Opinión

El uso y abuso del celular / Punto crítico

El uso del celular ha crecido de manera exponencial, alcanzando prácticamente a todos, incluso a las generaciones de niños a edades muy tempranas. Hoy en día resulta muy difícil encontrar a una persona que no tenga uno de estos dispositivos, y es que cada vez son más accesibles y todos queremos “permanecer conectados”.

Irónicamente y según los datos históricos que circulan la misma red, si bien los americanos eran los pioneros en la tecnología, los primeros sistemas comerciales aparecieron en Tokio, Japón, por la compañía NTT.

El servicio de telefonía móvil en México se remonta a 1977, aproximadamente cuando se solicitó a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes una concesión para instalar, operar y explotar un sistema de radiotelefonía móvil en el Distrito Federal.

Pero no fue hasta 1981 cuando se inició la comercialización de este servicio, el cual fue conocido por el público como Teléfono en el Auto que logró en un lapso de ocho meses, dar servicio a 600 usuarios.

En un principio, como toda novedad, estos aparatos resultaron ser muy costosos por lo que pocos podían poseer uno. Prácticamente sólo las personas con libertad económica tenían la posibilidad de acceder a ellos. Sin embargo, la telefonía celular ha logrado avanzar demasiado rápido y esto los ha puesto al alcance de la mayoría.

Continúo con los datos históricos. Para el año 2004, el número de teléfonos móviles vendidos ya había alcanzado el billón. Solo tomó 18 meses el llegar al segundo billón. Algo aún más impresionante, es que para llegar al tercer billón solo se tomaron 9 meses. ¿Y para llegar al cuarto billón? Solo 6 meses.

El servicio de telefonía móvil en México alcanza, según estimaciones para el año 2013, a un total de 90 millones de líneas celulares activas (la población mexicana se calcula cerca a los 120 millones de habitantes). ¿Sabía usted que las antenas de estos aparatos producen radiación? Y el tema del que quiero hoy reflexionar es; ¿este tipo de tecnología ocasionaría algún riesgo a la salud?

Las primeras preocupaciones respecto de los efectos nocivos a las personas se dieron en Estados Unidos entre 1992 y 1993, y esto sucedió luego de que se dieran a conocer 2 demandas realizadas en contra de una empresa productora de celulares y otra prestadora de servicios telefónicos.

Según los acusantes, su condición de salud había demeritado al desarrollar tumores cerebrales, le atribuían completamente la culpa al uso de los celulares. Entre las principales causantes, ellos alegaban no haber recibido información que alertara acerca de los peligros que estos aparatos causan.

Sin embargo, en aquel entonces no existían estudios sobre los efectos del uso de celulares. Después de muchas investigaciones, científicos han encontrado que sí pueden ocasionar cáncer y tumores cerebrales, además de dolores de cabeza, migrañas, náuseas, mareos, fatiga y un mal funcionamiento en aparatos médicos marcapasos.

Estos daños a nuestra salud seguramente serán mayores cuando su uso es permanente, hay estudios y encuestas en donde se constata que la gente no puede ya “vivir sin su teléfono móvil” y como señalábamos al principio de esta reflexión, los niños también ya los tienen a su alcance.

A esto hay que sumarle que las relaciones entre personas ahora se dan en línea, usted seguramente como yo lo constata, incluso y lo lamentamos, se da en el hogar, en la mesa de la familia en la que todos están consumiendo sus alimentos pero al mismo tiempo están utilizando su teléfono. O el papá o la mamá que estando en su casa prefieren marcarle a su hijo que se encuentra en su habitación.

Qué decir de los contenidos que se suben a la red que están al alcance de los infantes, que será sin duda, otro tema para reflexionar. Por todo lo anterior hoy quisiera que revaloremos el uso de este tipo de tecnología. Si bien es cierto que no podemos permanecer al margen, sí debiéramos empezar a dedicarle a cada cosa y principalmente a cada persona su tiempo, más aún cuando son asuntos de nuestra familia, nuestros amigos, o de trabajo.

Deberíamos fijarnos horarios para dejar de ser “esclavos del celular” y en general de la tecnología, es triste, pero como en todo, el abuso tiene consecuencias, así que piense también si es absolutamente indispensable que seamos totalmente independiente a ellos, y peor aún si su hijo o hija debe contar con uno de estos aparatos.

 


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Leticia Medina

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