Opinión

CDMX Capital mundial del diseño / H+D

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Con una comunidad creativa dinámica y emprendedora,

la candidatura de la Ciudad de México presentó la larga tradición

de diseño de la ciudad, con procesos creativos que integran

la tradición con una visión innovadora.

Los proyectos de la ciudad para el mejoramiento social a través

del diseño demuestran un alto compromiso para potencializar

el impacto del diseño.

Dilki de Silva

 

La frase anterior pronunciada por la secretaria general de la Internacional Council of Societies of Industrial Design designa a la Ciudad de México como la Capital mundial del diseño para el año 2018. La candidatura fue presentada por el Design Week México (DWM) y el gobierno capitalino, dada a conocer en el marco de la Semana del Diseño celebrada entre el 21 y 25 de octubre en diversos puntos de la ciudad.

El Congreso Internacional de Sociedades de Diseño Industrial (Icsid, por sus siglas en inglés) creó dicha designación bienal para reconocer de manera mundial los impulsos que las ciudades por medio de sus gobiernos, sociedad civil, centros de enseñanza y profesionistas desarrollan para crear, impulsar e integrar el diseño en la cotidianidad de las ciudades y en la urbanidad de éstas con toda la implicación que conlleva desde lo social, lo económico y lo cultural para optimizar la calidad de vida de los habitantes que componen la urbe.

El proyecto Capital mundial del diseño pretende desde su organización potencializar la colaboración multidisciplinaria del diseño -característica inherente e indispensable del mismo- para mejorar los entornos de las ciudades, reconocer las metrópolis que están desarrollando innovación promoviendo el diseño como parte básica del desarrollo de la colectividad en relación a su bienestar en espacios urbanos, en proyectos de transporte, en generación de sustentabilidad ambiental, de utilización de materiales renovables tanto para el desarrollo de objetos como en la construcción, la señalética, la iconografía urbana, el aprovechamiento de recursos, etc.

Sin embargo y tal vez uno de los puntos más importantes se resume en la frase “buen diseño, es buen negocio”, ya que estas iniciativas pretenden visibilizarlo en sus diversas áreas como el agente catalizador para generar recursos económicos a los gobiernos, las empresas, los sectores industriales y de servicios así como generar valor agregado para el turismo tanto nacional como extranjero. Es importante entender que el diseño utilizado efectivamente es una herramienta económica.

Lo anterior se logra con visión de futuro de la urbe, de su crecimiento, en la mejora de servicios públicos referentes a movilidad, entretenimiento, transporte, espacios de convivencia, cuidado ambiental y todos los retos implicados en las ciudades actuales, más allá de intereses burdamente mercantiles, de hacinamiento habitacional, de explotación territorial, de consumo a corto plazo, de desarrollo sin sustento, de la fachada del progreso instantáneamente estéril o sin compromiso de futuro, los gobiernos -el Estado- deben de encabezar un papel fundamental en inversión, desarrollo de lo público en espacios, en transporte, en centros culturales y educativos, en ofrecer a sus habitantes un desarrollo social íntegro.

La Ciudad de México le ganó a Curitiba ubicada al sur de Brasil compitiendo con otras 35 ciudades para esta designación, internacionalmente el impulso de la marca CDMX que muestra a la capital de nuestro país como una ciudad moderna, innovadora, cosmopolita y culturalmente viva fue también uno de los factores preponderantes, según un estudio de la consultora inglesa Saffron Brand la capital se ubica en el lugar 17 de las “marcas-ciudad” más conocidas en el mundo -las primeras cinco son Los Ángeles, New York, Londres, París y Seúl-. Así la CDMX será la sexta capital mundial del diseño y la primera del continente americano, las anteriores ciudades designadas fueron Torino (Italia) en 2008, Seúl (Corea del Sur) en 2010, Helsinki (Finlandia) en 2012 y Ciudad del Cabo (Sudáfrica) en 2014. Taipéi (China) será la Capital Mundial del Diseño en 2016.

Para la ciudades, el diseño es -y deberá ser- un factor fundamental para hacer de estas espacios habitables, dignos y eficientes, con desarrollo sustentable por medio de la cultura de la innovación y la creación colectiva, es primordial pensar el diseño de las ciudades lejos de la individualidad o los sectores económicos pujantes, el diseño debe estar imperado por la ética y el compromiso de los gobiernos con sus ciudadanos en otorgarles espacios de calidad, de bienestar y desarrollo, por ello es fundamental que el futuro éxito de cada comunidad integrada en una ciudad esté basado en gran parte en los que planifican y diseñan. No es casualidad que la Ciudad de México se presente como vanguardia en el país en estos temas, no es casualidad ya desde hace años que invierta recursos públicos en la generación de proyectos de valor referenciados al bienestar de la población, a programas sociales y culturales, al constante interés por reorganizar una ciudad destinada al caos, al contraste social y económico, no es casualidad que la capital del país es ya desde hace 18 años una ciudad de izquierda y progresista. La designación es un reconocimiento también a los ciudadanos -a sus habitantes- que exigen una mejor calidad de vida en su ciudad, con derecho a vivirla y disfrutarla aun sea ésta una de las urbes más grandes del mundo.

 

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