Cultura

Si no quisiéramos ser tan buenos seríamos mejores

Entrevista a Norma Lazo, sobre Medidas extremas

 

Los personajes de Medidas extremas (Editorial Cal y Arena, 2015), el más reciente libro de cuentos de la escritora y editora Norma Lazo, nos lleva por las decisiones radicales que varios de sus personajes toman para sobrevivir en un mundo que los agobia, los confronta o los ahoga de a poco. Personajes extrañamente cercanos para el lector, personajes que pueden protagonizar grandes cambios de vida o simples transformaciones, pero que siempre están cercanos con su lado más oscuro, con esos desvíos que la mayoría de la sociedad consideramos cercanos a la locura o a simplemente a lo antisocial.

Contados con una prosa rápida y elegante, los diez cuentos que conforman Medidas extremas también están contados con un humor negro que le permite quitarle seriedad a los asuntos que la autora retrata. Cuentos como “Memorias del Serial Pincher” o “La Habitación 12” trastocan con hilaridad el papel sumiso y abnegado que se supone las mujeres deben tener en nuestra sociedad. En el primero de ellos, una mujer decide acercarse a ese fruto que la ha tentado durante años y que nunca ha podido tomar con sus propias manos: los traseros masculinos. Sus ataques nocturnos a hombres de prominentes traseros, que vagan por las calles de la ciudad, se convierten en nota principal de los noticieros mañaneros de la televisión, obligándola a vivir una doble vida, temerosa de ser descubierta por las autoridades que desatan una feroz cacería para dar con tan peligrosa delincuente.

Dobles vidas, silencios sobre el pasado, miedos que se encuentran escondidos en lo más profundo de las conciencias o cambios bruscos de vida, son parte del mosaico que Norma Lazo nos presenta en este libro, generando que el lector se interne por territorios oscuros, pero siempre interesantes, en el que los personajes creados por su pluma buscan encontrarse con su identidad plena. Platicamos con la autora de las novelas Lo imperdonable, El mecanismo del miedo, El dilema de Houdini y de libro de ensayo Sin Clemencia, los crímenes que conmocionaron a México:

“Esta es una recopilación de cuentos que ya había escrito, pero cuando hice la recopilación de los cuentos me di cuenta de que había un hilo conductor que es el quiebre en la vida de los personajes, un quiebre definitivo, pero según lo que decidan su vida va a dar un giro para bien o para mal, se pueden ir y puede ser liberador para alguno de ellos, pues hay una idea de la opresión en el ser humano, vivimos oprimidos, y eso me hace pensar mucho en el libro de Freud El malestar en la cultura, que dice que es lo social lo que logra hacer que nos autorregulemos a nosotros mismos esos instintos y esos deseos que todos tenemos, en el caso de estos personajes a mí me gusta ahondar en esos deseos, en esa oscuridad, en eso que todos compartimos, me gusta mostrar que lo puede compartir lo mismo una enfermera que una ama de casa que un físico, que un matemático, porque generalmente pensamos la vida en un parámetro muy simplista de buenos y malos, y a mí me gusta mirar la vida de otra manera, porque todos podemos ser igual de malos, y me gusta preguntarme qué hacemos con ellos, porque es lo que te define como ser humano, lo que haces con esos instintos, es lo que te define social o culturalmente”, nos comentó la autora en entrevista.

Javier Moro Hernández (JMH): A lo largo de tu obra hay una indagación sobre el lado oscuro del ser humano, algo que en los cuentos que conforman Medidas extremas podemos volver a ver. Un lado oscuro que todo el mundo tiene, pero que poca gente conoce.

Norma Lazo (NL): Me gusta indagar ahí, por lo que me gusta pensar mucho por ese lado, pienso mucho en una frase de Freud que me parece fundamental para entendernos y comprendernos como seres humanos, que dice “Si no quisiéramos ser tan buenos seríamos mejores”, es esta fantasía de ser buenos o en cualquiera ideología o credo religioso o cualquier cosa que la gente se invente para determinar qué es lo bueno o qué es lo malo podríamos vivir de otra manera, se han cometido muchísimos crímenes, muchos asesinatos a partir de la idea de imponer esas ideas de verdad y mentira, cuántas tragedias se han hecho por perseguir esas ideas de verdad, lo nacional, lo religioso, la pureza racial, el sistema económico, en fin, que nos tratan de enfilar a una gran verdad que a todas luces se ve que no jala, creo que eso también está ahí en mi libro, por ejemplo el cuento de “Un hombre espiritual”, que es un cuento que para empezar a mí me gusta mucho, me divierte mucho, la lectura de temas de sicología ayuda para entender esos pensamientos paranoides, de esos cuates paranoicos-delirantes que van encontrando sentido y lógica para justificar un delirio de lo que debe ser a partir de los números, es decir me burlo un poco de ello, de este delirio religioso pero al final sí trato de hablar, de mostrar lo peligroso que puede ser tratar de imponer una verdad, en este caso religiosa, a partir de ideas desaforadas, un poco extrañas.

JMH: Leía hace poco que la imaginación es algo que nos permite estar en este mundo, podemos imaginar otros mundos porque vivimos aquí y me parece que la literatura nos da la gran posibilidad de conocer más, de ahondar más en estos temas de la locura, la maldad, o el lado oscuro de las personas en términos generales y conocer más al otro.

