanto de índole social -moral- como académicos, hubo institutos o universidades que permitieron el acceso restringido a la mujer para el estudio de la arquitectura a principios del siglo pasado, pero ejercer la actividad en el mundo laboral resultaba imposible. Por lo cual las contadas mujeres arquitectas en diferentes países participaron generalmente en la vida académica, organismos de gobierno, formar pequeños grupos y comenzar escuetamente a generar una visión diferente de la actividad, visión también desde el género.

Por ello la participación de la mujer en la arquitectura es aún hoy en día un camino exploratorio y con diversos retos de equidad, muestra de esto es una participación desigual en empresas, constructoras y despachos tanto en la cantidad de mujeres como en lo referente a los salarios, en donde la mujer históricamente ha sido una arquitecta subalterna, desconocida, negada u olvidada.

¿Cuántas mujeres arquitectas renombradas conoce?, ¿cuántas veces ha visto una biografía de una mujer arquitecta?, ¿en cuantos textos aparecen?, estas preguntas dieron origen a uno de los proyectos más interesantes con respecto a la visibilidad de la mujer en la profesión de construir y proyectar. El pasado 8 de marzo -Día Internacional de la Mujer- se lanzó a la web el blog y el facebook; Un día, una arquitecta, un proyecto dedicado a difundir a las mujeres arquitectas que han participado en la historia de las ciudades, de los centros de enseñanza, de los libros y las investigaciones, del quehacer de la profesión y sus aportaciones, a falta de reconocimiento y datos duros muchas arquitectas han generado una reflexión crítica sobre los temas de género y desigualdad en áreas que circundan la arquitectura, por lo cual encontramos urbanistas, fotógrafas, diseñadoras, artistas, dibujantes, investigadoras y críticas, con el rasgo en común de aportar a la humanidad una mejora en su calidad de vida.

Con este proyecto, un grupo de arquitectas de Latinoamérica y España pretenden aportar visibilidad y contenido a las arquitectas desconocidas no por su obra o su importancia, sino simplemente por la falta de conocimiento o referencias -Latinoamérica cuenta con un 50 por ciento de presencia de mujeres estudiantes de la profesión-.

Tanto en el blog como en la página de Facebook cada día del año está dedicado a referenciar una mujer arquitecta, su obra, su legado, su pensamiento, en muchos de los casos en claro testimonio al género y su lucha por la igualdad, la discriminación y la actividad en un mundo erigido y construido por hombres. Es también interesante de analizar el olvido de la mujer como patrón recurrente en la sociedad y su historia, generalmente punto de partida de las teorías feministas. Este proyecto que pretende visibilizar y presentar a 365 mujeres arquitectas de todas parte del mundo, de diferentes épocas -alrededor de cinco siglos- y contextos, es un espacio para entrever a la mujer y adherirla a una historia que la ha relegado como personaje subalterno cuando es claro que no ha sido así. También páginas como Women Wikipedia Design o Women in Architecture son puntos referenciales para este cambio de perspectiva.

La visión particular de la mujer con respecto a la arquitectura, su proyección hacia el futuro y el cambio en los paradigmas en una profesión muchas veces dogmática y clásica con respecto a estos temas hará que la arquitectura avance con las mujeres que la estudian y la ejercen, para en el futuro de nuestras ciudades y sociedades comentar; un día una arquitecta…

 

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