Opinión

¿Viste a su hijo o permite que se vista de princesa? Educación con Perspectiva de Género / Piel curtida

Para algunas personas, las niñas y niños son carne trémula para amoldar a gusto del curtidor o curtidora, para traslapar los deseos sin cumplir, para exigir lo que se negó, para hacer a imagen y semejanza de quien se asume creador. Sin embargo, las niñas y niños son seres humanos, individuos en proceso de conocer la sociedad en la que se encuentran inmersos para así forjar una identidad propia, conocimientos y habilidades para superar adversidades… ¿será tan aterradora la idea de la libertad que es preferible replicar los malestares?, y por otro lado, ¿con cuánta autonomía se puede educar a infantes?

Durante las últimas semanas se hizo viral y llegó al escenario mediático y político el caso de Axan, un niño de 4 años de edad quien fue suspendido de un kínder en Hermosillo, Sonora, por llevar el cabello largo. Ante ello, su madre, A. de la Maza Pérez, publicó una petición en Change.org para solicitar a instancias educativas y contra la discriminación que a su hijo se le permitiera acudir a clases como desee. Al parecer la petición procederá. Pero, la importancia de este suceso radica en múltiples fenómenos derivados como reacción ante la demanda de la madre: violencia de género y los retos de educar de manera autónoma a menores de edad.

Cuando se dio a conocer el problema con el cabello de Axan, algunos usuarios de Internet mencionaron que los centros escolares tienen reglas que deben cumplirse. A. de la Maza Pérez manifestó que el argumento de la escuela era que las niñas usaban cabello largo y los niños corto. La madre, quien tiene conocimiento sobre los estudios de género, condenó la postura del kínder por replicar estereotipos de lo masculino y lo femenino. Así llegó la consigna a Change.org, lo cual debe ser de especial atención al considerar que recientemente se han aprobado leyes para transversalizar la perspectiva de género en la educación básica del país, en suma: se mostraba una incongruencia entre lo planteado por el Estado y la práctica real en las instituciones o institutos.

La denuncia fue compartida y comentada por múltiples usuarios de medios sociales, se convirtió en uno de los temas más mencionados en Twitter y generó la atención de los medios de comunicación tradicional, lo cual posibilitó la discusión jurídica al respecto para, de acuerdo a algunos portales, resolver que el kínder actuó de manera inconstitucional por realizar un acto de discriminación por cuestiones de género -apología del machismo, si se prefiere-. Lo sorprendente es que, a la par, se suscitaron múltiples manifestaciones de violencia, y entre las peores se pueden mencionar amenazas de muerte y el convocar a una violación contra la madre y el niño, en especial una violación sexual correctiva al señalar a A. de la Maza Pérez como lesbiana. Aún hay tanta putridez entre nosotros que incluso se promueve un delito para “redimir” posturas que se consideran desviaciones, anormalidades.

Sin embargo, existe también otra arista en este caso que presenta una pregunta más amplia: cómo educar de manera responsable, ética y autónoma a un niño o niña sobre cuestiones de género. Se ha difundido por Internet fotografías de Axan vestido de princesa, lo cual han enarbolado algunos activistas como un acto contestatario para erradicar los estereotipos de género, el machismo y la división sexual que ha costado la imposibilidad del desarrollo de la equidad y la inclusión social. Pero, también ha surgido la duda, ¿qué tanto la madre está obligando a su hijo a seguir actos que ella considera como ideales?, esto ¿qué tan diferente sería de obligar a un niño a usar cabello corto, a una niña a jugar con muñecas? La duda se presenta, en primer lugar por lo transgresor de la imagen para las exigencias del ser hombre y ser mujer que se han arraigado en la cultura, y por otra parte, debido a que se reconoce que la mayoría de los padres y madres suelen imponer sus gustos y preferencias a los hijos e hijas, en especial cuando son niños. Comentando esto con algunos amigos y amigas, aceptamos que es necesario plantear parámetros y límites a los infantes, pues no pueden hacer su santa voluntad, ya que esto implicaría evitar que reconozcan la sociedad, sus problemas, realidades y circunstancias. Sin embargo, existen posibilidades para permitir el desarrollo autónomo de niñas y niños, sin ser condescendientes sin ton ni son. El punto central es que las y los pequeños reconozcan el mundo en el cual se desenvuelven, por lo que educar bajo la perspectiva de género no significa imponer nuevos arquetipos, sino dar la posibilidad de reconocer las problemáticas, la violencia y los malestares a causa de los estereotipos, del machismo, de la separación totalitaria de lo masculino y femenino, para que, como individuo, vayan aprendido a dimensionar y mediar para desarrollarse de manera plena, libre y autónoma.

