Opinión

El buen hábito de la lectura / Punto crítico

Múltiples son, sin duda alguna, los beneficios de la lectura: además de que estimula la creatividad, afina la memoria, enriquece nuestros conocimientos, en pocas palabras mantiene activos tanto nuestro cerebro como la imaginación. Una sociedad que lee de manera cotidiana es menos vulnerable, más educada y participativa en los asuntos que atañen a todos.

De forma paralela, en los temas que se refieren a la desigualdad y lucha cívica así como a las exigencias que debiéramos hacer en torno a la transparencia y rendición de cuentas de los gobiernos, hay que conocer antes la legislación, por esto creo yo que lo mejor que podría estar haciendo una población como la nuestra, es procurar leer más.

Estadísticas internacionales destacan que el país en el que más lee en el mundo es la India, que dicho sea de paso ocupa esa distinción desde el año 2005. Los indios dedican en promedio, 10 horas y 42 minutos  semanales a la lectura. Los siguientes tres puestos también son ocupados por países de Asia: Tailandia (donde se lee 9.4 horas a la semana), China (con 8 horas) y Filipinas (7.6 horas) mientras que el quinto lugar lo ocupa Egipto (7.5 horas).

Posteriormente viene la nación europea mejor ubicada, República Checa (7.4 horas), seguida de Rusia (7.1 horas), Suecia empatada con Francia (6.9 horas), y luego Hungría en la misma posición que Arabia Saudita (6.8 horas). En cuanto a América Latina, el país con más lectores es Venezuela (6.4 horas), y luego vienen Argentina (5.9 horas) y mucho más abajo se ubica México (con promedios de lectura que rondan la mitad de tiempo de lo que se dedica en India con 5 horas a la semana). 

Hoy de acuerdo a los resultados del Módulo sobre Lectura que nos proporcionó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía respecto de las mediciones realizadas en el mes de agosto, sabemos que el 81. 8 por ciento de los mexicanos mayores de 18 años leyó “algo” el último año, pero ¿qué tipo de lectura hacemos? La mayoría respondió que revistas aunque también libros, periódicos, historietas y páginas de Internet, foros o blogs.

En estas cifras destaca que la asistencia de la población alfabeta mayor de 18 años a establecimientos de venta o préstamo de materiales de lectura es muy baja y varía una de otra. Por ejemplo, el mayor porcentaje, que fue de 26.2 por ciento, correspondió a las personas que acudieron a la sección de libros y revistas de una tienda departamental como Sanborns.

Continuando con la encuesta del INEGI, en el segundo lugar se encuentran las personas que fueron a una librería como Gandhi o El Sótano con un promedio de 18.3 por ciento; en el tercero está la gente que asistió a un puesto de libros o revistas usados con el 14.7 por ciento y, por último, el menor porcentaje se registró en personas que fueron a alguna biblioteca con un promedio de 10.2 por ciento.

El promedio de libros leídos en los últimos 12 meses fue de casi cuatro; el de revistas también fue muy próximo a cuatro, en los 3 meses previos al levantamiento; mientras que el correspondiente a periódicos fue cerca de tres y medio ejemplares leídos una semana antes del levantamiento. Por último, los motivos más frecuentes por los que la población de 18 años y más no lee los materiales considerados por este estudio son: “por falta de tiempo” y “por falta de interés”.

 

Necesitamos sin duda alguna leer más. Retomo una frase del escritor español Emili Teixidor, uno de los más prestigiosos autores de literatura infantil y juvenil de aquella nación: “No importa qué, ni cuánto se lea, lo importante es leer”. Este autor comparte en su libro La lectura y la vida, algunas claves imprescindibles para contagiar el hábito lector.

El primero de los trucos es predicar con el ejemplo, “si quieres cambiar el mundo, por dónde empezarías, ¿por ti o por lo demás?”. Tanto padres como educadores deben leer delante de los niños para lograr despertar su interés, el éxito educacional de un niño no depende tanto del estatus socioeconómico de su familia como de que sepa disfrutar de la lectura, agrega el autor.

Tomemos pues estas recomendaciones y fomentemos en las nuevas generaciones este buen hábito que mantiene sana nuestra mente y viva la imaginación, fuente de transmisión de la cultura, la memoria, el conocimiento y por qué no, de esparcimiento.

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Leticia Medina

Leticia Medina

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