Opinión

Rojo / H+D

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En el variado panorama del diseño gráfico, de la industria editorial

y de la difusión cultural Vicente Rojo ocupa un sitio especial, es el precursor

y es el continuador y es el renovador, el gusto esencial, el tacto y el rigor en

la aplicación del estilo son características personales que él ha convertido

en aportaciones a nuestro desarrollo cultural.

Carlos Monsiváis

Barcelona nos dio a Vicente Rojo, Franco lo desterró, Cárdenas nos lo trajo, y México con sus lluvias y sus volcanes nos lo heredaron, él se entregó y a su vez nos ha entregado su obra, renovando nuestra mirada a lo largo de casi medio siglo. Pieza fundamental del diseño grafico en México y Latinoamérica, explorador meticuloso y obsesivo de la interrelación y la tensión entre la pintura y el diseño gráfico y editorial, los libros de artista, la escultura, el dibujo, la geometría, el color y la abstracción, tensión creativa modernista por excelencia.

Para el diseñador Rafael López Castro ‘”Vicente Rojo es, en la disciplina, un diseñador gráfico y en la libertad se vuelve pintor”. Rojo a lo largo de su trayectoria nos muestra una dualidad de varios planos entre el arte y el diseño, nos muestra su capacidad creadora sin límites, con un estilo riguroso y de calidad visual exquisita en el manejo de colores, tipografías y formas trazadas siempre por la poesía.

En la relación entre diseño y arte, puntos focales de su trabajo, Rojo ha sostenido una diferenciación entre uno y otro, considerando en muchas ocasiones la oposición de ambos, el arte con sus rasgos estéticos, personales, enigmáticos y simbólicos, y el diseño con su lenguaje social, comunicativo, tipográfico, masivo, sin embargo el artista-diseñador en varias ocasiones construye puentes de signos, letras y señales que lo acercan a caminos de indagación. El diseño, admite, le provocaba la sensación de que podía trabajar con los pies en la tierra en un campo -suplemento semanal, libros o revistas- que requería de una eficacia comprobada, mientras que con la pintura y la escultura podía volar sin mayores preocupaciones. Rojo es un caso único, es uno de los máximos referentes de nuestro diseño gráfico y a la par uno de los grandes artistas plásticos del país.

Es referencia inevitable para cualquier diseñador o artista, sea en la edición de libros, en la pintura, la escultura, el diseño de carteles, las actividades culturales y la honestidad creativa con la que se debe encarar un proyecto, Rojo ante todo es eso, disciplina, pasión y rigor creativo. Su prolífica trayectoria lo han situado como miembro de El Colegio Nacional, creador emérito del Sistema Nacional de Creadores, recibir la Medalla de Oro de Bellas Artes en Madrid, la Cruz de San Jordi en Barcelona, el doctorado Honoris Causa por la UNAM, el Premio Nacional de Ciencias y Artes -en la categoría de Bellas Artes- y el Premio México de Diseño. Más allá de las decenas de premios y reconocimientos lo distingue la calidad de su obra, la entrega minuciosa de la misma y el ser una influencia insoslayable para los artistas contemporáneos y diseñadores de este país, convirtiéndolo en figura clave de la cultura y promotor incansable de la misma.

Vicente Rojo es también el símbolo perseverante del artista comprometido con su obra y con su tiempo, apenas en mayo pasado inauguró la muestra Escrito/Pintado, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), integrada por 400 piezas que presentan su trabajo como diseñador gráfico, pintor y escultor.

En 2012 cumplió 80 años de vida, los cuales no pasaron desapercibidos, se le realizó una exposición homenaje en el Centro Cultural Tlatelolco con 147 artistas gráficos invitados, se publicaron libros y semblanzas de su vasta obra, se realizaron mesas de análisis y debate acerca de la proyección y el valor de su trabajo como aportación cultural en el país. Mientras, Rojo seguía trabajando en nuevos proyectos en su taller de Coyoacán.

Casi cincuenta años atrás en 1960, fundó con un grupo de amigos la Editorial Era, siendo director de arte y en donde continua como parte del consejo editorial, aquí comenzaría estrechas relaciones de amistad y de trabajo con José Emilio Pacheco, Gabriel García Márquez, José Revueltas, Elena Poniatowska, Efraín Huerta, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y Carlos Monsiváis, a lo cuales les realizaría las portadas o el diseño editorial de sus libros y otras publicaciones.

Pero tal vez esto no habría sido posible si en la década de los cincuenta un muy joven Rojo no hubiera sido arropado laboralmente por el pintor y tipógrafo Miguel Prieto, que después de la oportunidad de trabajar con él como su asistente y aprender el oficio y por la temprana muerte de Prieto quedará a cargo de la oficina de ediciones del Instituto Nacional de Bellas Artes, lo que le permitió conocer y colaborar con escritores y poetas e insertarse en el mundo de las artes, además de trabajar para diversas publicaciones como la Revista de la Universidad para la UNAM o crear carteles para el Fondo de Cultura Económica.

Este futuro era inimaginable para el joven español de 17 años que en 1949 llegó junto a su madre a México para reunirse con sus padre y hermanos después de diez años, los cuales eran exiliados políticos españoles, comunistas republicanos que habían luchado contra el dictador militar Francisco Franco. El mismo año de su arribo al país adquirió la nacionalidad mexicana. Al estallido de la Guerra Civil española en 1936, Rojo era un niño inmerso en un país violento y caótico, su familia era perseguida y su destino incierto, él mismo relata: “A los cuatro años de edad, en Barcelona, me encontré́ con lápices y lápices de colores en las manos; con papeles, tijeras y pegamento. Desde ese momento descubrí́ que me gusta mucho recortar, pegar y jugar con esos elementos que son los que mantengo hasta la fecha… Supongo que a eso le podemos llamar el nacimiento de una vocación”.

Vicente Rojo es un referente, un camino a seguir en su pasión por el diseño y el arte, por el compromiso social que hermanan a ambas actividades, por la idea de la estética y la vanguardia, sus obras en cualquiera de sus ámbitos son faros de luz para cualquiera que aspire mínimamente a diseñar, a crear. ¡Viva Vicente Rojo!

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