Opinión

Los desplazados, nuevos diamantes del Congo mexicano / Piel curtida

Si fuera un desplazado agradecería la bienvenida extranjera, pero también que no se me tratara por el Estado como el nuevo Tiffany de una señora rica sólo para la foto del recuerdo, que no se me culpe por sobrevivir, tendría bastantes heridas que lamer como para ser utensilio diplomático, el animal exótico en tierras extrañas o ser señalado por la violencia ajena. Si fuera un migrante… ojalá se me tratara como a un refugiado.

Durante las últimas semanas la diplomacia del gobierno de México ha capturado la atención de la población con sus claroscuros, mientras que algunos celebran la benevolencia mexicana ante el refugiado sirio que llegará a Aguascalientes, también se ha despertado la crítica al comparar la acción del estado con migrantes centroamericanos. Si bien ambos escenarios son completamente particulares y distantes, se debe reconocer que existe una crisis política y de legitimidad generalizada en el país que permea en cualquiera de las actividades gubernamentales, y que deben ser consideradas para dimensionar diferentes panoramas para evitar la hostilidad contra extranjeros (xenofobia) y la sobrecompasión, además de la omisión.

Los refugiados son personas a las que se les da acogida debido a una situación de violencia generalizada en sus zonas de residencia, lo cual les obliga a cruzar fronteras internacionales para proteger su vida, libertad e integridad. Ante ello, los Estados receptores deben ofrecer alojamiento, servicios de educación, salud, permitir trabajar de manera legal, identidad jurídica y buscar la reunificación familiar; todo esto dentro del marco de tratados internacionales. En contraste, los migrantes son considerados como personas que se trasladan a otras naciones en busca de mayores ingresos económicos, o al menos en teoría; sin embargo, poco a poco ha llegado a la discusión pública y jurídica el reconocimiento a la problemática de la migración forzada, de la cual son víctimas cientos de centroamericanos.

De acuerdo a datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados, México ha dado asilo a cientos de refugiados de Colombia, Honduras, El Salvador y Guatemala, ¿la crítica de la sociedad por el visitante sirio es por xenofobia? Más bien es una reacción ante el clima de indignación, por la historia del país y en gran parte por el caso Ayotzinapa, que marcó un trágico hito para la vida del país, con múltiples cuestionamientos para el Estado mexicano por silencios, información a medios y estrategias por eximirse. En su momento, el gobierno de la República recibió a haitianos desplazados en 2010 por el sismo que sacudió a su nación, pero el panorama era distinto, con múltiples insatisfacciones, necesidades y demandas, y aún no se presentaba Ayotzinapa.

Por otra parte, la aversión a los actos internacionales del Estado mexicano se fortaleció con la declaración pública del presidente de la República por los ataques a turistas mexicanos en Egipto. Aunque todo tipo de acción contra un compatriota debe ser juzgada y atendida, el cuestionamiento de algunos ciudadanos y ciudadanas gira en torno a la incongruencia y contradicciones de los discursos ante este suceso y el caso Ayotzinapa; pues Enrique Peña Nieto exigió una exhaustiva investigación, movilizó de inmediato a dependencias y secretarías y se reunió con familiares, lo cual no ocurrió para el caso de los estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos. La pregunta gira en torno a la diferenciación, la desigualdad, entre los cuerpos que importan: ocho mexicanos con el poder económico para viajar a Egipto, contra 43 jóvenes “revoltosos” en su propio país. Por supuesto, contexto, latitudes y condiciones distintas. Pero el no reconocer la opinión de la sociedad mexicana es una afrenta que seguirá poniendo en jaque al gobierno del país si no reconoce la posición de legitimidad en la que se encuentra.

El estudiante sirio que llegará a Aguascalientes sin duda marcará pauta para diferentes declaraciones, en parte exigidas y esperadas por la presión mediática, pero también otros tantos aprovecharán para exhibirse a lado del joven desplazado para los medios internacionales. Es comprensible la crítica y la denuncia de la incongruencia del Estado mexicano ante el fenómeno de la migración y la violencia que se ha extendido como pólvora en el país, pero también es importante evitar que la indignación sea canalizada contra un extranjero que no planeó trasladarse a otra nación a kilómetros de distancia.

Algunas recomendaciones para la ciudadanía es el dimensionar cada suceso conforme a sus particularidades, lo cual no implica minimizar las problemáticas que acaecen en el país, sino el enfocar reflexiones, propuestas y demandas, además de evitar la discriminación infundada; los medios de comunicación deben prevenir que el estudiante sirio se convierta en nueva carne para historia melodramáticas; mientras que los políticos deben procurar no sobreexponerse en busca de enarbolarse como embajadores de buena voluntad, pues responder a una solicitud de refugio es un deber del Estado, más no un logro extraordinario, es un compromiso al que deben responder… como otros que han tratado de opacar.

 

[email protected]

Twitter: @m_acevez

 


Vídeo Recomendado


The Author

Juan Luis Montoya Acevez

Juan Luis Montoya Acevez

No Comment

¡Participa!