Opinión

Elecciones argentina 2015 / H+D

By  | 

Publicidad

Serás lo que debas ser, si no no serás nada.

José de San Martín

Este domingo 25 de octubre se votará en Argentina para elegir presidente, vicepresidente, diputados y senadores. El clima electoral es uno de los más efervescentes y decisivos desde el retorno de la democracia en 1983 después de siete años de la última dictadura militar. No es para menos, está en juego el futuro del país, la continuidad o no de un modelo y lo que esto significa tanto para los argentinos como para Latinoamérica. Se presentan dos modelos de nación antagónicos, opuestos ideológicamente, dos modelos que entienden de manera disímil la forma de hacer política y la visión de futuro.

Por un lado y encabezando las encuestas se encuentra Daniel Scioli, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires -la provincia con mayor número de habitantes de la nación y el mayor padrón electoral- del espacio político FpV (Frente para la Victoria), partido fundado en 2003 para la elección presidencial que ganaría Néstor Kirchner, desde aquí el FpV se ha basado en las profunda ideología peronista con un marcado sentido de actualidad y vanguardia política definido por Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, a esto se le llamará kirchnerismo. Scioli es denominado el candidato “oficialista”, representa a su vez continuidad del proyecto político, fue vicepresidente de Néstor para posteriormente ser gobernador de la provincia de Bs. As. desde 2007, siendo reelecto en 2011, mismos periodos en los que Cristina Fernández ha sido presidente y en los cuales han generado una complicidad partidaria para llevar adelante las políticas del gobierno nacional y provincial. Ha sido pieza fundamental en el entramado político del modelo K y ahora posee en buena medida el prestigio de este capital, reivindicado los logros de este gobierno prometiendo profundizar el modelo popular, nacional y soberano. Su compañero de fórmula para vicepresidente es Carlos Zannini, actual secretario legal y técnico de la Presidencia, hombre de absoluta confianza de Cristina Fernández y militante peronista desde la juventud -en los años setenta iniciaría una profunda e inseparable amistad y militancia política con Néstor Kirchner-. Zannini es la mente maestra detrás de decenas de iniciativas de ley, reformas estructurales y operatividad legislativa en el actual gobierno.

Por otro lado y como segundo en las encuestas se encuentra Mauricio Macri, actual jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, también desde 2007 y reelecto en 2011, líder del PRO -nombre derivado de la alianza electoral Propuesta Republicana creada en 2005-. Macri salta a la política tras ser presidente del afamado club de futbol Boca Juniors -1995 a 2007-, ligado a las cúpulas empresariales y oligárquicas de argentina y proveniente de una de las familias más influyentes de la sociedad porteña. Macri representa el establishment y los interés de los sectores empresariales más reaccionarios de la República. Encabeza el movimiento Cambiemos, que está integrado por varios partidos periféricos de centro y derecha, entre ellos destaca el histórico UCR -Unión Cívico Radical-, todos ellos detractores del actual gobierno y los cuales se autodenominan la “oposición”, la OPO de manera humorística. Su compañera de férmula para vicepresidente es Gabriela Michetti, actual senadora nacional por la ciudad de Buenos Aires y jefa del bloque del PRO en el Senado.

A su vez ambos espacios políticos son los principales contendientes no sólo para la Presidencia, también la provincia de Buenos Aires tendrá elección a gobernador, por el partido oficialista (FpV) está Aníbal Fernández, actual jefe de Gabinete de la Presidencia y hombre de mil batallas, primero del peronismo y pieza clave y fundacional del kirchnerismo -encabeza también las encuestas-, su rival por parte del PRO es María Eugenia Vidal, actual vicejefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, joven política que junto con Macri representan la contraparte al gobierno desde mediados de la década pasada y apoyados fuertemente por el grupo de medios monopólico Clarín. Acentúa la elección por otra parte la candidatura a diputado porteño por el FpV de Axel Kicillof, actual ministro de Economía, así como el candidato a diputado nacional Máximo Kirchner -hijo de Néstor y Cristina- por la provincia de Santa Cruz y principal dirigente de La Cámpora, movimiento político de avanzada de militancia juvenil.

