Esfera Pública

Esfera Pública: Legalización de la mariguana

De espejos y espejismos

Jesús Medina Olivares

“El tiempo saca a la luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor” –Horacio

El pasado 4 de noviembre, en un hecho inédito la Suprema Corte de Justicia emitió una resolución a favor del consumo personal de la mariguana con fines lúdicos o recreativos. La resolución no tiene efectos para actos de comercio, suministro o enajenación de las sustancias aludidas.

La argumentación principal que se esgrimió fue el derecho a la autodeterminación. Se considera que prohibir el consumo personal de mariguana con fines lúdicos y recreativos es contrario al libre desarrollo de la personalidad.

Se sustenta que este derecho fundamental permite que las personas mayores de edad decidan sin interferencia alguna qué tipo de actividades recreativas o lúdicas desean realizar, al tiempo que también permite llevar a cabo todas las actividades necesarias para poder materializar esa elección.

No obstante que esta resolución alude solamente a los derechos de cuatro personas, que presentaron un amparo ante la justicia después de que la autoridad sanitaria les negó un permiso para cultivar, distribuir y consumir mariguana con fines lúdicos, es de esperarse que le sigan más casos en el mismo sentido.

Cabe hacer mención que de presentarse más amparos similares y si la primera sala emite otras cuatro resoluciones en el mismo sentido, sentará jurisprudencia y en consecuencia procederá una declaratoria de invalidez de los artículos que fueron declarados inconstitucionales.

Este precedente, por sus dimensiones, ha generado de inmediato una gran controversia. Reacciones de numerosas organizaciones y opiniones en cascada de la más diversa índole se han expresado con intensidad. Muchas de ellas, cimentadas en prejuicios, de carácter moral o personal, que más que fortalecer un debate serio y riguroso contribuyen a generar falsas concepciones.

Para algunos cambiar las leyes que sustentan la política prohibicionista en la materia significaría la mejor alternativa para poner fin a la cruenta guerra contra las drogas y el narcotráfico que, desde 2006, ha causado la muerte a más de cien mil personas y la desaparición de 26 mil personas en nuestro país.

Aunque reconocen que en su esencia no aporte los supuestos grandes beneficios en materia de la salud.

El asunto es, desde luego, mucho más complejo. Tiene una gran variedad de implicaciones; estructurales y coyunturales de carácter político, económico y social, así como entender que se trata, también, de un fenómeno global contemporáneo que tiene que ponderarse.

De inicio se debe considerar que la lógica del crimen organizado, es decir, su móvil delictivo, es puramente económico.

Los grupos delictivos organizados no únicamente obtienen grandes ganancias con la producción, transportación y comercialización de drogas, otras actividades se asocian por medio de negocios legales o ilegales; el secuestro, la extorsión, lavado de dinero, tráfico y trata de personas; contrabando de mercancías y armas de fuego, entre otros.

Otros aspectos que inciden en este fenómeno son: la capacidad de corrupción de las organizaciones delictivas, sobre agentes políticos y judiciales, incluso de medios de comunicación.

La corrupción que se ha enquistado como cáncer en las altas esferas del poder sería uno de los más grandes desafíos que pudieran empeorar las cosas.

Así como la gran capacidad de adaptación del crimen organizado respecto a la aplicación de tecnología, comunicaciones, transporte aéreo y marítimo para estructurar y fortalecer sus redes delictivas transnacionales.

Algunas opiniones sostienen que la prohibición para consumirla se basa en un prejuicio sustentado en valoraciones morales y no en estudios científicos, revelando que el Estado no ha actuado con neutralidad ética.

Otras voces han sugerido que con la regulación del uso y consumo de la droga se reduciría el nivel de consumo y, al estar regularizada tendría un efecto fiscal importante para nuestra economía, como ha sucedido en otros países, como Holanda, por ejemplo.

De cualquier manera, es un hecho que este tema ya no se puede evadir. No es difícil advertir que la resolución de la Corte, en la práctica, inexorablemente va a derivar en un cambio legislativo en la materia. Por lo que resulta inaplazable que el Estado mexicano tome la iniciativa y convoque a un amplio debate social.

Una discusión seria, en todo el país, en la que se tome en cuenta actores académicos, científicos y sociales, así como a las instituciones relacionados con la materia para revisar, con plena responsabilidad, el modelo vigente y todos sus efectos bajo una perspectiva integral y con un horizonte temporal amplio.

Este debate implica, como punto de partida, delimitar y enfocar correctamente el problema que se pretende resolver. Es necesario tener claridad respecto al propósito y el alcance que se persigue mediante la regulación de las drogas y, en consecuencia, estructurar políticas públicas con líneas de acción específicas.

Si con ello se pretende contener los índices de violencia en nuestro país ocasionados por la delincuencia organizada, si el propósito es atender un problema, estrictamente, de salud pública o fortalecer la hacienda pública mediante los impuestos recaudados por su comercialización.

Ciertamente es un tema que no es nuevo. Que requiere ser abordado con mente abierta, para emprender cambios profundos rompiendo las ataduras de las tiránicas costumbres. Que no corresponde explorar territorios nuevos con mapas antiguos.

Sin embargo, tampoco debemos ser ingenuos. Más allá del espejo, del discurso manifiesto, habrá que detectar el discurso latente, es decir, los verdaderos intereses que están detrás de este embrollo. Descubrir la mano, o las manos, que mecen la cuna.

Nada es fortuito. No todo lo que parece tan bueno en realidad lo es. Para decirlo en otras palabras, que esas cosas que creemos son maravillosas en muchos casos no lo son tanto y en el fondo pueden encubrir un engaño.

