Cultura

Sin la imaginación no seríamos capaces de soportar la realidad

Entrevista a Erika Mergruen acerca de Todos los vientos

  • Hemos olvidado la capacidad de asombrarnos, no conocemos todo y que lo que creemos que ya conocemos aún tiene cosas que enseñarnos

 

La poesía y la fantasía se entretejen en la más reciente novela de la poeta y narradora Erika Mergruen (Ciudad de México) que lleva por título Todos los vientos, publicado por la editorial mexicana Cal y Arena hace sólo unos meses. Un libro en el que se entretejen tres historias que se internan en los territorios del desasosiego, del misterio, de la incertidumbre generada por la sensación de no pertenecer a algún lugar.

En Todos los vientos, la autora de los libros de poesía Marverde (1998), El sueño de las larvas (2006) y de los libros de cuentos Las reglas del juego (2001) y el libro de minificciones El último espejo (2013) nos cuenta tres historias que corren paralelas y que nos cuentan la historia del “Escritor”, de Umbrías, un pueblo perdido en donde suceden cosas fantásticas e inesperadas, y de Luisa, una niña de Umbrías que mientras se está preparando para dormir, en un ritual que forma parte del paso de la niñez a la madurez, será despertada por el “Mensajero” para que la ayude a detener la destrucción de las catedrales, por lo cual emprenderán un viaje por los subterráneos de Umbrías, enfrentándose a diferentes retos para poder salvar a las catedrales que sostienen a los diferentes mundos que se entrelazan y se comunican de maneras extrañas y misteriosas.

Así tendremos que Luisa será un punto que conecta nuestro mundo, representado por el “Escritor”, quien descubre en casa de sus abuelos las cartas que algún extraño enviaba desde ese lugar que no aparece en los mapas: Umbrías, lo que lo llevará a iniciar una investigación sobre Umbrías, que lo llevará a descubrir más sobre sí mismo. Es así como la novela va entretejiendo las historias que nos llevarán de un universo a otro, conociendo los lugares más cotidianos de Umbrías: sus plazas, sus restaurantes, sus tiendas de comida, lugares que nos permitirán entender la particular forma en la que los habitantes de este lugar conviven con la fantasía y lo extraño.

La prosa de Mergruen roza en algunos momentos con la poesía, dejándonos ver que no ha  abandonado su oficio de poeta, que le permite crear universos tan particulares como lo son Umbrías y los subterráneos, en donde Luisa también tendrá que aprender a conocer sus límites y sus posibilidades.

“La novela originalmente no era una novela, toda la historia de Umbrías empezó en un blog que tenía anónimo paralelo a mi blog personal, dedicado a la construcción de minificciones, en donde tomaba personajes de algunas novelas y ponerle además timbres postales, era un jugueteo anónimo, porque de niña me gustaba coleccionar timbres, y entonces ponía una ficción, algún extracto de poema, con los timbres postales, intercalados con pequeñas ficciones de este lugar imaginario llamado Umbría. Años después empecé a extraer todas las minificciones de los timbres postales y de este lugar imaginario, es algo que hice durante varios años y me di cuenta de que Umbría formaba parte de la novela que había empezado a escribir sobre un escritor que encuentra todas estas cartas, todos esos textos que en un principio eran pequeñas ficciones con los timbres postales. Así que de repente ya tenía tres historias que se entretejían, intercalando todos estos pedazos, pero no podía dejar de lado”, nos cuenta la autora en entrevista.

Javier Moro Hernández (JMH): La primera parte en donde nos cuentas la historia del escritor, remite al lector a una novela más tradicional, pero cuando encuentra estas cartas enviadas desde un lugar llamado Umbrías en la casa de sus abuelos la historia da un giro hacia una novela detectivesca en donde el escritor va investigando y va armando la historia de Umbrías, por un lado, pero también va armando su propia vida, por lo que la novela se va armando con la historia de Luisa, que es la chica que quiere huir de Umbrías, o abandonarla.

Erika Mergruen (EM): Hay gente que tiene mucho orden en su cabeza y puede tener todos los detalles y puede ver los planos, las figuras, las formas, yo tengo aún guardado mi mapa, que es el armado de los capítulos, los pequeños detalles los tuve que registrar e irlos hilvanando para no perderme, para no dejar de lado algún detalle suelto, porque yo soy una lectora que odia las historias que dejan cabos sueltos, el reto era tratar de escribir algo que a mí me gustara leer, todo este entramado en el que los capítulos te van contando cosas distintas pero que te hacen avanzar en una misma historia.

JMH: ¿Cómo se hace para retratar la vida cotidiana de un lugar imaginario, de un lugar que no existe?