Más allá de la compleja trama política, de los nombres, de sus asociaciones, ideología y simpatías, lo que verdaderamente se votará este domingo será profundidad hacia el futuro o estancamiento en el pasado. Por un lado Scioli con un peronismo-kirchnerismo fortalecido, que representa un modelo nacional, popular, incluyente, de vocación progresista y con un claro sentido histórico de hacer patria. Por otro lado Macri con la idea de volver a las políticas de los años noventa, al neoliberalismo más salvaje, abrir el mercado, las privatizaciones, especular con la economía, achicar el Estado, fortalecer a los cenáculos empresariales locales y apoyar a las trasnacionales. Los últimos años en Argentina han dado el anterior balance, más allá de si se lee La Nación o Página 12, los números de ambas gestiones y las acciones políticas hablan por sí solas. Daniel Scioli se presenta con una clara ventaja, delantera heredada de los gobiernos de Néstor y Cristina y también debido a su propia gestión en la provincia, para la oposición encabezada por Macri es muy difícil remontar dicha ventaja, ya que su gestión en la ciudad y los números no le ayudan, la realidad del avance y la presencia del Estado argentino hace que la sociedad esté pensando más en continuidad y en profundidad que en una vuelta a los espejismos neoliberales de los años noventa -hay pueblos que aprenden la lección y líderes que están a la altura-.

Los doce años de kirchnerismo dejan un país desendeudado -el único de Latinoamérica- y el de mayor inversión en planes sociales en la región, deja la Ley de Medios que democratiza la comunicación, el juicio a las juntas militares, la Ley de Fertilidad Asistida, el matrimonio igualitario, las políticas públicas relacionadas a los Derechos Humanos, el voto de los jóvenes desde los 16 años, la nacionalización de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), la nacionalización de los ferrocarriles y de aerolíneas argentinas, la red nacional de trenes públicos, la repatriación de mil científicos, la Asignación Universal por Hijo, el único programa satelital de Latinoamérica, el aumento de 1300% en el salario mínimo, la mayor cobertura en seguridad social de la región con el 94,3%, el aumento en 1400% de la jubilación mínima asegurando el incremento anual de la misma con una tasa más alta que la inflación, reducción de la pobreza de un 54% en 2003 a un 5,4%, aumentar en 1700% el presupuesto para planes sociales y creación de cooperativas, un gasto del 6,2% para educación -a través de su Ley de Financiamiento Educativo pasó de invertir un 4% a un 6,2% del PIB en cuatro años, escalando del puesto 81 al 19 en el ranking mundial-, la mayor inversión en ciencia y tecnología de los países de habla hispana.

También el Estado argentino nacionalizó las jubilaciones y pensiones de los trabajadores creando la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), lo cual le ha permitido fortalecer el Estado-nación, llevar adelante una lucha frontal contra los fondos buitre, las transnacionales y los poderes mediáticos, desde 2006 canceló toda su deuda con el Fondo Monetario Internacional.

Esto será la elección del domingo, dar una lección a Latinoamérica y al mundo que es posible “soñar”, como mencionaría Néstor, que “no fue magia, sino determinación y voluntad política”, como dice Cristina, que la política debe ser el instrumento transformador de los pueblos, que la patria es el otro, que la militancia persevera y alcanza, que la inclusión social genera mercado interno y que con misión de patria se universalizan derechos. Habrá una segunda vuelta o ballotage si ninguna fórmula logra el 45% de los votos, habrá que esperar que pasa el domingo, pero algo ya ha pasado, Néstor y Cristina  han enseñado a millones de argentinos -y algunos más- a soñar, a creer en la política, en la militancia, en la transformación social con igualdad, con justicia, con oportunidades, más allá de un discurso panfletario hay veces en que uno verdaderamente se emociona y reconforta al saber que más tarde que temprano los buenos aires del sur llegarán a nuestras tierras en esta patria grande.

 

¡Participa!