Sobre todo por la condición de nuestro país, de ser un gran productor, distribuidor, exportador y consumidor de drogas, no sólo de mariguana, con todo lo que ello conlleva.

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Amparo pro-mariguana; moralistas vs oportunistas

Noé García Gómez

 

La embriaguez no crea los vicios,

se limita a ponerlos en evidencia.

Séneca

 

Como perfectamente lo abordó el maestro Jesús Medina, la Corte resolvió un amparo que promovieron cuatro personas (declaradas no consumidoras) para poder cultivar, reproducir y consumir mariguana en todas sus presentaciones con fines recreativos.

Ante lo anterior han surgido innumerables versiones y supuestos, más con ánimo alarmista o embriagados por el festín de la resolución. En el presente documento quisiera abordar y presentar algunas consideraciones.

  1. En México no estaba penalizado el consumo, desde antes de la resolución de la Corte, la ley fijaba una tabla de portación máxima de mariguana equivalente a cinco gramos (aproximadamente seis cigarrillos) donde no era delito si se declaraba su uso estrictamente personal, por lo que pareciera leonino el festejo de la resolución; a continuación pego la imagen del artículo 479 de la Ley General de Salud que dice:

“Gran descubrimiento”; no sólo la mariguana está permitida sino el opio, heroína, cocaína, etc, para consumo estrictamente personal y de manera inmediata, por tanto pareciera que la engañifa de campañas de amparos colectivos es un artilugio electoral, dejo el link del Diario Oficial de la Federación donde se publica el DECRETO por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley General de Salud, del Código Penal Federal y del Código Federal de Procedimientos Penales y se deja de criminalizar el consumo de narcóticos (http://goo.gl/dKU3a7).

  1. Resulta difícil de creer que con una futura la legalización en la comercialización de la mariguana bajaría la violencia en el país, recordemos que el crimen organizado es multifacético y el tráfico, exportación y venta de mariguana apenas es un 15 por ciento de sus ingresos, la cocaína, drogas sintéticas, secuestro, extorsión y robo complementan el otro 85 por ciento del dinero que manejan.
  2. Hay que entender y facilitar su uso medicinal, por medio de diferentes estudios se ha demostrado que puede ser un tratamiento eficaz para el cáncer, ya que lleva al suicidio a las células malignas, sin afectar a las células sanas. Por otra parte a quien tienen el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) le ayuda a recobrar el apetito y evitar la pérdida de peso. En pacientes con enfermedades terminales es utilizada para evitar la ansiedad, mejorar el sueño y el ánimo. Además de ser utilizada de forma efectiva para aliviar los dolores articulares
  3. El debate sobre las repercusiones en la salud debe estar superado, no hay pruebas que alguien muriera por una sobredosis de marihuana, pero también lo que no es debatible son los efectos en los sentidos al consumirla, pues las personas tienen un sistema que está constituido por neurotransmisores anandamidas y por receptores CB1 y CB2. La mariguana actúa sobre esos receptores como si fueran los endocanabinoides, alterando el control del movimiento, provocando torpeza, somnolencia y en algunos casos alucinaciones. Tan peligroso es alguien en estado de embriaguez al volante como alguien bajo los efectos de la mariguana.
  4. En México no se propagada una campaña profesional e institucional de concientización e información sobre los efectos del uso de los enervantes, nuestra sociedad mal conoce los efectos y repercusiones por noticieros, televisión y canciones (diferentes géneros hacen apología de su uso) del uso del alcohol y enervantes. Pero no hay una información abierta y sin tapujos de las drogas. Si antes de los años 90 era tabú la educación sexual, hoy sigue siendo tabú hablar de los enervantes en distintos ámbitos educativos.
  5. ¿Y nuestros niños? Hoy en día la venta de alcohol a menores es común, no hay la capacidad para vigilar que centros de venta de alcohol no vendan a menores de edad, y cuando son detectados, las sanciones son menores y no hay una severa reprimiendo a quienes lo realizan e inhibir su posterior reincidencia ¿será diferente con la mariguana?

La discusión de estos mitos y realidades tejidos alrededor de la mariguana tienen que ponderarse la razón y el beneficio de las mayorías, así como de las minorías, más allá de los discursos maniqueos donde se antepone la hipocresía y los moralismos, y por otro lado, el oportunismo político que privilegia la ignorancia y se llena la boca de demagogia para ocultar sus fallas ideológicas.

 

Hoy el debate parece secuestrado en estos dos bandos radicalmente iguales, los oportunistas políticos y los moralistas hipócritas, los dos buscando ocultar sus fallas y queriendo sacar un sectario provecho. No creo que la discusión sea la legalización de las drogas, sino sobre fortalecer a los ciudadanos, pero sobre todo a los niños y jóvenes con información seria y profesional para que estén empoderados y conscientes de las implicaciones que tiene el uso de cualquier narcótico, desde el alcohol hasta las drogas duras, esa es la forma en que cada individuo se puede hacer responsable de las consecuencias de sus decisiones.  

Parece que ambas partes no ven al ciudadano como adulto, ni una sociedad madura, una sociedad que sabe que hoy hay que debatir el problema de la mariguana, pero que este no puede marcar la agenda política de un país, que parece usado por el gobierno y el status quo como “velo” para difuminar de la sociedad las apremiantes dificultades que se viven; que hay muchos más problemas y más graves, este es uno que forma parte de una gran agenda nacional donde está el combate a la pobreza, el desarrollo económico, la educación, la seguridad social, el combate a la corrupción y la impunidad, y tantos y tantos problemas que se tienen que corregir en un país como el nuestro.


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La Jornada Aguascalientes

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