Podemos creer que vestir a Axan de princesa es algo negativo, también podemos creer que Axan viste -por sí mismo- de princesa, ojalá que sea así, pues esto significaría que el niño se encuentra en un ambiente en el cual se le posibilita experimentar, que de acuerdo a la psicología infantil no es un indicativo de que sea una persona transgénero en el futuro -lo cual tampoco debería ser juzgado-, sino que está reconociendo su mundo, en especial, está reconociendo su identidad frente al mundo. Axan, su madre, la petición en Change.org, las declaraciones de instituciones y entidades políticas, nos presentan un gran escenario para reflexionar, para detenernos a cuestionar, ¿qué nos queda por hacer para ofrecer una sociedad con la capacidad de permitir el desarrollo de seres humanos autónomos, sin violencia por parte de terceros o por sí mismos?

Algunas recomendaciones para educar con perspectiva de género es evitar las mismas categorías que sólo segregan y discriminan. Por ejemplo, respecto a identidad y orientación sexual -distinto del viejo y errado término de “preferencia” sexual-, es posible, en la medida de las preguntas y curiosidad de los niños y niñas, explicar que hay personas que prefieren tener una pareja de su mismo sexo o asumirse como del sexo contrario, pero en especial que han sido violentadas y discriminadas sólo por ello, lo cual promoverá una reflexión interna en el menor, sin mostrarse como un ideal por sí mismo. Si nuestro hijo desea jugar con una muñeca o nuestra hija con una figura de acción masculina, seguramente el primer escenario hipotético causará más dudas que la segunda, pero simplemente puede esperar a que su hijo o hija le pregunte porque otros niños o niñas no lo hacen, a lo cual puede comentarle que han existido cosas que sólo se les permitía a los hombres y otras a las mujeres, como los pantalones, trabajar, usar cabello corto o largo… y que después la gente se dio cuenta de que eso no determinaba la calidad de una persona. Es necesario jugar con la posibilidad de ofrecer escenarios, sin plantearlos como objetivos ideales, ni bueno, ni males, tal vez así el embarazo adolescente se reduciría, o de presentarse, al menos sería una decisión congruente, responsable y verdaderamente libre.

Sí, pensar en ello parece ser fácil, pero ¿qué ocurre con la realidad próxima?, existe el acoso escolar (bullying), homofobia. Debido a esto es necesario el promover e implementar una educación bajo la perspectiva de género en todas las escuelas, en programas comunitarios, en medios de comunicación, para así generar conciencia y círculos de protección ante la violencia; no sólo dar la posibilidad de experimentar a las y los infantes, sino que también el informarles sobre los peligros, sobre las aún presentes enfermedades mentales sociales, como la discriminación y el odio por la diferencia. De esta forma podremos brindar la posibilidad de un desarrollo autónomo y libre, consciente de su realidad para generar mecanismos de defensa, y activar a la sociedad y a las instituciones para proteger y evitar las agresiones por machismo, repudio e intolerancia frente a la diversidad social, cultural, de ideología, de vestimenta incluso. ¿Tanto miedo nos da imaginar la libertad?

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@m_acevez


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Juan Luis Montoya Acevez

Juan Luis Montoya Acevez

2 Comments

  1. 02/10/2015 at 11:39 — Responder

    Qué buen planteamiento, ningún niño de 4 años puede tener autonomía… Está en etapa formativa y debe aprender a ser entre mil cosas más, a ser disciplinado y ser respetuoso de reglamentos, con los que se encontrará toda su vida de adulto… si llega. Porque es obvio que tendrá una pubertad y adolescencia tremendamente conflictiva. Pues su misma madre ya lo está marcando y no la sociedad.

    Esta señora está creando a un monstruo, que será ingobernable a futuro, por lo pronto ya está en vías de hacerlo gay.

    Es muy triste que ese niño esté bajo esa mala influencia y que se le tome de escudo para promover campañas de género que a el no le corresponde, porque se percibe que está siendo manipulado por esa misma madre que pude libertad de decisión.

    No confío en las instancias de gobierno, pero ojalá que a esa señora la pongan en manos de un buen terapeuta, para que sane sus heridas y no siga arrrastrando a su hija en su viciada dinámica.

    Qué pena por ese niño. Su madre le echará de menosa perder su vida. Y lo más lamentable es la cantidad de personas que están apoyandola en la consumación de su capricho, que no es el del niño, sino solamente de ella.

    Quien también manifiesta que era muy feliz en USA, Por qué, siendo “tan feliz” abandonó el lugar, nadie abandona la felicidad cuando la tiene. Y es más fácil cambiar uno mismo para adaptarse a un entorno que pretender cambiarlo. Lo que rss admiten ha manifestado ella.

    Reiteró, pinte niño, con una madre así.

    Gracias por publicar mi humilde comentario.

  2. 02/10/2015 at 11:43 — Responder

    Perdón por los errores lexicográficos, han sido involuntarios por el corrector automático del móvil en que estoy escribiendo. Agradezco su comprensión.

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