Cultura

Vivimos en un país amnésico: Sergio González Rodríguez

  • Entrevista sobre Los 43 de Iguala. México: verdad y reto de los estudiantes desaparecidos
  • El descrédito de este gobierno es absoluto, es internacional, ha sido uno de los grandes golpes sufridos por este gobierno

 

La fatídica noche de Iguala recién acaba de cumplir un año, la llamada “verdad histórica” presentada por el exprocurador Murillo Karam en noviembre del 2014 se cae a pedazos. Aún no tenemos certeza de lo que le paso a los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, no tenemos culpables, no tenemos un móvil, tal como señala Sergio González Rodríguez en su más reciente libro Los 43 de Iguala. México: verdad y reto de los estudiantes desaparecidos, publicado por la Editorial Anagrama. En este volumen, el autor de libros esenciales para entender la violenta realidad mexicana como Huesos en el desierto, El hombre sin cabeza y Campo de guerra (Premio Anagrama de Ensayo, 2014) hace un análisis de las condiciones políticas y económicas del estado de Guerrero, lugar de este crimen atroz que sacudió a México y que provocó que miles de personas salieran a la calle a protestar  y que obligó a muchos otros a preguntarse en qué país estamos viviendo.

Guerrero, como lugar del crimen, tiene una historia marcada y cruzada por la violencia, grupos guerrilleros de extrema izquierda llevan años actuando en las zonas montañosas del estado, sin embargo la historia también ha estado marcada por la presencia de caciques locales aliados al poder político regional y federal, que han marcado al estado con su violencia apoyada en guardias privadas que actúan en la mejor lógica de la actuación paramilitar. Este peligroso caldo de cultivo se ha emponzoñado por la presencia de grupos dedicados a la producción y exportación de mariguana y heroína sembrada en las regiones empobrecidas del estado, que vienen a agravar la situación de violencia e inseguridad que se vive, convirtiéndose en un poder de facto que llega a controlar gobiernos y policías municipales, como pudimos ver en el caso de los 43 de Iguala. Pero el análisis presentado en el libro de González Rodríguez busca entender este crimen en el marco de la geopolítica internacional, en donde México tiene un rol muy definido como aliado del gobierno de Estados Unidos.

Javier Moro Hernández (JMH): El análisis que realizas en tu libro sobre la existencia de la izquierda radical en Guerrero ha sido ignorado por cierto sector del periodismo cuando habla del tema de Ayotzinapa, aunque le ha servido a otros sectores para responsabilizar a esta misma izquierda del crimen de la desaparición forzada de los 43 estudiantes.

Sergio González Rodríguez (SGR): Normalmente tenemos un lectura de la izquierda crítica, realizada en muchas ocasiones por exmilitantes de la propia izquierda que asumieron un papel liberal o ultraliberal a mi juicio, para no hablar del término neoliberal, y por otro lado una izquierda comprensiva de las causas que defiende ideológicamente esta corriente dura del izquierdismo en México, que está vinculada del reconocimiento de las reivindicaciones básicas, son dos extremos y en medio queda una zona de preguntas que quise responder, ese es el intento de mi postura.

JMH: Para el 26 de septiembre del 2014 en Guerrero confluyeron muchos factores: Un narcotráfico violento, un estado débil y cooptado por el crimen organizado, confluye una izquierda radicalizada desde hace muchos años y los grupos de políticos y caciques históricos acostumbrados a usar la violencia para su propio beneficio

SGR: Son muchos factores que están confluyendo en Guerrero en estos momentos y que además, que a la vez es un territorio más amplio porque colinda con ciertas zonas de Michoacán, de Guerrero, de Chiapas, del Estado de México y por supuesto Morelos, pero ha crecido como si fuera un asunto secundario para el Gobierno Federal y de pronto suceden episodios infausto como el crimen de los 43 de hace un año y el propio gobierno parece sorprendido, se dice sorprendido sobre esto, y yo creo que hay una enorme inadvertencia, una enorme cantidad de omisiones a lo largo del tiempo, y este conjunto de factores que explotan ahí representan mucho más que un episodio esporádico excepcional, como se ha querido ver desde el punto de vista del gobierno, son situaciones que tienen ahí décadas, donde no se ha resuelto demandas mínimas a los ciudadanos y de pronto se conjugan todos estos factores que son lo que yo denomino la máquina insurgente contra el estado alegal en México, que está suficientemente estructurada para representar, desde el punto de gobierno un riesgo.

