Opinión

También el Latinobarómetro

En 2015 el informe de la encuesta anual de opinión pública llamada Latinobarómetro (www.latinobarometro.org) que se hace en 22 países de la región sobre la política en Latinoamérica, cumple 20 años estudiando la percepción de la opinión sobre la democracia en nuestra Patria Grande, como alguna vez definió Bolívar a toda la región iberoamericana en un sueño de integración regional que aún está por ver sus mejores días.

Para el caso particular de México, ya el informe-país ( http://goo.gl/1rknyb ) encargado por el INE sobre la calidad de la ciudadanía en México, nos daba algunas pistas sobre la gravedad de la desconfianza de las y los mexicanos en las instituciones en general y en el sistema político y electoral en particular, y es en esta ocasión el Latinobarómetro 2015 el que nos la confirma.

Dicho estudio es contundente: “los latinoamericanos son los más insatisfechos de la Tierra con su democracia”. Por ejemplo, el país más satisfecho con la manera en que su presidente conduce la política es República Dominicana, con un 82%. El que menos es Perú, con un 24%. México aparece en este indicador con apenas un 35%. En el rubro de transparencia en el gobierno, Uruguay tiene la percepción más alta, con el 61%; la más baja es la de Brasil, con 16%. Aquí México aparece en el tercer peor escalón, con 26%.

En promedio, sólo 37% de los ciudadanos de la región dice estar satisfecho con la democracia, pero, ojo con este dato, en México se obtiene la menor satisfacción (19%) de toda la región. Y ante la pregunta de si las elecciones son limpias o fraudulentas, en Uruguay un 82% opina que son limpias, pero el promedio latinoamericano es de solo 47%. Otra vez, México es el más bajo de la región, pues sólo el 26% opinó que las elecciones eran limpias; es decir que 3 de cada 4 mexicanos desconfían de las elecciones a pesar del ciudadanizado INE con su presupuesto de 18,572 millones de pesos para el proceso electoral federal de 2015. A ello habrá que sumar en cada entidad federativa el presupuesto de las réplicas locales, hoy conocidas como Oples.

Así, en Latinoamérica 56 de cada 100 ven a la democracia como “preferible a cualquier otra forma de gobierno”; pero nuevamente en México la cifra baja al 48%. Es claro entonces siguiendo esta información, que el apoyo a la democracia está vinculado con el grado de satisfacción con la misma. Mientras que en América Latina 37% se dice satisfecho con la democracia, en México sólo un 19 % lo está, es decir, el menor nivel de la región. Así, sólo un 23% de los latinoamericanos se siente representado por su Congreso. El que más es otra vez en Uruguay (45%) y el que menos Perú con un 8%. México en este indicador también está por debajo de la media, con un 17%. Por otra parte, 4 de cada 10 latinoamericanos se sienten cercanos a un partido político. Donde más es otra vez Uruguay (72%) y donde menos en Brasil (23%) y Chile (24%). México tiene un 32%, de nuevo por debajo del promedio regional.

También Latinobarómetro ha indagado sistemáticamente la relación entre la actitud hacia la democracia y la percepción del bienestar individual y colectivo. Así, el 25% de los latinoamericanos está satisfecho con la economía pero en México sólo un 13% lo está, como no podía ser de otro modo en uno de los países más desiguales del mundo. De modo que todavía es menor la satisfacción con la economía que con la democracia. Mientras en América Latina un (20%) cree que la situación económica de su país es muy buena o buena, en México solo lo cree uno de cada diez (11%).

Así pues, en una apretada síntesis que desde luego excede las pretensiones de este espacio, Latinobarómetro nos da también las coordenadas precisas de cómo y por dónde se tiene que empezar a revertir en algún momento la grave desconfianza en las instituciones públicas que heredamos de una larga transición a la democracia que deja a la gran mayoría de los ciudadanos insatisfechos e inconformes. Y dadas las condiciones políticas y económicas actuales, sería en verdad muy interesante que las próximas ediciones del Latinobarómetro vayan incorporando otras variables relevantes al estudio.

 

@efpasillas

 


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Enrique F. Pasillas

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