NL: Para mí la gran aportación de Lacan, que tuvo varias, pero la más importante es pensar el ser humano como un paranoide-delirante, todos somos paranoide y delirantes de manera innata y lo que te aterriza es la capacidad de simbolizar y no estar solamente perdido en simbolizar, el sicótico no puede metaforizar, simbolizar y entonces el delirio y la locura se vive como algo real, y la locura es algo fascinante de entrada, algo a lo que le tengo respeto, pero es fascinante ver ese quiebre de una persona “cuerda” puede perder, como Althusser o como Daniel Paul Schreber, y en el caso de los personajes de “Medidas extremas” como “Un hombre religioso” o “El monstruo de dos cabezas” sí estás viendo un quiebre sicótico como tal, pero hay otro cuento con el que me siento muy a gusto, muy cómoda es “Horizonte de sucesos” en donde vemos a un personaje en donde me pregunto qué implica volverse terrorista.

JMH: Ese cuento se maneja con mucha ambigüedad, porque te das cuenta de que el personaje dio un paso hacia lo que creía, que puede ser muy peligroso, pero que no sabemos qué es exactamente.

NL: De ese cuento tenía la primer frase muy clara, porque es una frase que describe a los misántropos: “Hay dos cosas que no logro conciliar: mi aflicción por el dolor humano y mi odio a la humanidad.” Tengo un amigo argentino que un día me dijo que lo que pasa es que el odio al ser humano es una trampa, porque si de verdad los misántropos odiáramos tanto al ser humano no nos importaría lo que el hombre le hace al hombre. Pensé que era muy cierta esta idea, entonces quería contar sobre el lugar que ocupan los animales en la vida cotidiana, y quería hablar de eso sin caer en lo panfletario, y pensé en un gran misántropo que sí lleva su misantropía al culmen. Y además era físico, dejó todo atrás, utiliza sus conocimientos para dar un gran golpe, debo decir que me atrae la física pero soy muy mala a la hora de entrarle a las matemáticas, es ahí donde ya no puedo, pero sí creo que hasta en un libro de física puedes encontrar poesía y metáfora, y me gusta mucho un libro de Richard Rorty que se llama “Contingencia, ironía y solidaridad”, en donde plantea que la literatura puede ser el lugar para redescubrirnos, de imaginarnos de otra manera, donde no haya estas verdades absolutas, creo que eso es lo que a mí me ha dado la literatura, pero esta capacidad de metaforizar y pensar lo humano de otra manera, poder discernir la realidad desde otro ángulo que no sean las verdades que nos han repetido una y otra vez, me parece lo más brillante e importante de la literatura y de la experiencia estética en general.

JMH: Otro cuento muy interesante es el de “Medidas extremas”, que es otro cuento muy ambiguo, pero que me parece es una crítica hacia el sistema literario, que funciona como una especie de logia en el cual entra a partir de la sexualidad de una chica, que funciona como una especie de musa que engatusa al narrador. Pero no lo sabemos bien a bien como lectores por la ambigüedad con el que está narrada la historia.

NL: Creo que las voces narrativas son una estrategia y una herramienta del autor, porque finalmente, ¿cómo puedes contar una historia sin desprenderte de tu propia voz? Uno siempre está ahí, porque yo sería feliz de estar en un cuento como “Horizonte de sucesos”, por ejemplo, en el avión con el personaje, pero en el caso de “Medidas extremas” yo quería contar la historia en segunda persona, pero es difícil, pero a partir de ahí empecé a esbozar la historia, y por supuesto quería tocar el tema de los premios, de ahí salió un poco el cuento, la hoguera de las vanidades del medio literario, porque se cree que es un medio con mayor ética, pero no es cierto, es un medio igual que todos, con las mismas búsquedas, porque al final de cuentas es humano.

JMH: Me contabas que es un libro que reúne cuentos de diferentes momentos que tiene como hilo conductor de la locura, de los extremos ¿Cómo se dio la decisión de reunirlos y presentarlos a Cal y Arena?

NL: El cuento es un género que me gusta pero que me cuesta trabajo, de repente tengo cuentos que escribo que no cumplen con las reglas del cuento, los hago pasar pero cuentos pero sé muy bien que no lo son, al cuento lo veo como un artefacto que tiene que tener sus engranajes bien empalmados y funcionando, me gustan los finales inesperados, trato de que los míos lo tengan, aunque sé que ya no es necesario, pero me gusta ese punch al final de la vuelta de tuerca y eso requiere mucho trabajo, y de los cuentos que ya tenía escritos son pocos los que cumplen con esa característica, y si bien en algunos cuentos son circulares, no hay un final inesperado, sí hay algo que no te esperas del personaje, por lo menos, entonces al momento de estar trabajando los cuentos sí busqué que tuvieran estas características. Escogí diez que funcionaban bien porque siempre he sido muy autocrítica y muy fiera con lo que escribo, siempre he tenido ese rigor conmigo, en la novela soy un poco más flexible, sé que ese es otro “animal”, me dejo llevar más, pero con el cuento tiene que amarrar el trabajo.


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Javier Moro Hernández

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