JMH: En alguna ocasión te escuché decir que uno de los más graves problemas del país era la impunidad, la falta de justicia ¿Eso ha cambiado?

SGR: Definitivamente seguimos con ese problema en México, no ha descendido, seguimos teniendo índices muy altos, absolutos, de todos los delitos que se cometen en este país, tenemos un índice de impunidad del 98-99% y los pocos delitos que llegan a ser juzgados entran en un sistema judicial con enormes carencias, en un sistema penitenciario estragado por la corrupción y la ineficacia, entran en un imposibilidad de reinserción social de los que detienen para reincorporarlos la sociedad, son problemas que crecieron enormemente en México en las últimas dos o tres décadas por el crecimiento poblacional pero no estamos contemplado políticas suficientemente eficaces para establecer un punto de equilibrio entre esos elementos adversos y la posibilidad de gobernarnos.

JMH: Otro de los elementos para entender la tragedia de los 43 es el narcotráfico que ha dejado de ser un grupo que trafican drogas hacia Estados Unidos, para convertirse en grupos que dominan territorios, ya no son sólo un poder económico corruptor sino que ahora controlan territorios de facto.

SGR: En efecto tenemos zonas donde el crimen organizado lleva la gobernabilidad de estos territorios de trayecto, y va y viene como un movimiento que no está estructurado en términos fijos, sino que es flexible su estructura y por eso pueden ir y venir cuando son atacados o acotados por las fuerzas armadas, eso es muy grave porque en México seguimos simulando que vivimos en un Estado de Derecho y ante el índice altísimo de impunidad y este caso muy estratégico y específico de cómo el narcotráfico contiende con el Estado por el monopolio de la violencia, que es una definición fundamental para entender la existencia de un Estado, pues no permite mantener esta creencia de que vivimos en un Estado de Derecho.

JMH: El ultracapitalismo, como lo defines, pareciera que deja a los estados-nación con una labor meramente policíaca.

SGR: Desde el 11 septiembre de 2001 la nueva doctrina militar y diplomática de los Estados Unidos para, en primer lugar, garantizar la seguridad nacional con un alcance global, en segundo lugar el desconocimiento de lo que tradicionalmente era la soberanía de los estados-nación, el gobierno de Estados Unidos ya no reconoce esta soberanía, de modo que tenemos un poder hegemónico que no solamente no reconoce esta soberanía y tiene una doctrina de seguridad de alcance supranacional, sino que además trata de socavar el entendimiento de los estados-nación, es decir trata de vulnerar esta soberanía por diversos medios económicos, políticos, económicos y militares y estamos ante una situación de un capitalismo global que denomino ultracapitalismo sostenido principalmente por medios militares que se extienden a la vida civil y que tiene un correlato con lo que es el poder corporativo de las grandes empresas multinacionales.

JMH: La sociedad civil, los ciudadanos quedamos a merced por un lado de  fuerzas como el narcotráfico y sus sicarios, por un lado, y por otro por un Estado debilitado pero con una visión autoritaria y policiaca.

SGR: Por desgracia la función que le atribuyen desde esta doctrina militar-corporativa es que los estados-nación se conviertan en aliados, en amigos, colaboradores de las políticas geoestrategias de Estados Unidos, y es ahí es donde el papel del estado policiaco, del estado terrorista está creciendo en nuestra sociedad, por eso yo atribuyo el episodio de Iguala a una política de contrainsurgencia, con una finalidad de limpieza social, de escarmiento, de horror para que la población para que no incurra en prácticas de insurgencia como se les atribuyeron.

