Opinión

Civismo electoral / Tlacuilo

La charla anunciada en esta columna para llevarse a cabo el martes 8 fue cancelada por su expositor un día antes. La agrupación Amigos de Jesús Terán logró avisar, a marchas forzadas, al público que había invitado por vía personal, telefónica o electrónica, al que agradece la amabilidad de su comprensión.

 

Continuando mi conversación con Javier Rondero, me replicó:

–No me digas que no tienes claro que aquí no se trata solamente de seleccionar candidatos bien preparados, con los que seguramente contamos en Aguascalientes, sino de miembros distinguidos por su militancia y su compromiso con la ideología del partido. Pero antes de llegar a conclusiones apresuradas, porque desconozco cuáles fueron las motivaciones de Landeros, dime: ¿Es Pérez Romo un ciudadano que se distinga por su actuación laica?

–No; él es un católico practicante, participante en y dirigente de agrupaciones o apostolados, derechos todos consignados en la ley; pero tengo entendido que no considera al laicismo como la garantía de respeto que el Estado manifiesta hacia el ejercicio de todas las religiones, sino como una limitación a la que él pertenece, desde que las leyes de reforma eliminaron el fuero eclesiástico.

–¿Entonces tú consideras que él, con su acción u omisión como senador, podría favorecer los intereses de su religión en detrimento de los principios constitucionales?

–Sí.

–¿Podrías probar lo que dices con tanta seguridad?

–Si usted conserva los ejemplares de Cátedra (revista independiente de la Universidad Autónoma de Aguascalientes que publiqué entre 1975 y 1978), encontrará que en una de ellas transcribí la exigencia que presenté en 1972 ante la Junta de Gobierno del todavía entonces Instituto de Ciencias, de sancionar al rector por el hecho de haber inaugurado la Escuela de Medicina con una misa en catedral, violando así desde el reglamento y el estatuto del Instituto hasta la Constitución Política.

–¡Claro! Recuerdo cuando el ingeniero Bravo Ahúja, que era secretario de Educación Pública, fue a inaugurarla oficialmente en representación del presidente de la República y se negó a hacerlo cuando se enteró, por la denuncia que tú publicaste en un periódico local, de que la famosa escuela ya había sido inaugurada en catedral. Entonces Pérez Romo era el rector…

–No. Yo dirigí la protesta contra el rector porque él fue quien firmó las invitaciones, pero Pérez Romo fue el director fundador de la Escuela de Medicina y, como tal, organizador de los actos relativos a su fundación, entre los cuales estuvo el acontecimiento religioso al que asistió la crema y nata de la sociedad aguascalentense, lo que a mi juicio contesta su pregunta sobre el hecho fehaciente que demuestra su desdén por el Estado laico.

–Pues sí, eso es evidente. Lo que no recuerdo es la sanción que le aplicó la Junta de Gobierno.

–La Junta de Gobierno tuvo la delicadeza de notificarme que no había lugar a sanción alguna.

–Bueno, la conclusión apunta al hecho de que el gobierno pierde terreno frente al clero en Aguascalientes. Allí está la máquina de escribir para que redactes en una tarjeta la síntesis de lo que me has dicho, porque se la voy a entregar al presidente de la República mañana que viene a cenar a la casa.

–Ah caray, para eso yo tendría que confirmar los datos y tener la certeza de que son verídicos, pues lo que usted me pidió fue sólo que le platicara lo que supiera; pero de allí a hacer afirmaciones que pudieran no ser precisas hay una gran diferencia.

–Sí, te entiendo, pero no tenemos tiempo para eso. Sin embargo, no debes preocuparte porque yo se lo explicaré al licenciado López Portillo. Ya él dispondrá que se efectúe la investigación correspondiente; lo único que tienes que hacer antes de irte es localizarme la carta que le dirigiste a la Junta de Gobierno, porque en la biblioteca están todas tus revistas.

Al despedirnos me encargó darle un saludo de su parte al senador Antonio Salazar, político íntegro de la vieja escuela quien fungía como delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Aguascalientes. Lo visité en la primera oportunidad; me recibió de inmediato, cruzamos unas cuantas palabras mientras me veía con curiosidad y me despedí; no lo volví a ver.

De los protagonistas de esta historia quedamos dos sobrevivientes: el que esto escribe y quien recibió instrucciones de elaborar en el término perentorio de tres días la investigación que se remitió al CEN del PRI.

Desconozco la forma en que la prensa trató este asunto, pero tiempo después supe que cuando se le dio la oportunidad al gobernador Landeros de proponer otro candidato en la titularidad de la Senaduría que quedó vacante, dejó en manos del partido la decisión que le pareciera más conveniente.

(Continuará)

Aguascalientes, México, América Latina

[email protected]


Vídeo Recomendado


The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

No Comment

¡Participa!