EM: Algunos personajes ya los tenía y en realidad yo creo que Umbrías no es un lugar tan ficticio como mucha gente lo puede ver, lo que yo describo de Umbrías es lo que describiría de esta ciudad o de la parte de la ciudad en donde vivo, para mí lo que materializa un lugar en realidad es lo cotidiano, no los grandes sucesos, los grandes sucesos, sino lo cotidiano, lo ordinario, lo que a veces dejamos pasar, eso es lo que hace real a un sitio, y lo que intento con lo fantástico, con la imaginación en esta novela no es darte un lugar adonde huir, adonde escapar, sino es otra manera de mostrar la realidad, renovar la visión de los que vemos, porque muchas de las cosas que ves en Umbrías es algo que puedes ver en el lugar donde vives, pero lo dejas pasar porque es ordinario, nimio, que no tiene importancia, entonces todo el armado de la novela es duplicar mi propia visión de cuando aprendo el mundo, mi entorno, lo que observo, muchas de las cosas que veo son precisamente ese tipo de cosas: las tiendas, el restaurant, lo que como, lo que hay en la estantería del súper, para mí estos momentos de contemplación, de ver, de maravillarte y creo que la gente ha olvidado la capacidad de asombrarse de las cosas y Umbrías es eso, recordarnos que aún podemos asombrarnos, que no conocemos todo y que lo que creemos que ya conocemos aún tiene cosas que enseñarnos.

JMH: También tenemos el viaje de Luisa por los subterráneos para salvar a las catedrales, que por supuesto me parece una referencia muy interesante a Alicia y el País de las Maravillas, pero que también nos habla del miedo a lo extraño, es un viaje de madurez de Luisa, pero que al mismo le amplía el horizonte, por decirlo así, porque después se dará cuenta de que ella ya no pertenece a Umbrías, es un viaje que la hace madurar, la cambia y le permite conocer la posibilidad del viaje, porque Umbrías es un lugar cerrado.

EM: Umbrías es un lugar que se quedó perdido en algún momento, es un lugar quieto, es un poco lo que nos pasa a todos, mucha gente tiene la necesidad de que nos pasen cosas, la necesidad de movimiento, pero que en ocasiones no nos damos cuenta de que el movimiento no sólo está afuera, también está adentro de nosotros, a veces es un movimiento velado, otras veces puede ser trágico, y en la historia de Luisa tiene un lado trágico, por lo que a veces hay que tener cuidado con lo que deseamos, en lo que anhelamos, porque el movimiento no es terso. Por otra parte hay un homenaje a la obra de Lewis Carroll que me gusta mucho, no pretende ser una versión nueva de Alicia, pero sí en algún momento me pregunto por qué no podemos escribir una versión de Alicia desde nuestras circunstancias, desde este país, desde esta ciudad, desde este momento histórico. No es la réplica, ni la reinterpretación, hay un viaje, no hay un héroe, no es la historia del héroe que nos salva, tiene algo de señalar el destino, pero no el destino como el absoluto irrevocable, inevitable, porque siempre hay una parte que se puede transformar, no es el sino clásico del destino pero busca que la respuesta no sea la resignación, que no te paralices.

JMH: Podríamos pensar que Umbrías es otro mundo, pero las cartas es una forma de vincularse, con las cartas, es ahí de donde Roderico empieza a preguntarse dónde está Umbrías, empieza a preguntarle al cartero, a hacer esta investigación de detective. Pero también Liosa recibe la postal de la ciudad con el mar, entonces hay una conexión con el mundo, una conexión que puede hacer que la gente huya o salga de un lugar en el que se siente atrapada.

EM: Me interesaba hablar de la esperanza, y no a la esperanza como algo ilusorio o como algo näive, sino como algo que nos hace seguir, porque de repente sí hay prisiones reales, y no hablo de las cárceles obviamente, pero la enfermedad es una de ellas, por ejemplo, pero aún ellas hay forma de moverse, de escapar, y una de ellas es la imaginación, lo que puedes desear, imaginar, crear, eso es algo que nadie te lo puede quitar. Yo creo que sin la imaginación no seríamos capaces de soportar la realidad.

JMH: El nombre de Umbrías nos remite a lo oscuro, sin embargo es un lugar soleado, muy diferente a lo que el nombre nos remite, el lenguaje puede darnos la oportunidad de crear imágenes distintas a cada quien.

EM: Creo que existe la posibilidad de que el lector puede crear o aumentar lo que es Umbrías, siempre queda esa oportunidad de ver lo que el lector está construyendo en su mente, sí aumentó las calles de Umbrías, o poder saber qué es lo que más le llamó la atención al lector, que personaje le gustó más, creo que está abierto, que el lector tenga la oportunidad de aumentar cosas por parte del lector, es sólo un escenario pero el lector puede participar y decidir.


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Javier Moro Hernández

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