JMH: Recientemente se dio a conocer el Informe de los Expertos Independientes de la CIDH que menciona que no se puede creer que una acción tan amplia y tan bien orquestada se debiera sólo a los rumores que algunos de los estudiantes pertenecían a un grupo delictivo rival.

SGR: El informe es un documento que se debe dar a conocer, es un trabajo extraordinario, pero es un trabajo con una visión criminalística-pericial, es decir no abarca, porque no es su objetivo recuperar los aspectos políticos y geopolíticos del problema y se limita a demandar una amplitud de la investigación, seguir las líneas del posible móvil de que en un quinto autobús podría haber un cargamento de droga, esto es muy especulativo, pero el informe lo planteó como una línea de investigación que no se ha seguido, no fue investigada, pero la reacción de un sector de la opinión pública pretende vincular de nueva cuenta a los estudiantes de Ayotzinapa con el crimen organizado, esto ya es un despropósito porque como no hay ninguna evidencia de que el crimen organizado haya estado penetrando a los estudiantes de Ayotzinapa. Pero tampoco los Guerreros Unidos utilizaban autobuses de línea del estado de Guerrero, según las mismas investigaciones de la PGR que menciona a un par de líneas de autobuses que viajaban a Chicago pero que salían del estado de Guanajuato.

JMH: ¿Hubo coordinación de Estado en su conjunto para realizar esa acción en contra de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa?

SGR: Yo creo que hay una intención de no actuar, es decir lo que yo atribuyo es presuntos delitos de lesa humanidad por omisión, esa es mi postura, pero sí creo que se debe investigar la hipótesis de la participación de militares y paramilitares en la acción misma de esa noche, porque hasta ahora no tenemos evidencia de los culpables, porque ya vimos que los detenidos que fueron presentados como presuntos culpables fueron torturados para que rindieran declaración y no tienen nada que ver con grupos criminales.

JMH: ¿Qué representa para México el hecho de la desaparición forzada de los 43 de Iguala?

SGR: Vivimos en un país completamente amnésico frente a su propia sociedad y los daños que ésta sufre pero creo que es la oportunidad de hacer un gran corte de caja de qué es lo que ha sucedido frente a la propuesta gubernamental, no sólo ante este sexenio, sino a los gobiernos anteriores posteriores de la llamada transición democrática, yo creo que hemos visto un cambio muy marcado en ciertos aspectos, como la emergencia de los partidos políticos como una entidad que está detentando la democracia formal que vivimos en México, que no es una democracia sustancial, y al mismo tiempo tenemos situaciones inerciales que se heredan desde mucho tiempo atrás, pero lo que no tenemos  es avances, tenemos muchos cambios pero pocos avances. Pero yo creo que el descrédito de este gobierno es absoluto, es internacional, ha sido uno de los grandes golpes sufridos por este gobierno con los episodios de corrupción, lo deja en enorme descrédito, deja el enorme faltante para cumplir, para satisfacer las inquietudes sociales, pero sobre todo lo más grave es que no tenemos instituciones capaces de enfrentar fenómenos como éste, es decir la investigación oficial no tiene identificados a los culpables, no tenemos un móvil todavía, no tenemos siquiera integrada todavía una versión creíble sobre el destino de las víctimas, estamos hablando de una no investigación, que sin embargo fue presentada como “verdad histórica”, es escandaloso, si esto pasara en cualquier otro país del mundo sería motivo de la caída de cualquier gobierno, desgraciadamente dado el control comunicativo que hay en México y el control político que hay al interior de los partidos políticos que detentan esta democracia formalista en la que vivimos, pues las cosas continúan tal cual.


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Javier Moro Hernández

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